Polémica en Villalón por las obras en la iglesia de San Miguel

Puerta de un garaje colocada en la iglesia./M.G.M.
Puerta de un garaje colocada en la iglesia. / M.G.M.

La sustitución del portón de madera por uno metálico no contaba con los permisos necesarios de Patrimonio

Miguel García Marbán
MIGUEL GARCÍA MARBÁNValladolid

La Junta de Castilla y León ha iniciado una investigación para conocer lo que ha pasado en las intervenciones que ha llevado a cabo la parroquia de Villalón de Campos en la iglesia de San Miguel y que han sido denunciadas por la Asociación Villalón Vive. A pesar de no haber recibido de forma oficial la comunicación de la Asociación y de haberse enterado de lo sucedido por medio de las redes sociales, el Servicio Territorial de Cultura inició el marte la investigación, «con el fin de poder iniciar diligencias para que se pueda corregir la intervención, a la vez que valorar la posibilidad, si procede, de efectuar una sanción», según fuentes del Servicio Territorial de Cultura. Técnicos de este servicio se acercaron ayer hasta Villalón de Campos para valorar la intervención.

En todo caso, desde la administración regional se reconoce que las cosas no se han hecho bien y que la solicitud de obras no ha pasado por la Comisión de Patrimonio, a la vez que se tiene en cuenta que es algo anómalo en el Arzobispado de Valladolid, quien siempre lleva a la Comisión las diferentes obras e intervenciones que realiza.

Por su parte, fuentes de la delegación del Patrimonio del Arzobispado de Valladolid han comunicado que se ha ordenado la paralización de las obras, expresando que «ha existido un diálogo entre el párroco y el alcalde con buenas intenciones por ambas partes, pero que, a pesar de esas buenas intenciones, ha conducido a un error». También se ha informado de que el Arzobispado está dispuesto a subsanar los posibles errores administrativos que se han producido en función de lo que diga Patrimonio. También se ha recordado que siempre se ha recomendado a los párrocos que se atengan a los procedimientos administrativos, «como no podía ser de otra manera».

La polémica surgía cuando la Asociación Villalón Vive enviaba el martes un escrito por ventanilla única dirigido al director general de Patrimonio, Enrique Saiz, y al jefe del Servicio Territorial de Cultura, Leopoldo Cortejoso, en el que se pedían explicaciones para las distintas intervenciones realizadas en la iglesia de San Miguel por la parroquia de la localidad, en especial para la instalación de una puerta de garaje en la fachada posterior del templo, declarado Bien de Interés Cultural.

Era la propia presidenta de la asociación, Rosa Molina, la que el lunes por la mañana se percataba de las obras de la puerta. Rápidamente se dirigían al Ayuntamiento, donde le respondían que no había permiso para realizar ninguna obra, que lo que se había pedido solo era para un retejo y cambio de ventanas en la casa parroquial. Molina también llamaba al párroco para pedirle explicaciones y para comunicarle que se iban a mandar los escritos, a lo que Francisco Casas, sacerdote de la localidad, contestó que lo fuese a hablar con el obispo, a la vez que le colgó el teléfono.

La presidenta, siguiendo las indicaciones del párroco, ayer se acercó a Valladolid para hablar con el arzobispo y aprovechó la visita para entregar en mano el escrito de denuncia. Molina pudo hablar con el secretario del arzobispo, Patricio Fernández, quien confirmó que no se había concedido ningún permiso para ninguna obra, además de expresar que el párroco se encontraba hundido por todo lo sucedido. El Norte se puso en contacto ayer con Francisco Casas, quien declinó ofrecer su versión y se remitió a lo comunicado oficialmente por el Arzobispado.

Por su parte, la presidenta de Villalón Vive le expresó al secretario de Blázquez que Francisco Casas había tomado desde su llegada a localidad una actitud «de no escuchar nada en lo relativo al patrimonio», que es la preocupación de la asociación, no su pastoral.

Rosa Molina también recordó que el lunes, cuando fue al Ayuntamiento a preguntar por el permiso, el alcalde, José Ángel Alonso, se mostró también sorprendido y expresó su desconocimiento, tomando en todo momento una postura de defensa del patrimonio con llamadas a la Dirección General de Patrimonio.

Más problemas

Pero los problemas de Villalón Vive con el actual párroco comenzaron hace más de un año con la demolición de una parte del muro de la nave lateral contiguo a la capilla utilizada en invierno con el fin de colocar un confesionario con doble entrada, desde la iglesia y desde la capilla. Poco tiempo después se instaló una gran cruz en forma de árbol de grandes dimensiones en el atrio del pórtico.

Estas intervenciones se unen a la que recientemente se ha realizado en la misma iglesia con la retirada de la puerta antigua de madera situada en la fachada posterior, de finales del siglo XV, con la colocación en su lugar de una puerta automática de garaje. Los responsables de la asociación intuyen que en el interior de este acceso se estuviesen realizando obras para una cochera, «cosa que nunca puede haber en el entorno de la Iglesia de San Miguel, tal y como recogen las Ordenanzas Municipales», según expresó la presidenta de Villalón Vive, Rosa Molina, en el escrito enviado a las administraciones.

El historiador Carlos Duque, en su obra sobre la historia y patrimonio de Villalón de Campos, expresa que «la utilización de la piedra aparece como elemento poco frecuente en la localidad, pues el ladrillo, en estética mudéjar o gótico, estaba muy arraigados». De ahí que la portada sur de la iglesia de San Miguel, en la que se ha instalado la puerta de una cochera, «aparece como un ejemplo excepcional». Presenta arco de medio punto con molduras en sus intradós y escamas en las albanegas.

El historiador relaciona la portada con la época de los Reyes Católicos y el estilo de Simón de Colonia, fechándola entre 1480 y 1490. Duque observa en su estudio que en la puerta, la que después de ser retirada en estos días ha quedado muy maltrecha, existía un óculo con una obra de herrería en la que destacan ocho rayos muy similares a un detalle del sotocoro de Santa Clara de Palencia del último cuarto del siglo XV. Este elemento de herrería ha sido aprovechado para su incorporación en un óculo de la nueva puerta, quizás un atisbo de que las reales intenciones del párroco fueran que la actual puerta fuera lo más parecida a la anterior, todo ello de haber tenido las pertinentes autorizaciones.

San Miguel es sin duda uno de los templos gótico-mudéjares más importantes de toda la provincia. Se empezó a levantar en el siglo XIII y se acabó en el siglo XIV. El edificio tuvo tres naves en su origen, a las que se añadió en el siglo XVI una cuarta en el lado de la epístola. La capilla del lado del evangelio del crucero y tras una reja gótica del siglo XVI contiene la estatua de Diego González del Barco.

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