Rioseco recuerda su vinculación con Delibes con un monolito sobre sus escritos al tren burra

Artemio Domínguez, alcalde de Rioseco, y Germán Delibes observan el monolito.
Artemio Domínguez, alcalde de Rioseco, y Germán Delibes observan el monolito. / L. S.
  • La localidad rinde homenaje al escritor con la lectura de piezas de su obra y la actuación de Álvaro Fernández Magdaleno

«Por aquel tiempo, el tren burra (un trenecito como de juguete, que hacía el servicio con Medina de Rioseco y en cuya locomotora se acomodaba un hombre con una corneta y una bandera roja para advertir al vecindario del peligro), discurría a lo largo de dos o tres kilómetros, por las calles de la ciudad, con lo que el hombrecillo del cornetín arriesgaba cada día los pulmones en el recorrido urbano». Palabra de Miguel Delibes, inmortalizada en su obra 'Mi vida al aire libre' (1989) y que desde ayer está sellada al monolito que recuerda su vinculación con la ciudad de Medina de Rioseco. Queda su obra plasmada en la D con la que los 33 municipios que surcan las rutas de Delibes recordarán al escritor. La de ayer, en Medina de Rioseco, de 1,40 metros de altura y 900 kilos de peso, y tallada sobre piedra de Campaspero, sigue los pasos de la de La Santa Espina, la primera inaugurada el pasado mes de julio.

«Hemos acertado poniéndolo al lado de la máquina del Tren Burra porque de esta máquina habló el maestro Miguel Delibes y así lo hemos querido recoger en la cita literaria que recoge este monolito», especificó el alcalde, Artemio Domínguez.

La inauguración de esta D tuvo lugar en un acto celebrado a última hora de la tarde con la participación de alumnos del IES Campos y Torozos, CRA Campos Góticos y Colegio de San Vicente de Paul, quienes leyeron fragmentos de las obras 'Mi vida al aire libre', 'Viejas historia de Castilla laVieja' y 'El Hereje'. Las lecturas se intercalaron con la actuación de Álvaro Fernández Magdaleno, que interpretó con la guitarra las obras Españoletas, Zarabanda y Elogio de la danza. «Estamos muy agradecidos por todas estas deferencias que la Diputación y que diversos municipios están teniendo con mi padre», avanzó el hijo del autor, Germán Delibes, que ayer representó a toda la familia en este acto de inauguración.

Con la presencia de medio centenar de vecinos, miembros de la Corporación y de representantes de diversos colectivos y asociaciones, el alcalde, Artemio Domínguez, se encargó de recordar que esta D se enmarca dentro de las seis rutas que la Diputación de Valladolid está poniendo en marcha en la provincia de Valladolid para recordar la vinculación del escritor con su medio rural. «Hace unos días, el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, en la Santa Espina nos invitaba a conocer la naturaleza de los pueblos a través de las rutas, que descubramos la naturaleza muchas veces a través del patrimonio y de sus gentes, que era lo que hacía Delibes en sus obras», señaló el regidor, quien insistió en que desde este momento, riosecanos y visitantes se fijarán en la D instalada junto a la máquina del Tren Burra. «Son seis rutas abiertas a que cada viajero descubra lo que crea oportuno, dependiendo de cada momento y persona», señaló.

Germán Delibes, hijo del escritor, quiso rememorar en su intervención la vinculación de su padre con Medina de Rioseco y la comarca de Campos y Torozos. Recordó así su relación con la caza, la que le llevó a Los Coruñeses o a pagos de Valdenebro. Hizo alusión a Francisco Antón Casaseca, amigo que vivía en Pozopedro, y a la familia Reglero, «con quien tuvo el vínculo más estrecho». Uno de sus miembros, José María Reglero, era el que entre los años 70 y 80 cazaba con él en Castromonte y en la Espina, donde no pudo olvidar los guisos de Braulio, «y como postre los pasteles de Marina», dijo en alusión a la confitería riosecana. «Mi padre entonces venía a cazar en moto, porque hablamos de los años 50 o así», señaló Germán Delibes, «muy agradecido» con el homenaje tributado.

La última de las rutas inauguradas se corresponde con la quinta, la que discurre entre Olmedo y Castromonte, con paradas en Rábano, Torre de Peñafiel, Quintanilla de Onésimo, Villafuerte, Renedo, Boecillo, Puente Duero, Villanueva de Duero y La Mudarra, con más de 240 kilómetros de recorrido. La temática, en este caso, alude a sus andanzas como cazador.