Francesca Thyssen se 'reenamora' de su museo

La coleccionista de arte Francesca von Habsburg, hija del barón Thyssen./EFE
La coleccionista de arte Francesca von Habsburg, hija del barón Thyssen. / EFE

Tras dieciséis años en el patronato, ampara por primera vez una muestra temporal y elogia a sus gestores | 'Purple' es una «desafiante y polémica» videoinstalación del británico John Akomfrah sobre el cambio climático

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Nunca antes se había oído a Francesca von Habsburg expresar tanto cariño, agradecimiento y elogios hacia el museo Museo Thyssen. La hija del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza lleva dieciséis años en el patronato de la casa, pero hasta ahora no había participado directamente en ninguna exposición temporal. Rompe el hielo con 'Purple', una «desafiante, polémica y ambiciosa» vídeoinstalación del artista y cineasta británico John Akomfrah. Es la primera colaboración entre el museo y la fundación creada por Francesca Thyssen. No sera ni la única ni la última.

Más que orgullosa de la iniciativa que ampara desde TBA21 -Thyssen-Bornemisza Art Contemporary-, su fundación de arte contemporáneo, la muestra es la primera de una serie «que queremos que se repita cada año coincidiendo con ARCO», según Guillermo Solana, director artístico del museo. Algo que entusiasma y enorgullece a Francesca von Hasburg, quien había tenido hasta ahora una relación un tanto tensa con Carmen Cervera, viuda del barón Thyssen y vicepresidenta del patronato.

Ficha

Qué:
Purple, de John Akomfrah
Dónde:
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid. Salas Moneo, planta -1. www.museothyssen.org
Cuándo:
del 20 de febrero al 25 de marzo de 2018.
Cuánto:
Entrada general: 12 euros.

«Es el principio de una larga relación con el Thyssen y eso es lo que importa», dijo Francesca, tras recordar el apoyo de Carmen Cervera a su proyecto y la «excepcional acogida». «Estoy especialmente orgullosa de traer estos planteamientos personales y políticos a este museo, un lugar que siento como mi casa», declaró.

«Ahora que me han invitado a volver hay que aprender español. La próxima vez que esté en este estrado lo hablaré», se comprometió en inglés una risueña Francesca que parecía reconciliada con todos los estamentos de la institución. No en vano, tuvo palabras fraternales para Tita Cervera, para Guillermo Solana, para el patronato, para el titular de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, y para su Secretario de Estado, Fernando Benzo «Estaban entusiasmados y la voluntad política ha sido decisiva para traer este proyecto que acogieron con alegría. Hemos esperado mucho tiempo, pero ha merecido la pena», la respaldó Solana.

«Es una ocasión muy especial y es muy importante que la tercera generación de los Thyssen, la más reciente, se incorpore a este museo con pleno derecho y toda la pompa y solemnidad», agregó Solana. «Lo que Francesca está haciendo con el arte contemporáneo será un caudal que de continuidad a lo que su abuelo estableció con el arte antiguo y su padre engrandeció con el arte moderno», dijo Solana.

A través de seis pantallas de gran formato, Akomfrah explora los efectos del cambio climático y sus consecuencias en la biodiversidad y en diversas comunidades. La obra, para cuya instalación ha habido que mover tabiques en la planta baja del museo, es un encargo de la sala Barbican de Londres, en colaboración con TBA21-Academy, la institución que promueve la defensa de la conservación de los océanos a través de programas interdisciplinares y de producción artística.

Se integra en el programa especial de ARCO 2018 que bajo el lema 'El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer', de la que es comisaria Chus Martínez. «Buscamos desafiar y polemizar a través de obras que piden un compromiso y dialogan sobre el asunto que, de no ser así, quedaría en las revistas científicas», dijo Francesca Thyssen, que compareció junto a Markus Reymann, director de TBA21-Academy, del artista John Akomfrah, y de la comisaria del proyecto.

Akomfrah (Acra, Ghana, 1957) expone en España por primer vez en solitario una obra en la que ha explorado temas como el postcolonialismo, el racismo, la emigración, la memoria, o el cambio climático, «buscando siempre provocar una reflexión». Tituló 'Purple' su gran instalación «por la naturaleza híbrida de este color, que nace de la mezcla de rojo y azul, idóneo para representar a los opuestos». Dice que «trata de la vitalidad y volubilidad de las cosas» y que «es simplemente un llamamiento a la solidaridad» y que plantea de nuevo «una reflexión sobre el poder de destrucción del ser humano sobre el planeta y la indiferencia ante l a dramática situación». Un trabajo para el que emplea tanto material de archivo como rodajes recientes.

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