Un barrio de Valladolid crea una biblioteca vecinal después del cierre por los recortes del punto municipal

Las aportaciones particulares y la recogida en los bares han generado un fondo de 3.000 libros y vídeos en Barrio España

V. M. V.VALLADOLID
Voluntarios y lectores en la biblioteca Entrelíneas de Barrio España. / R. Gómez/
Voluntarios y lectores en la biblioteca Entrelíneas de Barrio España. / R. Gómez

Hay repartidas, por más de veinte bares de la ciudad, unas cajas de fruta pintadas de blanco. Pero en lugar de manzanas tienen a Pérez Reverte, en vez de ciruelas a Cervantes, no hay naranjas sino Agatha Christie. Palés con la literatura despachada por kilos solidarios. Porque ahí, en esas cajas, pueden dejarse los libros ya leídos, las novelas repetidas, los poemarios que se quieren regalar. Y esas letras encuadernadas viajarán después desde esa caja de fruta hasta la biblioteca que los vecinos de Barrio España han abierto en su distrito, un punto de préstamo libre, alimentado por personas anónimas, atendido por voluntarios, con el que los residentes de esta zona de la ciudad quieren suplir la falta de una biblioteca pública en el barrio, eliminada por los recortes municipales. El Ayuntamiento decidió hace ahora casi tres años clausurar el punto de préstamo de Barrio España, que abría un par de horas por la tarde. Demasiado gasto para tan pocos usuarios, arguyeron. ¿La solución? Acudir a la biblioteca pública más cercana, en el centro de actividades ciudadanas Constanza Martín (en San Pedro Regalado). «Es verdad que no está muy lejos y que tiene un fondo muy importante, pero entendemos que la biblioteca es un servicio fundamental para ciertas zonas, por ejemplo Barrio España», explica José Andrés Herranz, presidente de la asociación de vecinos Unión Esgueva.

Una vez consumado el cierre, los vecinos empezaron a manejar alternativas y hace tan solo dos meses nació el proyecto Entrelíneas. Sí, sí, el de las cajas de fruta. Tan sencillo como pedir y recoger libros, catalogarlos, ordenarlos y prestarlos, como si se tratara de una biblioteca, pero todo el camino hecho con voluntarios.

Los fondos están distribuidos en cuatro secciones (infantil, juvenil, literatura y temáticos) y además, hay volúmenes de consulta (enciclopedias, diccionarios...) que no pueden sacarse. «En todos los libros hemos colocado el sello de Entrelíneas y la leyenda 'Compárteme'. En principio hay libertad de préstamo, sin límite de devolución», explica Herranz, quien destaca la labor de los cerca de veinte voluntarios que se encargan de gestionar la biblioteca. Su tesón permite que este centro abra de lunes a viernes, de 18:00 a 20:00 horas y además, los martes y viernes, de 10:00 a 12:00 horas.

Presentaciones y lecturas

La asociación Unión Esgueva ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento para que, como contrapartida a la cesión del local, allí se organicen actividades de animación a la lectura. «No es algo obligado, sino que nosotros apostamos por eso, por dar contenido a la biblioteca», indican sus impulsores. Por eso, rara es la semana en la que no se organiza alguna actividad: desde talleres para niños hasta charlas de Fundación Hombre pasando por cuentacuentos o juegos infantiles (con el grupo de teatro Teloncillo). Con la vista puesta en septiembre tienen previsto celebrar videoforos en la biblioteca hay también películas y grabaciones de ópera y presentaciones de escritores noveles, apadrinados por Gustavo Martín Garzo.