Un buitre ataca a un octogenario en el jardín de su casa en Palencia

Florentina Bores y Ángel Antolín, en el jardín de la calle 3 de abril en el que lucharon para reducir al buitre. / Marco Alonso

El ave le hirió en ambos brazos durante media hora, pero logró zafarse gracias a la ayuda de su mujer y de unos vecinos

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

La tranquila vida de Ángel Antolín se vio alterada el martes por un suceso tan extraño que parece sacado de una novela de Stephen King. Y es que este vecino de 84 años fue atacado por un buitre en el jardín de su vivienda unifamiliar en plena capital palentina, en la calle 3 de abril. «Vi un bicho en el jardín y de repente arrancó a por mí. Se tiró a cogerme y me hizo una serie de heridas en los brazos», relataba Ángel mientras mostraba las consecuencias de esta inesperada visita.

Las heridas de Ángel, cubiertas por unos apósitos.
Las heridas de Ángel, cubiertas por unos apósitos. / Marco Alonso

El forcejeo con el ave fue tremendo y a Ángel se le entrecorta la voz cuando lo recuerda. «Le cogí del cuello con la mano derecha y con la izquierda le agarré las patas. Él quería ponerse de pie, yo no le dejaba, y así estuvimos más o menos una media hora. Menos mal que me oyeron unos vecinos y, con su ayuda y la de mi mujer, pudimos retenerle hasta que vino la Policía Local a por él», explicaba este vecino mientras su esposa, Florentina, asentía con la cabeza.

Ángel se llevó el martes el susto de su vida, pero Florentina, también. «Abrí la puerta y le vi sangrando por los brazos. Entonces, un vecino se puso a sujetar al animal porque Ángel ya no podía más. Entré a casa a por una cuerda, le até las patas y les pregunté a los vecinos que si sacaba otra cuerda y se la atábamos al cuello, pero mis intenciones no eran muy buenas y me dijeron que no podíamos hacer eso», apuntaba esta palentina, que no se tomó la justicia por su mano y en lugar de una cuerda para ahorcar al animal, utilizó un sacó para reducirlo hasta que llegara la Policía.

Los minutos pasaban y la Policía tardaba en llegar. «Llamamos a todo el mundo: a la Policía, al Seprona, a la Guardia Civil, pero nadie quería saber nada. Unos decían que no les correspondía, otros no estaban, otros no cogían el teléfono y por eso tardaron unos 40 minutos en venir», relataba Florentina, que cumplirá 86 años la semana que viene.

La espera se dilató tanto que el buitre logró hacer un agujero en el saco. «Teníamos miedo de que sacara la cabeza y nos picara, pero no llegaba nadie. Entonces, saqué una manta y le envolvimos con ella hasta que vino la Policía Local», agregaba la mujer de Ángel, que, una vez que se llevaron al buitre, acompañó a su marido al Centro de Salud La Puebla, donde le curaron las heridas. Por suerte, los arañazos y picotazos que recibió no eran muy profundos y su paso por la enfermería se saldó con una desinfección y con la colocación de unos apósitos, aunque sí será necesario un seguimiento, debido al elevado riesgo de infección.

Al final, este suceso ha quedado en un enorme sobresalto para esta pareja de octogenarios, que, pese al gran susto que se han llevado, se alegran de haber sido ellos los que han sufrido el ataque de este animal. «Si es un niño, se lo come», apostillan para añadir una buena dosis de incertidumbre a los vecinos de la zona, que a partir de ahora mirarán por la ventana antes de salir al jardín.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos