El nuevo Vallehermoso recupera a Hortelano y empuja al 800 español hacia el Mundial

Bruno Hortelano saluda a la afición que llenó Vallehermoso. /Efe
Bruno Hortelano saluda a la afición que llenó Vallehermoso. / Efe

Kevin López, Álvaro de Arriba y Mariano García logran la mínima para Doha, igual que Sergio Fernández en 400 vallas, ante 10.000 espectadores en Madrid

MIGUEL OLMEDAMadrid

Hay estadios que marcan el pulso deportivo de una nación. El 'track and field' en Estados Unidos se respira por los poros del viejo Hayward Field, que se reinaugurará el año que viene; del mismo modo que Noruega late con el Bislett Stadium de Oslo y Bélgica con el Rey Balduino de Bruselas. El atletismo español estaba huérfano de templos desde 2007, cuando el cierre de Vallehermoso dejó a Madrid sin su aorta en el barrio de Chamberí. Este domingo reabrió sus puertas un coliseo vanguardista, con un tartán verde lima que antes de estrenarse ya era icónico y un lleno de 10.000 espectadores que, en pleno agosto, confirma una noticia excelente: después de doce años sigue habiendo afición en la capital.

Nadie quiso perderse la reapertura de Vallehermoso. Orlando Ortega había competido el sábado en la Diamond League de París y viajó a contrarreloj para confirmar en Madrid que es la opción de medalla más clara de España en el próximo Mundial de Doha. El hispano-cubano ha recuperado en Chipre su mejor versión y venció una carrera impecable en lo técnico, sin rozar una valla y dejándose ir al final para fijar el crono en 13.34 segundos.

Fue uno de los grandes reclamos del Meeting de Madrid en un estadio que vibró especialmente en las distancias cortas. El veterano Ángel David Rodríguez, velocista castizo, hizo de maestro de ceremonias en un 100 con sabor añejo: el legendario Asafa Powell, titán del esprint antes que Bolt, no pudo con el eterno Michael Rodgers por una victoria por debajo de los diez segundos (9.97), la primera gran marca del nuevo Vallehermoso. También las féminas arrasaron con el tartán, con la sorprendente victoria de la sudafricana Catharina Horn (11.02), seguida por la sempiterna Ivet Lalova-Collio (11.08) y la renacida Tori Bowie (11.09), campeona mundial en 2017, que estuvo trece meses sin competir.

Aunque quien arrancó la ovación más cerrada del coliseo madrileño fue una pareja de cuatrocentistas que nunca pasa de moda. Bruno Hortelano no había competido en toda la temporada, que entre molestias y lesiones ha terminado por convertirse en un año de transición a los Juegos de Tokio. Óscar Husillos sí que se había estrenado, pero lejos de su nivel de 2018. En Madrid ninguno logró la mínima para Doha, pese a que el palentino consiguió su mejor marca del curso (46.17). Se le empiezan a acabar las opciones de acudir al Mundial.

El mediofondo español vive un momento dulce. Adel Mechaal y Kevin López ya habían logrado en julio la mínima para el 1.500, y en Vallehermoso los ochocentistas completaron el cupo de plazas para el Mundial. Kevin López acabó tercero (1:45.38), seguido de Álvaro de Arriba (1:45.57) y Mariano García (1:45.67), que ya brillaron en el Europeo de pista cubierta. Los tres se unen a Adrián Ben, que ya había conseguido el billete con anterioridad, pero López correrá el 'milqui' en Doha. Al comienzo del mitin también había atacado con éxito la mínima de 400 vallas el plusmarquista español Sergio Fernández (49.14).