Ansúrez revive en la Catedral

Un momento del concierto celebrado en la Catedral de Valladolid./Henar Sastre
Un momento del concierto celebrado en la Catedral de Valladolid. / Henar Sastre

La cantata 'Ansur' cierra la serie de actos conmemorativos al fallecimiento del fundador de Valladolid

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRA Valladolid

Un niño nervioso atesora cinco folletos con fuerza contra su pecho. ¿Su nombre? Ansur. Si es consciente o no de que se encuentra en el mismo lugar donde hace novecientos años fuera enterrado su homónimo antecesor, escapa a todo examen superficial, desde luego parece bien percatado de que se encuentra ante algo que reviste pompa y elegancia. No es para menos: el estreno de la cantata bautizada, como él, 'Ansur', con letra de Carlos Aganzo a partir de la biografía del fundador de Valladolid que hiciera en verso Darío Velao en 1911, y música de Ernesto Monsalve; concitó a cientos de personas anoche en la Catedral de Valladolid, decididas a ser partícipes de este espectáculo, un acto que funcionó como cierre a la serie de homenajes institucionales desarrollados en honor del Conde.

Tras ciertas quejas por la temperatura de quien no prevé que en una catedral suele hacer más frío que en una calle a 11 de mayo, dio comienzo 'Ansur' a cargo del barítono Luis Santana, que interpretaba al propio conde y desempeñó la obertura e invocación inicial. La acústica del recinto catedralicio acompañó, y mucho, al lucimiento de voces por parte de los coros, tanto el Cappella 'Lauda' como el de niños 'Ciudad de León', ambos dirigidos por David de la Calle; pero también a la parte instrumental, desempeñada por el órgano de Paula Lanuza y la Orquesta Filarmónica de Valladolid, bajo la batuta del propio Monsalve. Dicho apoyo quizá fue excesivo en algún momento vibrante del primer acto donde, si no hubiese sido por los libretos, difícilmente podrían haberse seguido las declamaciones del barítono: muchas miradas entre el público se cruzaban, cargadas a la vez de significado y desconcierto. Fue solo un infortunio puntual que Santana se esforzó por subsanar, con creces, en sus siguientes intervenciones-

El pilar más netamente recitativo vino de mano del juglar ciego, interpretado por Juan Casado, que entonaba romances para contextualizar el momento histórico de aquella época. El coro, por su parte, tuvo una parte en castellano antiguo (regias palabras extraídas también del texto de Darío Velao) y los momentos más logrados del acto.

Una Eylo de Caballé

Los actos segundo y tercero permitieron el lucimiento de Montserrat Martí Caballé, en el papel de la condesa Eylo, quien tanto en solitario como acompañada por su 'partenaire' supo dotar de fuerza y vigor la letra y música de la cantata, con la Orquesta Filarmónica manteniendo su habitual solvencia. Pese a todo, hubo gente que abandonó la sala en el intermedio, debido al frío que se respiraba en la Catedral, y lo poco preparados que llegaron muchos a disfrutar de este espectáculo que, si bien puede parecer añejo a nuestros ojos, para Ansúrez sería harto moderno.

La cantata, de unos cien minutos de duración, alterna fragmentos de esa obra lírica compuesta en 1911 por el escritor y periodista Velao quien, entre otras ocupaciones, fuese director de El Norte de Castilla entre 1903 y 1906; con otros versos completados por el propio Aganzo, poeta y director de este mismo diario entre 2009 y 2018, además de actual responsable de Relaciones Institucionales. El espectáculo, organizado por el Ayuntamiento y el Excelentísimo Cabildo Metropolitano, clausuró los eventos conmemorativos para el noveno centenario del fallecimiento del conde.

'Ansur' se desarrolló con un lleno absoluto en la Catedral de Valladolid y multitud de personalidades institucionales presentes, como el alcalde Óscar Puente; las concejalas de Cultura y Educación, Ana Redondo y Victoria Soto; el subdelegado del Gobierno, Emilio Álvarez; el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Ricardo Blázquez o el obispo auxiliar Luis Argüello, entre otros.