El Centro del Mudéjar y la Bodega de 'El Arriero' de Arévalo abren sus puertas de forma permanente

Una estancia de la «Bodega de 'El Arriero'. /F.G. MURIEL
Una estancia de la «Bodega de 'El Arriero'. / F.G. MURIEL

El sábado 9 de marzo estos recursos turísticos formarán parte de la oferta de la ciudad

Fernando G. Muriel
FERNANDO G. MURIELArévalo

Arévalo abrirá el próximo sábado, dos nuevos espacios que complementarán la oferta turística de la localidad: por un lado, el Centro de Actividades del Mudéjar, ubicado en la plaza de la Villa, donde también se encuentra el Museo de Historia de Arévalo y por otro, la popularmente conocida como bodega de «El Arriero», situada entre las cuestas del río Arevalillo y la Avenida del Castillo, en las inmediaciones de este.

El privilegiado emplazamiento del Centro de Actividades del Mudéjar en la Plaza de la Villa permite enmarcarlo en el mejor entorno posible. El conjunto de 700 metros cuadrados aproximadamente, formado por la reconstrucción de la antigua casa del poeta Nicasio Hernández Luquero en conexión con un edificio de nueva planta, contiene un planteamiento expositivo, que tras  dedicar un apartado  al recuerdo  y  ensalzamiento de la vida y obra del poeta, pretende explicar cómo y de donde se genera el modelo artístico del Mudéjar, información adecuada para entender la plasmación de este fenómeno en la propia localidad de Arévalo.

El visitante deberá sentirse atraído por conocer las manifestaciones monumentales correspondientes al mudéjar en la ciudad y las que puede conocer también en su entorno inmediato, a la vez que comprender por qué esta villa y esta zona se identifican con esta tipología artística, procurando favorecer el papel del Centro como generador de visitas y atracción hacia la comarca.

Bodega

La bodega conocida como de «El Arriero», es una bodega medieval del siglo XV o XVI que debe su nombre a un arriero que allí se alojaba, cuando esta bodega estuvo abandonada. Aparte del misterioso arriero, fue el arevalense Marolo Perotas, su propietario más conocido, habiendo sido sus descendientes los que la cedieron al Ayuntamiento de Arévalo en el año 2015, procediéndose a la restauración de su interior y de las pinturas murales, en el año 2017.

En la bodega se pueden contemplar la nave de los arevalenses notables, cuyas tinajas fueron fabricadas en El Tiemblo y rotuladas por Pedro Donis, en las que aparecen los nombres de arevalenses ilustres y la sala del «Libatorio», uno de sus más atractivos elementos, con pinturas al fresco con motivos relacionados con el vino, también del arevalense Pedro Donis.