Siete investigadores siguen el rastro de Satán en el arte y la sociedad del románico

Demonios esculpidos en la iglesia de San Miguel de Fuentidueña (Segovia)./FSMLR
Demonios esculpidos en la iglesia de San Miguel de Fuentidueña (Segovia). / FSMLR

La Fundación Santa María la Real abre hoy en Aguilar de Campoo un seminario en torno a la figura del diablo y la pastoral del miedo en la Edad Media

JESÚS BOMBÍNValladolid

De Satán y el submundo diabólico, amuletos, talismanes y signos cabalísticos, su significado y representación en pinturas y esculturas durante la Edad Media se ocupa desde hoy hasta el domingo el curso 'Claves del románico' con la intervención de siete especialistas que presentarán sus investigaciones ante ochenta asistentes al seminario en la localidad palentina de Aguilar de Campoo.

A sugerencia de los participantes en anteriores seminarios sobre aspectos del románico que organiza la Fundación Santa María la Real, se ha apostado por analizar la figura del diablo más allá de la faceta artística de las representaciones en iglesias románicas. «Con relación a este fenómeno se abordará también el trasfondo que subyace en las imágenes de la cultura popular y el pensamiento eclesiástico del momento», sostiene Pedro Luis Huerta, coordinador del curso monográfico.

«El sermón de la iglesia de la época –esgrime el historiador– se basaba en la advertencia al fiel de los preligros del más allá si no se cumplía con los del más acá, lo que generó una pastoral del miedo a la vez que una trivialización del infierno cuando aparece escenificado en representaciones pintorescas de castigos infernales, ante las que se distrae mucho el visitante de hoy en día contemplando esos tímpanos esculpidos en torno a una corte de diablejos que someten a todo tipo de torturas y tropelías a los condenados».

Pintura con la representación del infierno en la ermita de San Miguel en Gormaz (Soria).
Pintura con la representación del infierno en la ermita de San Miguel en Gormaz (Soria). / FSMÑR

Alo largo de tres jornadas se analizarán las peculiaridades del submundo diabólico y su reflejo social e iconográfico a partir de la relación de Satán con endemoniados o santos, sus variadas representaciones en el románico, sus poderes o los amuletos para hacer frente al mal. «Una constante de la religión medieval es el juicio final; ante el tribunal divino se dirime el lugar que va a ocupar el alma tras la muerte: o condenarse por toda la eternidad o salvarse», considera el etnógrafo José Luis Alonso Ponga en el resumen de su ponencia sobre demonios y endemoniados.

Otra de las claves del curso abundará en la construcción mental de la figura de Lucifer en la Edad Media a partir de escritos de las prédicas de San Agustín, San Bernardo, San Anselmo de Canterbury y Santo Tomás, así como la influencia de 'La divina comedia', de Dante, en leyendas populares interiorizadas hasta nuestros días.

En relación con la hagiografía de los santos y los roles del demonio como tentador y enemigo combatido mediante el poder exorcizador disertará Francisco de Asís García, de la Universidad Autónoma de Madrid. Y de los antídotos contra el poder diabólico expondrá su teoría José Luis Hernando Garrido, profesor de la Uned de Zamora, quien considera que los demonios medievales presentan «aspectos encriptados de notable valor simbólico: simios, asnos, arpistas, bestias, máscaras de ultratumba, pecadores de gran fuste o lujuriosas muchachas».

Pila bautismal de Calahorra de Boedo (Palencia).
Pila bautismal de Calahorra de Boedo (Palencia). / FSMLR

Frente a la popularización de las escenas libertinas en torno al demonio en los siglos XI y XII y su evolución estética en los posteriores, añade Pedro Luis Huerta que en algunos templos se arrancó o mutiló alguna iconografía por intolerancia en los siglos XVII y XVIII, «y en algún caso hasta en el XX». Las ponencias del curso –tendrá otra réplica en julio– se complementan con visitas a templos de la montaña palentina emplazados en Vallespinoso de Aguilar, Barrio de Santa María, Pozancos y Rebolledo de la Torre.