El Norte de Castilla

Pequeños retazos de la vida de la víctima 47

Los restos de la víctima número 47
Los restos de la víctima número 47 / Henar Sastre
  • La conservación de objetos personales no solo ofrece pistas sobre la identidad de los restos, sino también sobre la forma en que fueron asesinados

Las exhumaciones de las cuatro fosas localizadas en el cementerio de El Carmen han desenterrado también parte de la historia de algunas de las víctimas en forma de pequeños objetos (monedas, medallas, calzado, jirones de ropa, cucharas, pipas...) que permiten a los arqueólogos, al menos, reconstruir parcialmente sus últimos momentos antes de ser ejecutadas por un pelotón de fusilamiento o directamente asesinadas en plena calle.

Es el caso de la víctima número 47 –son 185 los restos hallados–. «Este hombre presenta un tiro en la espalda y una bala en el fémur –los proyectiles han sido recuperados–, que demuestran que fue asesinado», explica el arqueólogo y director de los trabajos, Julio del Olmo.

Los jirones de ropa y el calzado también muestran cuándo murieron las víctimas. «Tenemos fosas que son claramente de verano –de los primeros meses del alzamiento nacional– y otras de invierno –las víctimas llevaban puestas prendas de abrigo–», explica el especialista.

La combinación de tierra y cal con la que fueron enterrados los cuerpos también ha permitido conservar restos de pelos y objetos tan singulares como medallas o cucharas. «Siete de las víctimas llevaban medallitas del Sagrado Corazón y la Virgen, que presumiblemente les entregaban los curas ante de ser fusilados, y cinco más llevaban cucharas idénticas, lo que nos indica que pudieron ser sacados de la cárcel», resume Julio del Olmo.

La mayoría de las víctimas eran varones –solo se han localizado los restos de cinco mujeres– y civiles. «Nos ha llamado la atención encontrarnos con dos cuerpos que aún llevaban uniformes de Artillería e Infantería, así como los restos de dos mujeres que pudieron ser madre e hija», añade el experto.

Algunos de los represaliados también llevaban, incluso, monedas en los bolsillos, pipas o mecheros, lo que mostraría, por un lado, que sus cuerpos no fueron expoliados y, por otro, las prisas con las que fueron llevados a las fosas. Todos, eso sí, coinciden en algo, sus restos muestran impactos de bala.