Pasión y razón de López Cobos

Sol Gabetta y Jesús López Cobos, en un concierto de mayo de 2013 en el CCMD, con la OSCyL. /Nacho Carretero
Sol Gabetta y Jesús López Cobos, en un concierto de mayo de 2013 en el CCMD, con la OSCyL. / Nacho Carretero

Su viuda inauguró una exposición conmemorativa en el auditorio Miguel Delibes

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Un López Cobos girado hacia la chelista Sol Gabetta, ambos con los ojos cerrados, en pleno éxtasis musical. Ella con el pelo al viento, vestida de raso verde, menuda y portentosa a la vez. Él, embutido en su chaqueta negra de cuello mao, tan expresivo con la batuta como con la otra mano. Dos generaciones de excelencia musical latina al servicio de Elgar. Esa fotografía de Nacho Carretero, tomada en 2013, era la favorita del maestro toresano. Un amigo de Madrid que lo sabía se la regaló.

Esa imagen abre la exposición 'Pasión y razón' que recorre la vida del director y que ayer se inauguró en el auditorio Miguel Delibes, en presencia de su viuda. Julio García Merino, archivero de la Sinfónica, y comisario de la muestra remite a Hegel en el título, «porque López Cobos aprendió alemán para leer a Kant y Schopenhauer cuando estudiaba filosofía, y su trayectoria se caracterizó por la pasión y la razón». La exposición refleja su relación con las orquestas de la Romande y de Lucerna, con la Deutsche Oper (1981-1990), con la ONE, con la de Cincinatti (1986-2000), con el Teatro Real (2003-2010) y con la OSCyL.

Hay imágenes con Pavarotti, Plácido, Carreras o Caballé, con sus hijos, curiosidades como un reportaje en la revista 'Semana' en su casa de Berlín (1983), carátulas, programas, recortes de prensa. La concesión del Príncipe de Asturias o del Premio Castilla y León se siguen en páginas de este periódico. Su larga colaboración con la Sinfónica de Cincinatti le permitió grabar más de una treintena de discos, también recogidos. Jordi Casas, director coral, escribe un artículo sobre el maestro. El crítico Chema Morate rememora un momento más anónimo de López Cobos, cuando en 1970 parecía «un seminarista tímido» al frente de la Coral Vallisoletana, de la que sacó lo mejor. Dirigió a la OSCyL en 2004 en el Calderón y luego estrechó su relación, construido ya el Centro Cultural Miguel Delibes, de 2010 al 2018. Fueron 37 veces sobre el podio de la OSCyL con 18 programas, de los cuales Merino destaca como más memorable el 'Réquiem de guerra' de Britten ( 2 y 3 de marzo de 2013). La consejera de Cultura, María Josefa García Cirac, reinauguró la sala sinfónica que llevará el nombre del director.

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