Editorial: Una protesta que trasciende lo laboral

Manifestación del Primero de Mayo en Valladolid./Rodrigo Jiménez
Manifestación del Primero de Mayo en Valladolid. / Rodrigo Jiménez

El Primero de Mayo reivindicó mejoras salariales, pero este año fue más allá con un marcado tono feminista

El Primero de Mayo se celebró ayer con el diálogo social bloqueado y la evidencia de que la crisis ha dejado una secuela de grave desigualdad, mientras cunde la sensación de que la recuperación económica no llega a todos los sectores sociales. El llamamiento de los sindicatos, que no consiguen remontar su dilatada crisis, encontró una respuesta algo más que discreta en unas 70 manifestaciones (unas 45.000 personas en Castilla y León, según los convocantes). Tras el lema 'Tiempo de ganar: Igualdad, mejor empleo, mayores salarios y pensiones dignas', formaron los secretarios generales Unai Sordo, líder de CC OO, y Pepe Álvarez, de UGT, junto al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y los líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, y de IU, Alberto Garzón. La falta de entendimiento con la CEOE, que ofrece subidas salariales del 2%, inaceptables para los sindicatos, podría desembocar en «movilizaciones crecientes» de calado. «La opción del no acuerdo salarial no es una opción pacífica», dijo Sordo tras señalar que «no puede ser que las empresas ganen 36.000 millones más y los salarios más bajos no suban». Los pensionistas, cuyas movilizaciones ya han conseguido concesiones a corto plazo, también hicieron acto de presencia y fueron jaleados por los sindicalistas. Parece que los viejos sindicatos de clase empiezan a entender que no solo representan a sus afiliados que trabajan, sino a todo un sector social que incluye a pensionistas y parados. Las movilizaciones tuvieron un tono marcadamente feminista: la pancarta de la marcha de Barcelona rezaba «No és abús, és violació. NoEsNo», en alusión a la sentencia de La Manada, y las feministas se hicieron notar especialmente. En Madrid, las secretarias regionales de Mujeres de CC OO Madrid y de Igualdad de UGT fueron las encargadas ayer (en lugar de los líderes madrileños) de ofrecer los discursos de cierre a la marcha; recordaron la baja dotación para combatir la violencia de género y que las mujeres tienen mayores índices de pobreza. Los sindicatos cumplen un papel constitucional del que dependen vitales equilibrios sociales. No están en sus mejores horas, pero es de interés general que conserven al menos el vigor suficiente para protagonizar la negociación colectiva, estimular la integración y mantener una saludable tendencia a reducir desigualdades.

 

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