El Nava hace historia y sube a Asobal gracias a la derrota del Ciudad Real

Kisselev celebra el ascenso con la afición navera en O Rosal. /El Norte
Kisselev celebra el ascenso con la afición navera en O Rosal. / El Norte

Los segovianos pierden en casa del Atlético Novás (32-28) pero logran la gesta en una auténtica fiesta de balonmano

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

El Viveros Herol Balonmano Nava disfrutó en O Rosal de la derrota más sabrosa de su historia. Cayó con justicia en la pista del Atlético Novás (32-28), el penúltimo clasificado que se vistió de gigante, pero logró el ascenso a Asobal porque el Santoña, colista, subió la apuesta ganando en Ciudad Real (25-27). Le bastaba un empate al cuadro segoviano para culminar la hazaña de un pueblo de 3.000 habitantes, el más modesto que ocupa plaza en la máxima categoría de un deporte olímpico. Pero también cualquier pinchazo del cuadro manchego, segundo hasta ayer. Así las cosas, los segovianos suben por diferencia de goles con Puerto Sagunto. El deporte, que tantas veces obliga a una dialéctica de vencedores y vencidos, ha gestado este sábado una hazaña compartida entre aficiones hermanadas desde hace una década.

32 Atlético Novás

Kevin García (p.); David Pichel (4), Iago Flores (1), Pedro Iglesias (11 -4 p.-), Germán Hermida (5), Iago Muíña (3) y Carles Asensio (4) -siete inicial-. Adrián Boullosa (p.s.), Roberto Rodríguez, Andrés Vila, Paulo Dacosta (2), Carlos Rodríguez, Yago Alonso (2), Iago Cuadrado, Manu Martínez y Óscar Silva.

28 Viveros Herol BM Nava

Ernesto Sánchez (p.) (1); Agustín Casado (4), Bruno Virseda (1), Nicola D'Antino (4), Antonio Llopis (7 -6 p.-), Tomislav Brakocevic (2) y Filipe Martins (2) -siete inicial-. Carlos Colomer (p.s.), Yeray Lamariano (p.s), Álvaro Seabra, Darío Ajo Villarraso (3), Carlos Villagrán (2), Javi Gómez, Darío Ajo Martín (1), Andrés Alonso y Oleg Kisselev (1).

pARCIALES CADA CINCO MINUTos.
3-3, 6-6, 9-8, 12-11, 15-14, 17-16 (descanso), 18-17, 23-19, 26-22, 27-24, 29-25, 32-28 .

El Novás impuso un ritmo frenético a la mejor defensa de la competición y el equipo que gusta de pausar el tempo se vio en un festival rockero. Era una prioridad para los gallegos, y para el resto de la liga, no dar tiempo a que el cuadro segoviano pudiera efectuar sus cambios defensivos. Sin duda, dejar en la silla a Álvaro Rodrigues y Andrés Alonso facilita enormemente las cosas. El duelo empezó con un lenguaje de toma y daca de transiciones, defensas a contracorriente y porteros ausentes. Apenas hubo una intervención de Ernesto en los primeros ocho minutos. Ya entonces el marcador iba 6-6, toda una pista de lo que vendría.

La aportación de Brakocevic cimentó las primeras incursiones segovianas ante un rival que planteaba una línea de cinco, con Iago Flores siempre atento para frenar a Casado. A cambio, la circulación de balón desembocaba a menudo en el extremo y Nico D'Antino fue muy protagonista. Novás aceptaba que su juego alocado en ataque tendría la contrapartida en sus propias transiciones mejorables. Mientras, los gallegos no necesitaban enfocar dos veces para lanzarse a la acción. Con el joven central Pedro Iglesias al frente de las operaciones, los locales protagonizaron acciones de mérito y encontraron fluidez goleadora en Pichel y Hermida.

El duelo fue tan parejo que lo más que el marcador separó fueron dos goles. Los conseguiría Nava con un contragolpe culminado por Nico (6-8), pero también tendría que recuperarlos después. Cuando bajaba la marea, brillaban los visitantes, con un Llopis infalible desde la línea de siete metros (4 de 4 en la primera parte). Ocurría que no lograban frenar las rachas gallegas. El Novás sobrevivía con un parcial de 3-0 en apenas dos minutos que les dio su primera ventaja (9-8) y con dos goles seguidos aprovechando que Nava dejó su puerta vacía para paliar su inferioridad. A la siguiente, Dani Gordo dejó a Ernesto en portería y Carlos Villagrán recortó distancias con el golazo de la tarde, un lanzamiento en apoyo desde nueve metros que colocó en la escuadra.

Las cosas se complicaron tras el descanso.salvó Nava de una contra de Iglesias, que se llevó a Nico pegado al brazo pero falló el lanzamiento. Aguantaría la exclusión el cuadro visitante con la puerta vacía y un tanto de Llopis desde el extremo. Fue un parche, porque Iglesias, todo un diamante, se adueñó del partido mientras el cuadro navero adolecía en ataque. Con el pabellón en ebullición, Gordo se vio obligado a pedir un tiempo muerto tempranero tras un parcial de 3-0 que ponía la máxima ventaja del partido (20-17).

Cayeron en caso roto sus palabras. La granítica defensa navera, capaz de secar a ataques de postín durante todo el curso, encajó en 40 minutos los mismos goles que promedia en 60. Kevin empezaba a parar en los gallegos mientras Ernesto pedía colaboración a los suyos; muy fácil la circulación hacia el pivote y muy mejorables las transiciones. Así las cosas, Gordo tuvo que pedir su segundo tiempo muerto del tiempo en el minuto 11 y se vio forzado a probar a Carlos Colomer –Yeray Lamariano, aún renqueante, no se vistió siquiera-, el tercer portero. Lo desesperado de la decisión lo demuestra que en las dos victorias en casa ante Barcelona B y Ciudad Real, apenas salió en contados lanzamientos de siete metros.

Novás puso la máxima ventaja del partido (26-20) con algo más de cuarto de hora por jugar. Colomer estaba hace dos semanas entrenando al juvenil en Málaga y se vio en un escaparate nacional. Hizo una buena primera para da mérito sin suerte pero, con la jugada reanudada, se revalidó de nuevo. Con su sangría defensiva contenida, empezó a recortar Nava con un par de penaltis de Llopis. Sin transiciones, Novás empezó a dejar ver sus carencias y se tiró más de cinco minutos sin ver portería. Lo aprovechó Nava para enganchar un parcial de 4-0 que Nico tuvo la opción de aumentar en un contragolpe propicio que Kevin detuvo con el pie. En el siguiente ataque de los locales, su entrenador ya tenía la tarjeta en la mano para pedir tiempo muerto. La secuencia, larga, terminó en siete metros e Iglesias, con Ernesto ya de vuelta a la portería, no titubeó.

Superado el momento crítico, recuperaron la cadencia los gallegos. Necesitaba encontrar la racha buena el cuadro segoviano, pero siempre faltaba un detalle. Casado falló un tiro franco a seis metros y Llopis, a la séptima, marró su primer penalti. Kissilev aportó cuando salió pero no cambió el partido. Y Novás cogía aire (29-25) a cinco minutos del final. El siguiente lanzamiento de siete metros fallado por Nico tenía aroma a sentencia. Entonces, los móviles empezaron a echar humo. Y Nava, sin saberlo, ascendió en Ciudad Real.