La OSCyL traza un puente coral europeo

Andrew Gourlay dirige a la OSCyL y el Coro Hallé, durante el ensayo del miércoles. /Henar Sastre
Andrew Gourlay dirige a la OSCyL y el Coro Hallé, durante el ensayo del miércoles. / Henar Sastre

Gourlay cierra la temporada de la Orquesta de Castilla y León con un programa de música inglesa que quiere unir « Gran Bretaña y España, países que atraviesan tiempos turbulentos»

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

270 voces cantarán 'I am glad', de Hubert Parry, como clausura de la temporada de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Esa canción, tan popular en las iglesias anglicanas, interpretada por pequeño coro y órgano, sonará en versión sinfónica y potencia vocal «espectacular», dice Andrew Gourlay, director titular de la OSCyL. Para ello viene el Coro Hallé (120 coralistas), desde Manchester, y los coros de la región (150 voces). Precederán a esa canción la obra sinfónica británica más famosa del siglo XX, 'Los planetas', de Gustav Holst, y otra de las más conocidas, 'Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis', de Ralph Vaughan Williams, junto a 'Serenata a la música', del mismo.

«Tanto el programa como la convivencia entre los coros quieren ser un gesto para unir a dos países, España y Reino Unido, que pasan por tiempos turbulentos, a través de la música», explica Gourlay, quien se formó en la Hallé Orchestra. El coro fue fundado en 1858 y en la actualidad lo dirige Matthew Hamilton. «Tienen un sonido cálido, una potente estructura y son muy disciplinados, es una gran ocasión para que nuestros coros trabajen con ellos y pueden demostrar su brillantez».

Fantasía y serenata

Ralph Vaughan Williams y Gustav Holst se conocieron muy jóvenes, estudiando, y mantuvieron su amistad durante toda su vida. Ambos son los más importantes exponentes de la música británica de comienzos del siglo XX, los precedentes de Elgar y Britten. Williams y Holst son para Gourlay «compositores muy diferentes, si contesto instintivamente. El primero propone una experiencia musical más cercana al mundo francés, y el segundo, al alemán. Aunque si lo pienso más, diría que tienen en común que ambos experimentaron en caminos muy dispares. Por ejemplo, cuando Holst escribe música lenta como el 'Saturno', sus cuerdas paralelas es un recurso común a Williams. Pero Holst también es capaz de escribir de forma sarcástica marchas típicamente inglesas, por ejemplo en 'Urano', y darle el tono cómico con un gran despliegue de metales. El Williams de las sinfonía se acerca a Holst cuando quiere ser agresivo y ruidoso».

'Los planetas' es para Andrew «una obra adelantada a su tiempo, muy moderna en su orquestación», quizá por eso y por su intención programática –más que por seguir la serie planetaria, por querer reflejar las atribuciones del horóscopo a cada uno de ellos– sea considerada la precursora de las bandas sonoras.

En las bandas sonoras de 'Remando al viento' y 'Master and Commander' se incluyó la 'Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis', de Williams. Esta obra de 1910 le hizo popular en su tiempo y revalorizó al compositor renacentista inglés. Compuesta para cuarteto y doble orquesta de cuerda, son 17 minutos de máxima emoción.

Gourlay celebra que en la próxima temporada pueda alternar programas sinfónicos de Mahler o Prokofiev con una mirada a la música antigua, incluyendo a Bach. Su segundo cd con la OSCyL será editado en otoño y quizá esté en el mercado a comienzos de 2020.