Carlos Escobedo: «Todo concierto de rock es más transgresor con lo sinfónico detrás»

Sôber, con los músicos de la orquesta detrás./Javier Bragado
Sôber, con los músicos de la orquesta detrás. / Javier Bragado

El conjunto celebra el 25 aniversario de Valladolindie este sábado con un espectáculo sinfónico

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Concebido desde siempre como el 'festival más largo del mundo', el ardid que pone de manifiesto la estrategia de Valladolindie de funcionar a lo largo del año como un paraguas de comodidad para diferentes grupos musicales de pop y rock (que apenas notan la diferencia integrando su paso por nuestra ciudad en su conjunto de giras por el territorio nacional) ha funcionado a lo largo de veinticinco años, haciendo honor al formato festival únicamente desde las cinco últimas ediciones con el Intro Music, astutamente situado en pleno invierno, donde la competencia con otras citas festivo-melódicas, resulta, con claridad, mucho menor. En su cuarto de siglo de vida celebra Valladolindie una cita especial doble que tendrá lugar a lo largo de este sábado 9 de marzo, con uno de sus cómplices habituales; Cooper, en un concierto desde la sala Porta Caeli, mientras que los emblemáticos Sôber cumplen con su cometido en un espectáculo sinfónico que tendrá lugar en el LAVA.

«Una buena parte de la OSCyL, probablemente los más rockeros, se han juntado con nosotros para participar en este evento», explica Carlos Escobedo, de Sôber, que subraya la comodidad que un formato como el de Valladolindie le ha brindado desde siempre a su agrupación musical cuando ha tenido que venir a Valladolid: «Tratamos de recrearlo en todas las ciudades que nos resulta posible, y una como esta no merecía menos», apunta.

Inmersos en su gira 'La sinfonía del Paradÿsso', que aporta ese toque orquestal al habitual sonido rock metal de la emblemática banda, en esta serie de eventos son capaces de reunir a más de treinta músicos sobre la pista del escenario; «haciendo canciones con ya varios años que siguen muy activas tanto en la memoria del grupo como en la colectiva del público». Este homenaje es además a una época y a aquellas canciones que posicionaron a Sôber donde se encuentran, «pero con una sensibilidad y una forma diferente de poder expresarla, un punto mucho más etéreo y emocional; casi el concepto de banda sonora de las películas que nos gustan». El reto es grande, «muy complejo de llevar a cabo a nivel de sonoridad», pero ya con varios sinfónicos a sus espaldas basta con «coger ese chip» y no importa si, como en el caso de la OSCyL, no hayan tocado juntos aún: «Ellos ya tienen las partituras. Nosotros llegamos, lo ensamblamos y enseguida nos entendemos todos a la perfección».

Añadir la sinfónica es, para Escobedo, un punto más de transgresión: «Es más grandioso, el público reacciona maravillosamente y las salas se están llenando», asegura. «La gente busca cosas diferentes y 'La sinfonía del Paradÿsso' se esfuerza por buscar a aquel público que ha estado más dormido, que se separó del grupo hace años y que busca rememorar aquello que antes llevaba día a día de un modo más cotidiano».

Punto de inflexión

Tras varios discos en la década de los noventa y recién estrenado el nuevo milenio, Sôber optó por un parón que, de un modo un tanto involuntario, ahora lo admiten, les ha sentado estupendamente: «Fue maravilloso aquel punto de inflexión», evoca. «necesitábamos una pequeña dosis de oxígeno para coger las riendas de nuestra carrera y nos sirvió para que más tarde mucha gente se sumara de vuelta». De este modo, ha cubierto Söber inadvertidamente la brecha generacional: «Nos hemos reinventado para que en las primeras filas las gentes de veinte años disfruten el concierto a su manera mientras que los que nos han acompañado desde siempre puedan ver nuestro progreso y nuestra evolución, sobre todo en las letras, y respirarlo a su manera».

Además del espectáculo sinfónico de Sôber, que tendrá lugar a partir de las 21.00 horas en el LAVA, el 25 aniversario de Valladolindie acoge un concierto de vermut a las 12.30 en Porta Caeli, a cargo de uno de sus más fieles acólitos: Cooper. Ya de cara al mes de junio recogerá el testigo otro de los habituales del 'festival más largo del mundo', la banda Izal, que presentará 'Autoterapia' en la Feria de Valladolid el próximo 29 de junio.