1,2 millones de euros del Gordo viajan hasta Pedrajas de San Esteban

La suerte llego desde Grañén donde Angel Muñoz y Antonio Rodriguez ha estado recolectando piñas estos dos últimos meses

C. CATALINAPEDRAJAS DE SAN ESTEBAN
Dos de los hijos varones de Lola Fernandez y Angel Muñoz a la puerta de un bar de Pedrajas de San Esteban donde celebraron el Gordo de Navidad. / C. Catalina/
Dos de los hijos varones de Lola Fernandez y Angel Muñoz a la puerta de un bar de Pedrajas de San Esteban donde celebraron el Gordo de Navidad. / C. Catalina

Lola Fernández, su esposo Ángel Muñoz y el compañero de su primogénita, Antonio Rodríguez, son los tres vecinos de Pedrajas de San Esteban poseedores de los tres décimos de lotería del número 58.268 que han hecho que una parte del Gordo de la Lotería de Navidad, concretamente 1,2 millones de euros, viajen hasta la villa piñonera vallisoletana.

El motivo que estos tres décimos premiados cada uno de ellos con la nada despreciable cantidad de 400.000 euros, hay que buscarla en las piñas de las que sale el producto estrella por el que es conocido Pedrajas de San Esteban: el piñón.

Tanto Ángel, conocido popularmente por el sobrenombre de Coliche, como Antonio, el compañero de su hija también conocido como Toñete Murallas natural de la localidad segoviana de Villaverde de Íscar al que el pasado año la suerte también le sonrió con un pellizco de los 5,8 millones del quinto premio que se repartieron desde la administración de loterías nº 1 de Íscar y el bar restaurante El Rincón de Ana de la localidad segoviana de Remondo, junto a Jesús, adquirieron en el municipio oscense de Grañén, en el que a lo largo de los dos últimos meses han estado recolectando piñas, los tres decimos, uno para cada uno, y el tercero para Lola, su esposa con la que tiene nueve hijos pero con la actualmente no convive, que hizo llegar a través de su hijo Jesús, que pese estar trabajando también allí con ellos, no adquirió ningún décimo.

Tanto Antonio como Jesús volvieron a Pedrajas de San Esteban desde tierras aragonesas el pasado martes, una vez acabada la recolección de piñas para los que había contratado sus servicios un empresario piñonero pedrajero adjudicatario de varios pinares situados en el entorno de Grañén, en la comarca de Los Monegros, además de pasar en familia estas Navidades. De hecho, hoy por la mañana Antonio, antes de conocerse ganador de 400.000 euros había acudido a la oficina de Ecyl en Cuéllar a inscribirse como demandante de empleo.

Quien no tenía previsto el regreso pese a las fechas era Ángel, que aun hoy ya agraciado continuaba en Grañén, ya que su intención era permanecer allí al cargo de las piñas recolectadas hasta que estas sean transportadas hasta tierras vallisoletanas.

Poco después de la 9,57 horas cuando salió el Gordo, la noticia de que entre los agraciados, pese a la distancia, había algunos vecinos de Pedrajas de San Esteban comenzaba, primero como un rumor y después de forma contundente, a correr como la pólvora. Siendo uno de los primeros sitios donde la alegría se hizo más patente en la casa de Lola y en el supermercado Lupa, situado en el Paseo de las Farolas, donde trabaja su hija y compañera del otro agraciado, Blanca.

Poco después los cuatro hijos varones de Lola, Jesus, Ruben, Luis y Emilio, junto a varios de sus amigos descorchaban las primeras botellas de cava para festejar este premio de la Diosa Fortuna en un establecimiento hostelero.

Lola, portillana de nacimiento, no daba crédito a que una alegría así pudiera entrar de golpe en su casa. Mas cuando, pese a que de comer nunca ha faltado, las carencias de todo tipo han sido y todavía siguen siendo una constante, pese a que ya algunos sus nueve hijos, cinco chicas y cuatro chicos que van desde los 31 de la mayor a los 11 de la benjamina, se han independizado, otros seis siguen viviendo bajo su paraguas, y de estos solo dos tienen empleo y no precisamente fijo.

Reacios todos y todas a aparecer fotografiados en ningún medio y con la lógica alegría, en alguno casos no manifiesta, pues si de algo hacen gala sobre todo ellas es de modestia, a la hora de la comida quien no asimilaba muy bien que era lo que pasaba en casa era la más pequeña que recibía la noticia tras la representación teatral en la que participaba con motivo del final de trimestre y las vacaciones navideñas en el colegio.

Tapar agujeros y no vivir bajo el agobio de querer y no llegar a final de mes, es por el momento, la única pretensión que tanto Lola, como Antonio el compañero de su hija mayor, tienen para con los 400.000 euros que cada uno de ellos verán ingresar en sus respectivas cuentas bancarias en cuestión de horas.