«La trompeta tiene tantos colores como la voz humana»

Manuel Blanco, en el auditorio Miguel Delibes./Henar Sastre
Manuel Blanco, en el auditorio Miguel Delibes. / Henar Sastre

Manuel Blanco interpreta con la OSCyL el 'Concierto de trompeta' de Zimmermann que grabó con Josep Pons, también en el podio del Miguel Delibes esta semana

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Hubo un tiempo en el que la riqueza de los reyes se medía por el número de trompetas que recibían a sus invitados. Lo recuerda Manuel Blanco cuando se le pregunta por el repertorio solista para su instrumento y comienza a enumerar conciertos barrocos. Hoy y mañana interpreta el concierto de Bernd Alois Zimmermann (1918-1970), a las órdenes de Josep Pons, con la Sinfónica de Castilla y León. «Se interpreta muy poco porque es muy difícil conceptual y virtuosísticamente, tiene fama de rompe labios», dice el músico de Daimiel. Lo grabó con Pons y este año celebran el centenario del nacimiento del compositor alemán con esta obra.

Entre la querencia barroca de Telemann, Haydn, Händel o Torelli y el protagonismo en el jazz del siglo XX de la trompeta, media el clasicismo, «en el que se componen conciertos para piano y violín fundamentalmente. Eran instrumentos muy desarrollados, nosotros pagamos cara la evolución más tardía de la trompeta barroca a la de llaves y finalmente, la de pistones». Sin embargo Manuel disfruta de «los colores» de su instrumento que tanto se asemeja «a la voz humana. Enfoco mi interpretación como un buen cantante. En un piano solo tienes la pulsación y el pedal como recursos expresivos. La trompeta no es solo un instrumento militar o el de la fiesta para tocar 'Paquito el chocolatero'. Tiene una gran potencia, un timbre llamativo y seduce, como demostró Maurice André, capaz de llevar al público al borde de la lágrima».

Crítica al racismo

Color e historia caracterizan las tres trompetas con las que viaja. «Un fliscorno, cuyo timbre es sombrío, íntimo; la trompeta en Do y otra en Si bemol. La gente se extraña cuando oye el sonido del primero». En este caso lo lucirá en una obra de Piazzolla. Para el concierto, la de Do. «Zimmermann creó un estilo nuevo mezcla del dodecafonismo, introduce un quinteto de saxos, una guitarra eléctrica, un órgano hammond y mucha percusión. Escribe esta obra en 1954, cuando Strauss está terminando sus últimas canciones», se asombra Blanco. «Quiso llamar a este concierto 'Darky darkness' y fue Stravinsky quien el dijo que su música ya era suficientemente difícil de interpretar como para condenarla con un nombre como 'oscura oscuridad' y de ahí que se quedara con el nombre del espiritual del que nace 'Nobody knows the trouble I see'. Al igual que su ópera 'Die Soldaten', estrenada recientemente en el Teatro Real dirigida por Pablo Heras-Casado, muestra su frustración por participar en el ejército nazi, alistado por sus padres. Toda la vida cargó con eso y acabó suicidándose. Su crítica al racismo, al Ku Kux Klan, le da ese aire oscuro al comienzo».

Manuel Blanco ganó pronto plaza de solista en la Orquesta Nacional de España, a los 21 años. «Mis dos profesores me formaron para ser concertista, ganaba los concursos, tocaba de memoria, se me daba bien. En la ONE y me esforcé mucho por hacer mi trabajo lo mejor posible. Me alegro de esa formación que me hizo tocar Mahler, Strauss, Shostakovich, Bruckner. Hasta que se cruzó en mi camino Reinhold Friedrich. Me escuchó, toqué para él con dos copas de vino y me dijo 'Manuel tengo más de 1.000 alumnos por el mundo y no he visto un talento igual. Cierro los ojos y oigo a un músico de 65 años aburrido de la orquesta'. Me tocó el orgullo, trabajo mejor bajo presión y le dije que cuándo empezábamos y hasta hoy». Precisamente ellos dos han inaugurado la cátedra de trompeta de la Escuela Reina Sofía, una vieja aspiración de Paloma O'Shea, una de sus fans.

Blanco afronta su siguiente proyecto con Pepe Rivero, Javier Colina y Pico, el trío de jazz con el que hará las suites de Bolling en el Festival de Granada. «Es una fusión de barroco y de jazz, el paralelismo que explicó Wynton Marsalis».