1978, del Sr. Cayo a los teleclubs

Delibes y Paco Rabal, en el rodaje de 'El disputado voto del Sr. Cayo'. /El Norte
Delibes y Paco Rabal, en el rodaje de 'El disputado voto del Sr. Cayo'. / El Norte

Fue el año de la antológica a Eduardo García Benito, el de 'Los cementerios civiles' de Jiménez Lozano y el Premio Nacional de Narrativa de Carmen Martín Gaite

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Fue el año de la primera mujer académica en la RAE, del Nobel para Isaac Bashevis Singer y el Goncourt para Patrick Modiano, el del reconocimiento nacional a Joan Miró y el internacional a Chillida. Aunque los tiempos de la creación artística no se acomodan a los calendarios legislativos, 1978 alumbró, además de la Constitución, algunas hechos importantes para la cultura de esta tierra.

Apenas echó a andar enero, cuando la Real Academia Española nombra académico de honor al poeta Jorge Guillén. Distinción excepcional para un vallisoletano que se exilió en 1938 y regresó en 1977.

En esa misma institución, el 22 de enero se debatía sobre nombres para ocupar el sillón de Miguel Mihura, fallecido. Por primera vez las tres candidatas eran mujeres: Carmen Conde, Rosa Chacel y Carmen Guirado. La poeta murciana se impuso con 14 votos, mientras que la novelista vallisoletana obtuvo 7 y Guirado, uno.

El 27 de febrero Albert Boadella, ya director de Els Joglars, se escapó del hospital en el que se recuperaba de una afección hepáticas e intestinal para evitar el Consejo de Guerra previsto para el día siguiente. Los cargos: injurias al ejército de tierra en su obra 'La torna'.

En las calles de las ciudades castellanas se clama por la autonomía para una Castilla y León aún sin definir mientras figuración y abstracción llenan la gran oferta de galerías. En Valladolid hay exposiciones regulares en las salas de las cajas de ahorros y en galerías privadas como Grisalla, Studium, Castilla, Carmen Durango, Olenka oAlonso Berruguete. Entre los pintores del Grupo Simancas estaba un joven Jorge Vidal, chileno residente en la ciudad del Pisuerga desde hacía dos años. En 1978 ganó el primer premio de la Bienal de Barcelona y declaraba a El Norte: «A ver si hago por fin una exposición en Madrid».

La efervescencia política española era generalista, no había bajado el escalón del detalle. Sin embargo en Francia una vallisoletana de Cubillas de Santa Marta, Modesta Asensio-Allenet, presidía en París un salón feminista. El L'UFPS (Unión de mujeres pintoras y escultoras) fomentaba el intercambio y la exposición de obras de mujeres.

Pero la cita plástica más relevante de ese año en Valladolid fue la exposición antológica de Eduardo García Benito. El pintor vallisoletano se ganó la vida dibujando la moda, el ocio y el gusto de los felices años veinte para las portadas de 'Vogue' y 'Vanity Fair', entre otras revistas. Vivió entre París y Nueva York, alternó el dibujo con los retratos al óleo de la alta sociedad y la gente del cine y a comienzos de los sesenta vuelve a su ciudad. El Museo de Pintura de la Pasión organizó la muestra, a iniciativa del Ateneo de Valladolid. El cosmopolita artista contaba los sábados sus recuerdos de juventud en este diario.

Mayo era el mes de la feria del libro y del fallo del Premio Ateneo de Valladolid de Novela Corta. El día 13 visitó al Feria Carlos Ballester,Director General de Difusión Cultural e hizo su declaración de intenciones: Potenciar las aulas de cultura, los teleclubs y subvencionar las actividades de la creación. También formó parte del jurado que otorgó el XXV Premio Ateneo al abulense Carlos Sánchez Pinto por 'Nonnato'. Entonces el galardón, que sigue convocándose cada año, era noticia nacional.

La otra historia de España

También en mayo ve la luz el ensayo 'Los cementerios civiles y la heterodoxia española', de José Jiménez Lozano, entonces periodista de El Norte de Castilla. Taurus inauguró su colección 'La otra historia de España' con este magno recorrido por los corralillos, por las traseras de los cementerios católicos en las que se enterraba a los 'infieles'. Lozano narraba la suerte de los heterodoxos españoles y alertaba de un odio tan definitivo como para no poder enterrar juntos a los vecinos. Libro agotado tempranamente, el Premio Cervantes se resistió a su reedición hasta 2008. Su amigo y también director de este diario MiguelDelibes dio a la imprenta 'El disputado voto del Sr. Cayo', novela paralela al proceso democrático que narra el viaje de un coche electoral a un pueblo burgalés despoblado en el que se encuentran con el protagonista. Ocho años después fue llevado al cine por Giménez-Rico. Y el Premio Nacional de Narrativa reconoció 'El cuarto de atrás', de la salmantina Carmen Martín Gaite.

 

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