El centro de Félix Rodríguez de la Fuente para el diálogo y la convivencia

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y la hija de Felix Rodríguez de la Fuente, Odile, participan en el acto de homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente, que ha organizado la Consejería con motivo del nonagésimo aniversario de su nacimiento. /J. L. Leal
El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y la hija de Felix Rodríguez de la Fuente, Odile, participan en el acto de homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente, que ha organizado la Consejería con motivo del nonagésimo aniversario de su nacimiento. / J. L. Leal

Las instalaciones del lobo de Robledo de Sanabria toman el nombre del naturalista en un homenaje en el que aflora el gran reto de la coexistencia del cánido con el hombre

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZ

«Que el lobo viva donde pueda y donde deba vivir para que en las noches españolas no dejen de escucharse los hermosos aullidos del lobo». Esta frase ha resonado hoy en el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León, en Robledo de Sanabria. También lo ha hecho la música inconfundible de la que fue su gran obra, ‘El Hombre y la Tierra’.

El inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente da nombre desde hoy al Centro regional del Lobo. Es el primer gesto que dedica la comunidad autónoma al naturalista burgalés de Poza de la Sal en el 90 aniversario de su nacimiento.

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Ha sido un día de homenaje a Rodríguez de la Fuente en el centro de Robledo de Sanabria, perteneciente a Puebla de Sanabria, en la comarca zamorana, en un acto al que asistieron 180 personas.

Familiares, amigos y colaboradores del naturalista y divulgador han asistido al acto, el primero que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha dedicado al burgalés, que este año hubiera cumplido 90 años.

Falleció hace 38 en Alaska junto con dos colaboradores y el piloto al accidentarse la aeronave que los transportaba mientras hacían una filmación aérea para uno de sus documentales. Su fallecimiento, justo el día en el que cumplía 52 años, supuso un auténtico duelo nacional por la muerte de quien la sociedad definió como el amigo Félix.

Su hija, Odile Rodríguez de la Fuente, se ha mostrado emocionada. «Me cuesta hablar porque para mí esto es muy emocionante». Ha destacado que el acto reunía una serie de ingredientes que caracterizaron a su padre, como la humanidad, estar con el lobo y en un medio rural, un pilar que también fue muy importante en su vida, según ha explicado.

38 años después de su fallecimiento, su hija ha asegurado que todavía se recuerda al naturalista por su humanidad, su pasión y porque su mensaje era atemporal.

Su mensaje «de vanguardia» sensibilizó al público de los años 70 de una forma que su hija cree que se ha olvidado. «Hemos olvidado cómo fue capaz un hombre de llegar a gente de todas las edades, de todos los rincones de España». En este sentido, ha defendido que es muy importante volver a los orígenes y ver cómo lo hizo Rodríguez de la Fuente en una época de desarrollo en España en la que se daba la espalda a la naturaleza.

El gran reto ahora, según Odile Rodríguez de la Fuente, es la coexistencia entre el hombre y el lobo, y está convencida de que su padre trabajaría en silencio por ello «en lugar de optar por un papel radical que es lo que menos necesitamos ahora».

«Estamos obligados a que este lugar se convierta, con el nombre de mi padre, en un lugar de diálogo y logremos forjar una tregua para que pueda coexistir el hombre y el lobo», ha defendido.

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha asegurado que era un acto de justicia poner al centro el nombre del naturalista burgalés, «que nos enseñó que la convivencia era posible y además necesaria».

Benigno Varillas, biógrafo de Félix Rodríguez de la Fuente, desveló que descubrió en un documento que el naturalista quería crear reservas por toda España como verdaderos santuarios donde la gente pudiera observar  y sentir la fauna.

Por su parte, Carlos Sanz, del Centro del Lobo y quien trabajó con Rodríguez de la Fuente en ‘El hombre y la tierra’, aseguró que las imágenes que se rodaron y que dieron la vuelta al mundo lograron salvar al lobo ibérico de la extinción. «Félix logró cambiar la mentalidad que había en este país sobre esta especie, pero hubo un hecho muy decisivo que hizo que el lobo no se extinguiera como ocurrió en otros países vecinos. Contribuyó a que pasara de ser una alimaña a la que había que exterminar a una especie cinegética», manifestó.

Además, se mostró seguro de que la coexistencia entre el hombre y el lobo se conseguirá con una buena disposición. «Hay que buscar entre todos medidas de prevención de daños y de compensación de daños», afirmó y aseguró que lo que Félix Rodríguez de la Fuente pretendía no era defender al lobo a ultranza, si no que no se extinguiera y fuera compatible con la ganadería y la caza.

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