Saraste: «Sibelius es el padre espiritual de Finlandia, pero también un compositor universal»

Jukka-Pekka Saraste, en el Miguel Delibes. /Henar Sastre
Jukka-Pekka Saraste, en el Miguel Delibes. / Henar Sastre

Dirige a la OSCyL en un programa con la 'Sinfonía 1', del finlandés, y el 'Apolo', de Stravinsky, bailado por alumnos de la Escuela de Danza

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Estaba prevista su visita en el segundo concierto de abono de la temporada 2016/2017 pero no será hasta hoy y mañana, cuando Jukka-Pekka Saraste debute en con una orquesta española. Será con la Sinfónica de Castilla y León y un programa que remite a su origen, Sibelius y Stravinsky. El maestro finlandés ha frecuentado el festival de Tenerife con orquestas de su país, es la única tierra española que le resulta familiar.

El director titular de la Sinfónica de Colonia ha grabado dos veces en su vida la integral de las siete sinfonías de Sibelius. Con la OSCyL hará la 'Primera'. «Es notable la evolución de la música de Sibelius durante su vida.Esta primera sinfonía está marcada por el romanticismo, por la pasión por lo eslavo, por la influencia de la 'Fantástica' de Berlioz. Duda sobre el título porque tiene una idea programática de la sinfonía, casi más un poema sinfónico. Tchaikovsky es su modelo pero también quiere imitar a Richard Strauss. La 'Segunda' está más cerca de Wagner, muy incluida por la música centroeuropea que admiraba con peso también de lo mediterráneo. La 'Tercera' es modernista en su expresión, ahí se produce la ruptura con el romanticismo y comienza a demostrar un estilo propio. Sin duda la 'Cuarta' es su sinfonía más personal, independiente, sin conexión estilística con lo anterior aunque mantenga los temas», explica Saraste.

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Lleva dirigiendo y grabando el sinfonismo alemán desde Bruckner hasta Schönberg, pasando por Brahms o Mahler, pero pertenece a un país identificado con su compositor más célebre. «Es verdad que una pequeña cultura como la finlandesa tiene en Sibelius uno de sus padres espirituales, un símbolo nacional. Pero viéndolo desde fuera, prefiero pensar en él como un compositor universal que hizo una música única y que no siguió las reglas hasta el punto que los alemanes consideraban sus obras 'mal escritas'. Ha costado superar esas opiniones y hoy es un compositor normalmente programado en Alemania. En Gran Bretaña o América, quizá por sus viajes, fue pronto asimilado en las salas de concierto, en Alemania ha costado más».

La otra obra de la noche será el ballet 'Apolo', que escribió Stravinsky para orquesta de cuerdas. «Es un Stravinksy neoclásico, neobarroco. Es un compositor que estudió en la tradición rusa y luego fue incorporando otras culturas. Este Apolo es un tema renacentista para el que el compositor bebe en las fuentes musicales de Palestrina. Quería crear un nuevo lenguaje para un mito griego clásico». En el escenario habrá siete bailarines haciendo visual esa música, dentro de la idea del director titular de la OSCyL, Andrew Gourlay, de relacionar la música con otras artes.

Saraste (Lahti, 1956) cierra esta temporada su titularidad en Colonia, durante nueve años. «Es tiempo de cambiar», dice quien también ha estado al frente de la Orquesta de Cámara Escocesa, de la Sinfónica de la Radio Finlandesa, de la Sinfónica de Toronto y de la Filarmónica de Oslo.

Al poco de salir del conservatorio cofundó con el finlandés más conocido internacionalmente, Esa-Pekka Salonen, la Avanti Chamber Orchestra, especializada en música contemporánea. «Hubo un momento, en los ochenta y noventa de eclosión en la música finlandesa que se estaba escribiendo con gente como Magnus Lindberg y Kaija Saariaho. Se produjo la situación ideal, los compositores escribían obras que las orquestas querían estrenar y el público quería escuchar. Me gusta aunque cuesta encontrar música que proponga un nuevo lenguaje, sonido o mensaje. Al menos a mí me resulta ahora más difícil dar con ello», admite este director que reconoce que los compositores necesitan un tiempo para dominar el lenguaje orquestal antes de poder hallar su propio estilo. Ahora Saraste se prepara para volver a la ópera, en Viena y en Helsinki. Hizo un 'Elias', de Mendelssohn, con Calixto Bieito que recuerda con agrado, «dio una visión dramática del oratorio que ayudaba a entender la música. El límite en la ópera está en que no se supedite la música a la dramaturgia». Saraste será el segundo finlandés en el podio de la OSCyL tras Ara Rasilainen en 2009. Por cierto, Pekka, es Pedro.