El Norte de Castilla

Plena Inclusión subraya el reto de atender a mayores con discapacidad intelectual

Uno de los talleres celebrados en el instituto Ferrari.
Uno de los talleres celebrados en el instituto Ferrari. / HENAR SASTRE
  • Los alumnos de Integración Social del instituto Ferrari conocen con talleres las necesidades del colectivo

Puede existir una «doble vulnerabilidad», explican desde Plena Inclusión, la plataforma que agrupa en la comunidad a aquellas entidades que trabajan con personas con discapacidad intelectual. Deben hacer frente a un nuevo reto, a un desafío que se ha acrecentado en los últimos años con el incremento de la esperanza de vida de este colectivo y la necesidad de ofrecer nuevos servicios y prestaciones.

Doble vulnerabilidad: el envejecimiento y la discapacidad intelectual. «Los recursos muchas veces no están adaptados a esta nueva situación», aseguran en Plena Inclusión, que organiza actividades para promover el envejecimiento activo, que, entre estas personas, se empieza a detectar a partir de los 45 o 50 años. Son cerca de 2.000 ciudadanos de Castilla y León que requieren atención especial. De ahí, recalcan, la importancia de la formación de los futuros profesionales que se dedicarán a su asistencia.

En este contexto se engloba la acción emprendida en el instituto Ferrari, que ha puesto en contacto a estudiantes del módulo de Integración Social que se imparte en el centro con cincuenta mayores con discapacidad intelectual. Juntos participaron en 18 talleres (relajación, grafiti, manualidades, papiroflexia...) en los que los usuarios y los futuros profesionales compartieron experiencias y conocieron las necesidades de este grupo de población.

Y no se refieren solo a requisitos asistenciales (más de la mitad viven en residencias), sino también de atención sanitaria y de ocio. «Se percibe una falta de participación de las personas mayores en las actividades de ocio porque hay una carencia de propuestas adaptadas y variadas para personas mayores», reconocen desde Plena Inclusión.

Subrayan además otro problema:el ocio familiar desaparece, porque los padres (habituales cuidadores)o ya son muy mayores o han fallecido... por lo que la necesidad de atención se acrecienta. Junto al ocio, importa sobre todo la salud, de ahí la relevancia de programas preventivos y de acciones vinculadas a los hábitos de vida saludables, que también se abordaron durante este encuentro intergeneracional en el Ferrari.

Y eso, sin olvidar los programas de estimulación que ralenticen el envejecimiento, porque en ocasiones es complicado delimitar qué parte del deterioro cognitivo se produce como consecuencia de la edad.