El Norte de Castilla

El Banco de Cerebros se queda sin la ayuda de la Junta y dependerá de la Usal

    Varios investigadores trabajan en uno de los laboratorios del Instituto de Neurociencias de Castilla y León.
    Varios investigadores trabajan en uno de los laboratorios del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. / Word
    • La investigación con tejidos neurológicos que desarrolla este centro es esencial para avanzar en la lucha contra enfermedades tan importantes como el alzhéimer o el parkinson

    Preocupación en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) ante la falta de fondos autonómicos que garanticen la continuidad de una de sus instalaciones más relevantes, el Banco de Tejidos Neurológicos (popularmente, el Banco de Cerebros). El responsable del instituto salmantino, el investigador Manuel Sánchez Malmierca, confiesa que el futuro de esta infraestructura se ha convertido en una de sus principales preocupaciones desde su reciente llegada a la dirección.

    El Banco de Tejidos Neurológicos forma parte de la red nacional de biobancos y constituye una herramienta insustituible a la hora de avanzar en la investigación de enfermedades de base neurológica, como alzhéimer, parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia o esquizofrenia a través del estudio de muestras biológicas obtenidas postmortem y procedentes de la donación voluntaria de cerebros.

    Particularmente, la donación de cerebros es clave para avanzar en la investigación en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Trabajar con el tejido humano es la única opción para los investigadores de acercarse a la información genética y molecular que pueda explicar la enfermedad, mejorar las posibilidades de incidir en su diagnóstico temprano y descubrir dianas terapéuticas que abran la puerta, en un futuro, al desarrollo de fármacos eficaces.

    El del Instituto de Neurociencias en Salamanca es el único banco como tal en Castilla y León, aunque cuenta con una instalación secundaria en el Hospital de León, a través de la estrecha colaboración que el centro científico mantiene con la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer León.

    «Hasta ahora, la Junta de Castilla y León nos estaba ayudando con la financiación del Banco, pero ahora nos han dicho que ya no pueden mantener esa partida», explica Sánchez Malmierca, quien señala que «de momento, el banco continúa abierto y esperamos no tener que llegar al paso de clausurar la instalación».

    Para ello, el INCYL cuenta con el apoyo de la Universidad de Salamanca. Según revela el director, el vicerrector de Investigación, Juan Manuel Corchado, se ha comprometido a incluir en la partida presupuestaria de la institución académica para el próximo año los fondos necesarios para mantener abierto el banco de tejidos».

    Sánchez Malmierca señala: «para nosotros es una relativa tranquilidad saber que la voluntad firme de la Universidad de Salamanca es apoyarnos, aunque, lógicamente, tenemos que esperar hasta que se confirme la partida económica para nuestro banco».

    El director del INCYL lamenta que esté, en todo caso, en el aire una instalación que «es absolutamente esencial para garantizar una investigación de calidad en torno a este tipo de enfermedades» y destaca que «realmente mantener abierto y en buen funcionamiento el banco de tejidos neurológicos no es muy caro, simplemente es garantizar el contrato del técnico que se encarga de su gestión, una batalla que hasta ahora hemos tenido que ir peleando año a año y que estaría bien que pudiéramos resolver de forma más o menos duradera, para dar estabilidad a este servicio».

    En este sentido, Sánchez Malmierca insiste en que «hay un problema político con este tipo de infraestructuras investigadoras, porque no se acaba de entender que, además de ser la única garantía de futuro para luchar contra enfermedades que a todos nos pueden afectar, como el Alzheimer o el Parkinson, pueden convertirse en un auténtico motor de desarrollo. La investigación es la verdadera industria de un país desarrollado», subraya el director del INCYL.

    Y es que, incide Sánchez Malmierca, el coste para la sanidad regional de mantener abierto el banco de cerebros es muy bajo. «En proporción, de cada euro gastado en atender a un paciente de Alzheimer o de Parkinson, es apenas un céntimo». Una cifra que evidencia el enorme ahorro que puede suponer, a medio plazo, la apuesta por la investigación.

    En estos momentos, el banco del Instituto de Neurociencias cuenta con 23 cerebros almacenados en sus instalaciones y tipificados en función de distintos criterios científicos para facilitar su uso. El objetivo es que estas muestras neurológicas puedan ser entregadas a los investigadores para desarrollar diferentes proyectos de estudio.

    Además, en estos momentos hay 160 personas inscritas como futuros donantes de cerebro.

    Proyectos

    La inquietud por el fututo del banco de cerebros, no obstante, no ensombrece del todo el futuro prometedor del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. El nuevo director se ha marcado como objetivo «mejorar nuestra situación en el conjunto de la investigación nacional, porque ahora estamos bien, pero siempre podemos estar mejor», afirma.

    Sánchez Malmierca destaca que «lo que hacemos en el INCYL lo hacemos de manera excelente y por eso buscamos algún sello que reconozca este trabajo». De hecho, hay laboratorios muy solventes que de hecho son toda una referencia en campos como la terapia celular, la audición o las enfermedades neurodegenerativas.

    En este sentido, el centro acaba de recibir financiación para cinco proyectos de relevancia a través de programas competitivos. Es el caso de la participación del laboratorio del propio Sánchez Malmierca en el programa Listen, incluido en el programa comunitario ‘Marie Curie European Training Network’, en el que participan otros siete laboratorios de Alemania, Francia, Holanda e Inglaterra y cuya dotación supera el millón de euros.

    Además, el INCYL también ha obtenido en la convocatoria del Ministerio de Economía y Competitividad para investigación una cuantía de 70.000 euros para un proyecto de búsqueda de nuevo tratamiento para sorderas neurosensoriales que dirige el profesor Miguel Merchán.

    También el investigador Eduardo Weruiaga ha obtenido 90.000 euros para el desarrollo de una investigación que busca analizar las posibilidades de éxito de combinación de terapia celular y terapia farmacológica para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, mientras que el laboratorio de Sánchez Malmierca ha recibido 235.000 euros para una investigación básica sobre el funcionamiento del oído.

    Además, dentro del programa de apoyo a la investigación de la Junta de Castilla y León, la investigadora Arantxa Tabernero ha obtenido un proyecto de 120.000 euros para continuar con su trabajo de búsqueda de tratamiento de algunos de los tumores cerebrales más frecuentes.