Marketing medieval milagrero

Asistentes al seminario, en el monasterio de San Pedro de Cardeña. /FSMLR
Asistentes al seminario, en el monasterio de San Pedro de Cardeña. / FSMLR

Un seminario sobre la Historia del Monacato de la Fundación Santa María La Real desvela las técnicas de propaganda de los monasterios medievales para atraer feligreses

José María Cillero
JOSÉ MARÍA CILLERO

¿Qué instrumentos publicitarios utilizaron los monasterios medievales? Uno de los más recurrentes era 'la santidad', según relata Pedro Castillo Maldonado, de la Universidad de Jaén, y es que bien sabían los monjes del Románico que «los lugares santos, debidamente publicitados, atraen a multitud de peregrinos, generando una extraordinaria riqueza».

Los 113 asistentes a la 33 edición del Seminario sobre Historia del Monacato, –que la Fundación Santa María la Real organiza en Aguilar de Campoo dentro del programa de cursos de verano de la Universidad de Cantabria–, han podido adentrarse en las técnicas e instrumentos de propaganda que utilizaban los monasterios medievales, a través de ocho ponencias y de un recorrido guiado por los monasterios burgaleses de Palacios de Benaver, Villamayor de los Montes y San Pedro de Cardeña.

Las portadas de los edificios, con su iconografía, actuaban como las marquesinas de los cines marta poza yagüe

Otra herramienta de difusión fueron las reliquias, los restos de los santos, aprovechados por los cenobios, como apuntaba José Ángel García de Cortázar, codirector del curso, para generar «aprecio, veneración y deseo de posesión». No en vano, eran consideradas por los fieles como «amuleto sagrado que protegía de los males».

«En todo tiempo y lugar, los poderosos han creado y utilizado instrumentos de publicidad para hacer sentir al conjunto de la sociedad su presencia y autoridad y transmitir mensajes de adoctrinamiento que acabaran suscitando adhesiones y seguimiento. Los monasterios de la edad románica también cumplieron escrupulosamente con esa pauta histórica», explicaba Ramón Teja, también director del seminario.

No faltaron tampoco los enclaves que dieron pábulo y propaganda a los milagros, como bien explicaba Clara Fernández-Ladreda de la Universidad de Navarra, quien centró su análisis en casos tan significativos como los de las vírgenes de monasterios benedictinos como Montserrat o Valvanera; templarios como la de Villalcázar de Sirga o mercedarios como Puig.

El propio empaque de los edificios monásticos podía funcionar también como un elemento propagandístico, tal y como apuntaba Antonio Ledesma del CSIC, quien centró su intervención y su análisis en los cimborrios monásticos, obras de gran dificultad constructiva, que daban cuenta del poder de quien financiaba su construcción.

De las portadas y su iconografía habló Marta Poza Yagüe, de la Universidad Complutense, para señalar que «eran consideradas como las marquesinas de los cines, por su carácter público y por el valor publicitario de sus imágenes». Tampoco han faltado las referencias al uso de la epigrafía o las inscripciones con una intención alfabetizadora, pedagógica, integradora, cultural, pero también, como exponía M. Encarnación Martín, de la Universidad de León, propagandística.

Lucía Agúndez de la Universidad de Cantabria mostró a los alumnos cómo los monasterios supieron aprovecharse de «documentos falsificados, cambios discursivos, composición de prólogos o de la confección de múltiples cartularios para confeccionar un relato con una clara intención propagandística a favor de los intereses monásticos frente a otros que competían en el entorno».

Y es que las «experiencias emocionales» tan recurrentes en el marketing actual no son una técnica moderna, ya se usaban en el mundo monástico, tal y como argumentaba Esther Lozano de la UNED, con ejemplos como las pinturas de la sala capitular del monasterio de Sigena o dibujos de gran poder comunicativo como las tan representadas escenas del Pecado Original, «que parten de lo simple y lo directo, despojadas de todo accesorio, reducidas a lo imprescindible, para captar la atención y llegar al gran público».

Para quienes no han podido asistir al seminario, la Fundación están trabajando en la publicación de un libro que recoja todos los temas abordados. Y si lo de desentrañar la vida en los no siempre apacibles complejos monacales engancha, el año que viene, más. Los conflictos o disputas que los monasterios medievales tenían con otras instituciones, poderes o particulares e incluso los que se desataban dentro de los propios cenobios será el tema del próximo Seminario sobre Historia del Monacato. Será del 27 al 30 de julio de 2020 y para abordar la cuestión en profundidad contarán con ocho expertos investigadores.