Carles Sans: «Hemos ganado en madurez interpretativa pero perdido en espontaneidad»

Carles Sans, Paco Mir y Joan Gracia, integrantes de Tricicle, en un esketch de su espectáculo 'Hits'. /El Norte
Carles Sans, Paco Mir y Joan Gracia, integrantes de Tricicle, en un esketch de su espectáculo 'Hits'. / El Norte

Tricicle llega este viernes al Teatro Calderón con la gira 'Hits' con la que pone fin a 40 años sobre los escenarios

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Durante años han sabido vadear el momento de la despedida como quien la ningunea por si le diera por pasar de largo sin detenerse a su puerta. Han querido barrerla bajo el escenario, esquinarla en la última fila. Pero la edad no perdona y la capacidad creativa, tan explosiva y brillante en todos y cada uno de los espectáculos que les han alumbrado durante 39 años, tiene un límite. La mente ha dicho basta. Y Carles Sans, Paco Mir y Joan Gracia dejarán de dar pedales en cuanto termine la gira que este fin de semana llega a Valladolid. Tricicle se corta la coleta con 'Hits' (Teatro Calderón, del viernes 14 al 16 de septiembre) en lo alto de la cima, abarrotando teatros y recibiendo el aplauso del público.

¿Cuesta cortarse la coleta cuando siguen colgando el cartel de 'no hay billetes'?

–Cuesta, cuesta, claro que sí. Cuando estás con los teatros llenos, parece un contrasentido, pero con los años uno se cansa, sobre todo lo que son las giras, los hoteles, los viajes,... Y no es que nos hayamos quedado sin ideas, pero desde luego que el pozo tiene un fin y a veces no da más de sí. A veces la creatividad no llega, y nosotros siempre hemos tratado de no repetirnos, de no tocar siempre la misma canción.

¿Es mejor dejarlo cuando la curva es ascendente?

–Desde luego. Pero nosotros nos reservamos el derecho de volver, como los toreros.

En este hasta luego recopilan buena parte de sus mejores gags, difícil misión.

–Sí, porque si hiciéramos justicia e incluyéramos los que consideramos que deben estar el espectáculo duraría tres horas o cuatro, y físicamente ya no estamos para aguantar tanto. Lo que está claro es que está todo el que tiene que estar, algunos al completo y otros como guiño.

Tranquilice al espectador y confirme que 'Slastic' y el 'Soy un truhán, soy un señor' sí que estarán sobre el escenario.

–Sí, sí. Estos tienen que estar.

¿Cuál es el esketch favorito de Carles Sans si es que hay alguno?

–Es complicado hablar de un favorito. Ahora me hace especial ilusión hacer uno que hemos recuperado del espectáculo 'Exits' y que trataba del mundo de los aeropuertos. Tres ejecutivos a los que se les cancela el vuelo y están en la sala de espera, donde se inventan todo tipo de juegos e historias. Es un esketch que tiene más de 30 años y está absolutamente vigente. Solo hemos añadido un gag de móviles porque en su día no existían. Es una de las claves, que hacemos un humor que no pasa de moda.

«Sería ridículo y triste que alguien cometiera la tontería de no acudir a nuestro espectáculo porque somos catalanes» carles sans

Un humor intergeneracional igual de fresco para abuelos que para nietos.

–Exacto. Hemos comprobado que suena igual que cuando lo hicimos en su momento.

¿Se parece en algo este Tricicle al que empezó en 1979 en las calles de Barcelona?

–En lo personal poco hemos cambiado. Hacemos lo que nos apetece y el humor que a nosotros nos haría reír si fuéramos espectadores. Y el único cambio es que hemos ganado en madurez interpretativa, con un dominio que en aquel año 79 lógicamente no teníamos. También es verdad que no tenemos ese grado de espontaneidad con el que nos dimos a conocer.

¿Ha sabido envejecer mejor Tricicle que su competencia?

–Hemos sabido llevarnos muy bien entre los tres, respetando la parcela de cada uno. Y luego hemos sabido conectar con la gente joven. Muchos artistas envejecen con su público y van desconectando con otras generaciones. Nosotros no. Tenemos un público joven que viene acompañado de sus padres o sus abuelos.

Está claro que lo de competencia ha sido una boutade por mi parte porque nunca la han tenido. ¿Tiene explicación que no haya relevo ni una mala copia en su género?

–Es verdad. Nos hacen mucho esta pregunta, y no es fácil de contestar. Yo tengo una teoría que no sé si es la acertada. Cuando el original es tan potente, se hace complicado la copia. Yo puedo hacer un refresco de cola, pero siempre voy a tener ahí la Coca Cola. Y luego nuestro género es tan particularmente nuestro que se hace difícil. Aquellos que quieren imitar, se nota demasiado que no es orgánico y carece de naturalidad. Pero sí hay algunos grupos como Yllana o Spasmo.

El de Tricicle siempre ha sido un humor tan blanco y particular que choca con el agresivo y ofensivo que se ha puesto de moda.

–Es verdad. Hoy día con las redes sociales, todo se ha diversificado mucho en esto del humor.

Para las redes sociales ya puedes ser Santa Teresa de Jesús que no te libras de las críticas...

–Seguro. Afortunadamente nosotros tenemos un público muy variado y rara vez sale alguien que diga que le parece ofensivo.

¿Vivir en la época de los ofendidos perjudica a los cómicos?

–Es cierto. Le estamos haciendo el trabajo a los regímenes y a los gobiernos en base a que la propia sociedad es la que ahora coarta y censura todo lo que se genera.

¿Les ha afectado de alguna manera ser catalanes?

–No me consta. Y si alguien comete la tontería de no acudir a nuestro espectáculo porque seamos catalanes, sería ridículo y muy triste. Aunque solo sea porque hay vida más allá de la política, no tiene sentido renunciar a un espectáculo.

¿Encuentra lógica a que haya amenazas hoy día por hacer humor?

–Bueno (suspira durante unos segundos). Estoy a favor de la libertad de expresión, de igual forma que la gente tiene el derecho de ofenderse pero nunca en base a amenazas violentas ni coacciones traperas. Si te sientes ofendido hay unos cauces para actuar, pero nunca bajo la amenaza. Nos estamos volviendo de una manera que al final vamos a tener miedo de hablar... Y muchos ya sabemos lo que es eso.

¿Retomará su carrera de Derecho ahora que va a tener más tiempo?

–No creo (risas). Tampoco sé si voy a poder estar sin el escenario.

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