Liga Endesa

El Barça fuerza el cuarto partido con agonía

Jaycee Carroll intenta una canasta en el Palau. /EFE
Jaycee Carroll intenta una canasta en el Palau. / EFE

El Real Madrid, que acarició el título gracias a su tiro exterior, se atascó y no supo decidir en el tramo final

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

El Barça forzó con agonía el cuarto partido de la final de la Liga ACB, que se jugará el viernes, también en el Palau, donde los azulgrana exhibieron orgullo y carácter frente al Real Madrid, que llegó a acariciar el título gracias a sus triples (15), aunque abusó del lanzamiento exterior (34 intentos), volvió a perder la batalla por el rebote (21 frente a 35), se atascó en el momento de la verdad y no supo resolver en el tramo decisivo. El equipo de Pablo Laso, liderado por Campazzo y Thompkins, tuvo que rendirse ante la defensa azulgrana y estuvo los dos últimos minutos y medio, cuando iba por delante por 71-77, sin anotar una sola canasta, de lo que se aprovechó el Barça, otra vez relanzado por Heurtel (21 puntos y 19 de valoración) para llevarse la primera victoria y mantener vivo su sueño.

Con 22 puntos de 24 tiros libres, el irregular conjunto de Svetislav Pesic sobrevivió y superó a un equipo blanco que aunque sólo ganó, y con claridad, uno de los parciales, tuvo en sus manos sentenciar la Liga Endesa. Desperdiciaron la oportunidad Llull y Campazzo, con sendas penetraciones frustradas, entre una defensa azulgrana triunfal que resultó clave para alargar la final entre eternos rivales.

Después de un primer cuarto muy igualado y trabado, como le gusta al Barça, gracias a su defensa y a los triples de Thompkins (tres de cuatro al descanso), el Real Madrid se recuperó en el segundo cuarto, en el que endosó al equipo azulgrana un parcial de 2-16 (de 27-21 a 29-37). En los primeros 20 minutos el Barcelona sólo pudo lograr ocho canastas, con 15 de 16 tiros libres, frenado en el juego por un Real Madrid que fue de menos a más, después de que los azulgrana se impusiesen en el rebote ofensivo y no les permitiesen correr. Los blancos enjugaron sin embargo sus pérdidas iniciales con una defensa bastante más agresiva que la del primer parcial y fueron abriendo una brecha importante en el marcador contra un rival al que no le bastó con la aportación ofensiva de Heurtel.

78 Barcelona

Pangos (3), Kuric (10), Claver (-), Oriola (7) y Singleton (12) -quinteto inicial-. Hanga (9), Smits (5), Heurtel (21) y Tomic (11).

77 Real Madrid

Campazzo (18), Rudy Fernández (12), Deck (-), Randolph (6) y Tavares (4) -quinteto inicial-. Causeur (-), Ayón (-), Carroll (10), Llull (6), Thompkins (18) y Taylor (3).

PARCIALES:
19-18, 15-22, 22-18 y 22-19.
ÁRBITROS:
Bultó, Hierrezuelo y Cortés. Sin eliminados.
INCIDENCIAS:
Tercer partido de la final de la Liga Endesa 2018-2019, disputado en el Palau Blaugrana. 7.238 espectadores.

El Madrid, que en el segundo cuarto estuvo seis abajo (27-21), supo tener paciencia y encontrar el ritmo hasta obtener una primera máxima diferencia de ocho (29-37) en sus mejores momentos de baloncesto, mientras los culés se atascaban ante su defensa, con Tomic con bastante más problemas frente a Tavares que contra Ayón. Pese a las pérdidas madridistas, su tiro exterior, liderado por Thompkins en un buen segundo cuarto de los blancos, relanzó anímicamente a los visitantes.

La dirección de Campazzo también fue mejorando y los blancos encontraron en el triple un recurso demoledor para dar un golpe importante a los azulgrana antes del intermedio, cuando se fueron con ventaja de seis puntos, con la sensación de haberse sentido superiores, y sin ningún tipo de presión ante un conjunto local intermitente y con poco espíritu colectivo. Sin embargo, tras el descanso, después de una antideportiva de Heurtel a Rudy por un codazo del francés al balear con 38-45, el Madrid puso la directa y logró una máxima diferencia de 11 (38-49) que parecía despejar su camino hacia el título, aunque era demasiado pronto.

El orgullo azulgrana, sin embargo, tenía que salir a relucir cuando peor estaba el equipo de Pesic, que dio un paso al frente, con su ofensiva caliente, alentada por un Palau que tampoco quiso rendirse. Le puso más intensidad el Barcelona en ese tramo y los azulgrana, que respondieron con los triples que hasta entonces no le habían resultado y se acercaron a un solo punto (48-49), liderados entonces por el poderoso Singleton. Al Madrid, obcecado entonces con los triples, se le empezó a hacer de noche dentro de la zona y estuvo hasta cuatro minutos sin anotar, muy incómodo ante la presión y la dureza defensiva de los locales. El parcial de 12-0 del Barcelona permitió entonces que el Barcelona diese la vuelta al marcador (50-49), con los blancos desaparecidos no sólo en ataque, sin pisar la pintura, sino también en defensa. Corría el final del tercer cuarto y el Madrid se veía obligado a exhibir de nuevo pegada, que encontró con un triple de Llull al que respondió de inmediato Heurtel, a quien no podía frenar nadie en el equipo de Laso.

Con Heurtel encendido, el Barcelona salía reforzado, aunque Pesic sentó al francés poco después de obligar también a Tomic irse al banquillo y el pívot croata no ocultase su enfado. Volvió entonces el equilibrio, con el Madrid insistiendo sin acierto con los triples, sin elaborar en ningún momento el juego, aunque los azulgrana andaban en la misma línea. Hasta que el héroe del segundo partido, Carroll, volvió a dar otro golpe desde los 6,75, para obligar al técnico serbio a otro tiempo muerto con 54-58. El Madrid llevaba entonces un 50% en triples (12 de 24), pero el choque se encaminaba a un último cuarto intenso y durísimo, en el que los blancos siguieron abusando del triple y ni siquiera resultó determinante el balón perdido por Hanga, ante la presión de Ayón, a falta de sólo 10 segundos , porque tras la de Llull, Campazzo se jugó otra penetración fallida.