El deporte en la infancia: Así influye en sus cuerpos... y en sus cerebros

Un grupo de niños juega al pádel en el programa 'Go Fit Kids' del centro deportivo Go Fit de Valladolid. / Rodrigo Ucero

Según los expertos, la actividad física no solo mejora la salud de los niños sino que además favorece su desarrollo intelectual y ayuda a combatir problemas como el estrés o el trastorno por déficit de atención

Rebeca Alonso
REBECA ALONSO

Aria y Mario corretean alegremente mientras juegan a la 'araña peluda', una variante del clásico 'pilla pilla'. A sus cinco años tienen muy claro qué es lo que más les gusta. A ella el 'cocodrilo dormilón', y a él un clásico: El fútbol. En el caso de los mayores, la bici es su actividad favorita, además del baloncesto y del fútbol, como aseguran Daniel (12) y Darío (9). Pero los cuatro recalcan por encima de todo que han hecho «muchos amigos» practicando deporte en el programa Go Fit Kids. Y es que los expertos aseguran que el deporte no solo es beneficioso para la salud física de los niños, sino que también mejora sus habilidades sociales. «Aprenden a relacionarse entre ellos y a seguir estrategias a la hora de trabajar en grupo», explica Isabel Ordax, coordinadora de las actividades. «Se trabajan valores como el respeto, la puntualidad, el esfuerzo, la constancia, la resolución de conflictos o la búsqueda de metas comunes», añade Jesús Niño, psicólogo, maestro de educación especial, orientador escolar y formador de padres. Pero el deporte en la infancia aporta otra gran ventaja menos conocida: favorece el desarrollo intelectual. «Existe una parte individual de coordinación, equilibrio, fuerza, resisistencia... que permite el desarrollo psicomotor, mezclando lo físico con lo intelectual. El niño aprende a través del movimiento y del juego, y se puede incluir el deporte. Esta parte es fundamental», insiste Jesús Niño.

Expuestos los beneficios del deporte en la infancia, es importante el papel de los padres a la hora de guiarlos para que practiquen el más adecuado para su edad y circunstancias, para que mantengan la motivación y autoestima y saquen el máximo provecho de, según califica el psicólogo Jesús Niño, «uno de los elementos clave para que sean más sanos física, emocional y cognitivamente y, por consiguiente, más felices».

1 ¿Y si mi hijo no quiere practicar deporte?

Jesús niño aconseja ser dialogantes, pero también plantearlo como una norma. «Muchos padres temen que el niño no quiera y aseguran que ha nacido así, que es perezoso... No podemos decir eso, tenemos que educarles en el deporte. No hay que olvidar que los adultos tenemos que decir a los niños qué deben hacer. Una buena opción es ofrecerle varias alternativas», propone Jesús Niño, algo con lo que está de acuerdo Isabel Ordax. «Es conveniente dejar que los niños vean, prueben y elijan lo que más les guste», indica. Así por ejemplo, en su programa Go Fit Kids los niños están divididos en tres tramos de edad y van cambiando de actividad cada cierto tiempo, «así no se aburren». Además, practican ejercicios de coordinación y equilibrio, algo esencial para su desarrollo psicomotor.

2 ¿Qué deporte escoger?

Jesús Niño se inclina por los deportes en grupo siempre que sea posible, y explica que lo ideal es un ejercicio aeróbico moderado y más o menos constante, ya que el se generan endorfinas después de 20 o 25 minutos de actividad. En caso de que el niño esté triste o decaído, recomienda la bicicleta. «Salir con la bici, ver diferentes lugares, la luz solar, moverse... es una práctica perfecta porque además no es muy dura». Para los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad aconseja que se ejerciten antes de ir a clase en la medida de lo posible, y, especialmente, antes de un examen o una clase importante. «Es difícil por el horario, tener que madrugar... pero es algo que está dando muy buenos resultados», asegura. En caso de agresividad, propone las artes marciales. «Van bien porque aportan disciplina». Isabel Ordax recalca la importancia de la vuelta a la calma tras el deporte, algo muy importante sobre todo para los niños que sufran estrés o tensión. «Empiezas calentando y acabas estirando, es esencial para evitar lesiones. Y siempre dejamos algo más tranquilo para el final para que los niños aprendan a relajarse», recalca. Además, también aboga por las actividades en grupo, perfectas para ayudar a los niños más tímidos a relacionarse. «Hemos visto cómo evolucionan, cómo van haciendo amigos», asegura. Por último, advierte de que el deporte de contacto y de mucha carga muscular no es adecuado cuando el niño es pequeño, ya que su cuerpo aún no está bien formado.

3 Competitividad y premios

En primer lugar es necesario diferenciar entre competitividad con uno mismo y con los demás. «Existe un componente de querer ser mejor, de tener un referente en los demás, en otros que lo hacen bien, en mejorar tus marcas e intentar ganar. No hay que tener miedo a ese tipo de competitividad, ya que genera una habilidad, un recurso que puedes extrapolar a otros ámbitos de tu vida como el académico», opina el psicólogo Jesús Niño. Por ello, apuesta por premiarles por el mero hecho de participar, no solo por ganar, sino por esforzarse. «El premio puede ser un enhorabuena, una palabra de aliento», sugiere. Algo que comparte Isabel Ordax. «Nosotros enfocamos el deporte en sentido lúdico. Se trata de jugar, de estar juntos, de trabajar en grupo... El fin no puede ser ganar o perder y frustrarte», advierte.

4 Los padres como ejemplo

Para que los niños practiquen la solidaridad y el compañerismo en el deporte, es vital que los padres den ejemplo. De hecho, Jesús Niño asegura que cada vez se dan más casos de adolescentes que insultan a sus padres, quienes han perdido la autoridad frente a ellos. «Si tu hijo te ve insultar al árbitro te ve perder la autoridad, y eso te perjudica como padre. Cuando nos indignamos por una jugada hay que pensar que el componente emocional tiene mucho peso, todos queremos que nuestros hijos ganen. Tenemos que concienciarnos y evitar esas situaciones con prácticas como que se saluden todos los padres antes del partido para restar tensión y crear cercanía», sugiere. Aunque recalca que es difícil que se comporten mal en el campo si nosotros les damos un buen ejemplo, en caso de que veamos un gesto antideportivo en nuestro hijo recomienda reprender su conducta y explicar por qué no es adecuado, que tras una sana rivalidad durante el partido la relación debe ser la mejor posible.

5 Vínculo familiar

Es bueno que los niños hagan deporte, solos o con otros niños, pero también lo es que compartan ese momento en familia. «El vínculo entre padres e hijos se crea en aspectos como practicar ejercicio juntos. Que no vean al padre o a la madre solamente preparando la comida o limpiando, es importante que también observen a sus progenitores en otros ámbitos como el deportivo. Y es bueno preguntarles cómo les va, contarles tus cosas, expresar emociones, dedicarles un gesto de cariño, afecto y reconocimiento a lo que hacen», argumenta Jesús Niño. Isabel Ordax presencia ese vínculo los fines de semana, cuando desarrollan actividades para padres e hijos en el centro Go Fit. «Es una buena manera de relacionarse. Nosotros planteamos las actividades para que sean participativas y todos colaboren y se diviertan. Está muy bien que hagan deporte juntos porque al final los niños imitan lo que ven. Eso sí, los padres tienen que ser conscientes de que deben adaptarse al nivel de los pequeños», recuerda.

Niños jugando en 'Go Fit Kids', e Isabel Ordax, coordinadora dle programa. / Rodrigo Ucero

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