Las nevadas mas recordadas de la historia en Segovia

Montones de nieve en la Plaza Mayor hacia el año 1900, en una fotografía que se atribuye a Daniel Zuloaga Boneta. /Archivo Municipal de Segovia
Montones de nieve en la Plaza Mayor hacia el año 1900, en una fotografía que se atribuye a Daniel Zuloaga Boneta. / Archivo Municipal de Segovia

Por lo que cuentan las crónicas, las de ahora son menos intensas que las de hace un siglo y las consecuencias no son tan graves, aunque se repitan los errores y las quejas de hace veinte años

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Las nevadas de hace años (basta con mirar a las crónicas de los siglos XIX y XX) superaban el metro de altura en Segovia y la nieve permanecía sobre el suelo durante días, en unas partes arrinconada y acumulada por el trabajo de servicios municipales y vecinos y en otras sin pisar, blanca e inmaculada. Hoy esperamos (y por el ritmo actual de vidas y trabajos lo necesitamos) que nos limpien las carreteras, calles, y aceras cuanto antes. En una nevada importante era normal que muchos pueblos quedaran incomunicado. Y de viajar a Madrid, antes del túnel de Guadarrama, ni se hablaba. «Para nevadas las de antes», recuerdan los mayores. Aunque no era tanto por la cantidad de nieve, que también, como por su permanencia.

Como recordaba Carlos Álvaro en uno de sus artículos de la serie ‘Una cita con la historia’, las crónicas de 1888 hablan de un invierno «espantoso porque empezó a nevar en diciembre y no lo dejó hasta marzo», y explicaba que «el espesor de la nieve no tardaba en alcanzar el metro, por lo que había que abrir trincheras en las aceras para que los transeúntes pudieran pasar, aunque eran muy habituales los accidentes, las caídas y por consiguiente las fracturas óseas. Brigadas enteras de obreros municipales se afanaban con sus picos para arrancar las placas cristalinas de hielo que cubrían el pavimento. Cuentan que el Acueducto, en el ángulo que forma junto a la Academia de Artillería, era una suerte de puente de plata, envuelto en carámbanos de hielo que colgaban cual estalactitas desde la cornisa superior». Es lo que se ve en una de las imágenes de 1900 que ilustra estas páginas.

Carámbanos de hielo en el Acueducto, provocados por la rotura del canal.
Carámbanos de hielo en el Acueducto, provocados por la rotura del canal. / Martín H. Bayón (Colección Doblón)

También fue muy malo el invierno de 1895, cuando el tren Correo de Galicia se quedó atrapado en Villalba y, según los periódicos de la época, lo pasaron fatal muchos pobres que habitaban en las cuevas de la Fuencisla, la Cuesta de los Hoyos y el Camino Nuevo. Era entonces tan intenso el frío que una noticia alertaba de la presencia de lobos en las inmediaciones de la ciudad, y en las fotografías se puede ver que las montañas de nieve que acumulaban los operarios municipales eran retiradas en carros de mulas...

Cincuenta años después, uno de los últimos inviernos históricos fue el de 1945, explicaba Carlos en este artículo. Aquel año nevó entre el 2 y el 20 de enero, y el termómetro marcó 13,5 grados bajo cero en Segovia capital, mientras algunos pueblos quedaron incomunicados, y los puertos de Navacerrada y Los Leones permanecieron cerrados durante días.

Coches sepultados

Más cerca en el tiempo, en San Rafael y El Espinar recuerdan la gran nevada de 1956, y los montañeros citan las enormes acumulaciones de nieve en la sierra de varios inviernos, como la de 1999, entre otros años, aunque en la capital es habitual relatar la gran nevada de diciembre de 1973, pues empezó el 24 y no dejó de caer nieve durante tres días, con un espesor de un metro en las calles principales, cerradas al tránsito de vehículos durante una semana y con coches sepultados en muchos barrios (de los que no se adivinaba ni el modelo), incluso en la Plaza Mayor.

Operarios municipales limpian la calle San Juan con cepillos. Efe
Operarios municipales limpian la calle San Juan con cepillos. Efe

El diario ABC abría su información de lo ocurrido el día 24 de diciembre de 1973 con la noticia de que «la provincia ha amanecido cubierta por una espesa capa de nieve que era en algunos lugares de más de un metro de altura». Mencionaba que muchos coches que circulaban sin cadenas se quedaron atrapados, que hubo accidentes por salidas de la vía o colisiones por deslizamiento y que «los autobuses que hacen el servicio desde los pueblos hasta la capital han llegado con bastante retraso».

Fue necesario el uso de cadenas en toda la provincia, muchos automóviles quedaron atrapados y se suspendieron los servicios de trenes (un convoy con 300 personas que tenía que haber llegado a las nueve de la noche llegó a la una de la madrugada), pero surgió la solidaridad y muchos viajeros que no pudieron continuar su ruta fueron alojados por particulares o trasladados por otros vecinos en sus coches hasta sus lugares de residencia.

Varios pueblos de la sierra quedaron incomunicados, doscientas personas quedaron bloqueadas en Fuentemilanos y, entre otros incidentes, el peso de la nieve hundió el techo de la nave del concesionario de Seat, que entonces estaba en el paseo de Ezequiel González, y la cubierta de un matadero.

Esta nevada actual que ha colapsado carreteras y calles, de la capital y de los pueblos, que en lugares como Collado Hermoso ha alcanzado 60 centímetros, como hace doce años, y que ha atrapado a cientos de conductores en la autopista es quizá la más abundante de los últimos veinte años; algunos la comparan con la del día de Reyes de 1997, pero aquella fue menor, no es equiparable. No hace tanto, en febrero de 2006, hubo nieve suficiente en la ciudad para que los esquiadores se calzaran las tablas y descendieran por la calle Teodosio el Grande (antes Ruiz de Alda) en paralelo al Acueducto.

Pero volvamos a 1999, que es cuando podemos encontrar un precedente de lo sucedido ahora. Según informó El Norte el 2 de enero, «miles de personas quedaron retenidas en la tarde noche del día 31 y la madrugada de ayer en la A-6 por los importantes problemas de tráfico ocasionados por una fuerte precipitación de nieve que se inició a las 19 horas del último día de 1998».

Como esta vez, en 2006 en Collado Hermoso hubo 60 centímetros.
Como esta vez, en 2006 en Collado Hermoso hubo 60 centímetros. / Efe

La crónica añade que «la normalidad no fue restablecida hasta las 5,30 horas del 1 de enero», ya que a las dificultades por la nieve se sumaron las provocadas por el accidente de un camión que quedó cruzado en la calzada en la vertiente madrileña y la del elevado número de vehículos que o bien se encontraba en ese momento en la autopista o bien intentaron acceder después.

Las consecuencias de aquella nevada de hace 19 años fueron las retenciones provocadas por la acumulación de nieve en la zona próxima al peaje de San Rafael. «De hecho, la vía quedó cortada al tráfico en diversos momentos, para facilitar el trabajo de las máquinas quitanieves, si bien éstas quedaron inoperantes durante bastante tiempo por culpa del atasco de vehículos», informó El Norte.

El artículo explicaba que «cuando las condiciones mejoraron, la circulación quedó restringida a los turismos que estuvieran dotados de cadenas, impidiéndose acceder a la autopista a vehículos pesados, como camiones y autobuses. Además, sólo era posible transitar por uno sólo de los carriles, tanto en sentido Madrid como en dirección a Segovia». Los colapsos del tráfico se concentraron en las cabinas de peaje de la autopista, «y en el caso de Segovia, en las de San Rafael, donde nacían y morían los problemas».

El hecho es que esta nevada a caballo entre el último día de 1998 y el primero de 1999 mantuvo atrapados durante cuatro horas a 800 vehículos (veinte eran autocares) en el lado segoviano de la A-6 y a otros 400 en el de Madrid, alrededor de 1.200 en total. Los mayores problemas comenzaron a las ocho de la tarde, y la Guardia Civil cortó el tráfico para facilitar el trabajo de las quitanieves entre el kilómetro 42 de la A-6 y San Rafael.

Las quejas de algunos de aquellos conductores afectados incidían en que habían permanecido retenidos y tardaron más de seis horas en recorrer 14 kilómetros, y que en ese tiempo nadie se preocupó de facilitar información, comida o cualquier otro tipo de atención a los atrapados.

Esta nevada de 1999 también dejó sin suministro eléctrico durante casi 24 horas a decenas de municipios de las provincias de Segovia y Ávila, y la falta de electricidad produjo la suspensión de fiestas de fin de año en bares y discotecas.

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