Historia y naturaleza en Hornija

Río Hornija a su paso por Torrelobatón./Laura Negro
Río Hornija a su paso por Torrelobatón. / Laura Negro

En el corazón de los Montes Torozos se encuentra este valle, en el que se descubren unos paisajes completamente idílicos

Laura Negro
LAURA NEGRO

Un relajado paseo a través del Valle del Hornija revela pronunciados tesos, verdes praderas y huertas, inmensas choperas, antiguas fuentes e históricos pagos y senderos que podrían contar mil y una historias de las gentes del Hornija. Es una orografía modesta, sin elevadas montañas ni grandes desniveles de terreno. Sin tupidos bosques ni ríos caudalosos. Pero dentro de esa modestia, el paisaje es impresionante. Cada uno de los pueblos que lo conforman son un lugar idóneo para un paseo tranquilo, en el que la única preocupación sea ver transcurrir el tiempo. Este valle es el lugar perfecto para la contemplación del paso de las estaciones y sentir el aire, a veces áspero y duro y otras suave y fresco, tan típico de los Montes de Torozos.

El río Hornija nace en Fuente Porras, en La Mudarra, y discurre a lo largo de 64 kilómetros regando numerosos pueblos hasta llegar a San Román de Hornija, donde desemboca en el Duero cerca de la localidad zamorana de Villaguer. Son muchas las fuentes que le dan vida. Fuente Porras, Oliveti, San Antonio, Canaleja, Umayor, Mimbrero, Fuente Dorada, Las Lanchas, Pisón o Toro Bueno son algunas de ellas.

En años de lluvias abundantes, el Hornija discurre orgulloso entre los pastos. Otros años menos afortunados, fluye más pausado y menos caudaloso. Cuentan que antaño estaba repleto de cangrejos, y que era muy famoso por ello. Pero si por algo es conocido este río, es por su pasado comunero. El Hornija es amigo de abrir su cauce a los amantes de la historia para contar la suya propia, la de ese río «pobre de cuna, nacido entre tapiales y huertos, mimbreros y algún molino», como rezaba el poema 'Amapolas Comuneras', del historiador, escritor, académico y político Godofredo Garabito. «Entre berrazas y berros, sigues en tu curso digno, arroyuelo más que arroyo, austero cual peregrino», continúan los versos. Y es que el Hornija es el río comunero por excelencia. Las tropas rebeldes siguieron su cauce, hasta llegar al Puente del Fierro, en Villalar de los Comuneros, donde tuvo lugar la gran batalla que llenó el río de sangre.

Hoy, el agua de este río corre furtiva y escasa, entre una enmarañada vegetación de juncos y espadañas sorprendentemente altas. Este río da vida a este valle y a todos los pueblos que lo conforman. Pueblos en los que abunda la teja y el adobe, pueblos al abrigo de una gran historia comunera, que recuerda a esplendores ya pasados. Pueblos como La Mudarra, con tan solo 300 años de pasado, pero cuna de este río. O como Peñaflor, gran atalaya del valle.

Desde su mirador se otea una singular belleza paisajística ahora salpicada de aerogeneradores que han traído nuevos aires al entorno. También Torrelobatón, presidido por la grandiosa silueta de su castillo, que sirve de faro y vigía del Hornija. Allí se une a las aguas del arroyo Hontanija. Villasexmir, donde los chozos de pastor se erigen orgullosos, testigos del pasado. Entre San Salvador y Gallegos de Hornija encontramos la Ermita del Villar, señora de la comarca bañada por el Hornija. En Vega de Valdetronco se ensancha el valle y deja ver inmensos campos de cereal que llegan hasta Marzales y Villalar de los Comuneros, ambos testigos en primera línea de la batalla comunera. Los viñedos se abren paso en los alrededores de Los Villaesteres y de San Román de Hornija, donde cede sus aguas al Padre Duero, antes de ser alimentado por otro río humilde, el Bajoz.

El paseante podrá comprobar cómo de las fuentes del Hornija manan recuerdos. Sus aguas rebosan historias que contar. En el aire se respira la nostalgia de lo que un día significó este valle y de lo que quizá algún día vuelva a significar.

Datos

Origen.
El río Hornija nace en La Mudarra y muere en el Duero, cerca de Villaguer. Recorre algo más de 50 kilómetros por la provincia de Valladolid.
Los pueblos.
El río Hornija nace en La Mudarra y muere en el Duero, cerca de Villaguer. Recorre algo más de 50 kilómetros por la provincia de Valladolid.
Qúe ver.
El caminante se encontrará con molinos, palomares, fuentes, manantiales y miradores para admirar el valle que deja este río.