El Norte de Castilla

"Todos tenemos la sospecha de que hemos vivido otras vidas anteriores"

Asier Aparicio, con uno de sus libros de poemas.
Asier Aparicio, con uno de sus libros de poemas. / Antonio Quintero
  • El escritor palentino Asier Aparicio saca a la luz su nueva obra 'El árbol nazarí' que presentará el viernes en la Librería Ateneo

Asier Aparicio es vasco de nacimiento pero palentino de adopción, ya que reside en esta ciudad desde que era un niño. Profesor de Religión del instituto Virgen de la Calle, se ha convertido en un escritor prolífico. Novelas, poesías, teatro, artículos… Su fecundidad literaria le ha permitido sacar ahora a la luz una nueva novela, titulada ‘El árbol nazarí’, que se presenta el viernes en la Librería Ateneo a las 19:00 horas. En la presentación estará acompañado por Fernando Martín Adúriz. El sábado, Asier Aparicio hablará de la novela en un encuentro tertulio que comenzará a las 12:00 horas en la Biblioteca Municipal. ‘El árbol nazarí’ está publicada por la editorial MAR y posee ilustraciones de la artista palentina Elena Padilla Alonso.

–-Después de ambientar otras novelas en espacios históricos diferentes, ¿por qué ahora en la Granada del siglo XIV, que además se combina con la actualidad?

-En este caso, la historia central es la que se enmarca en la actualidad. La alusión a la Alhambra y sus jardines sirve de espejo para lo que sucede en la mente del protagonista. En todo caso, gracias a esa historia reflejo, la del siglo XIV, conocemos la época de florecimiento de los palacios nazarís, el ascenso y caída de los sultanes que los construyeron, y la riqueza cultural de sus cortes.

-¿Qué le atrae de esa época?

-Es más el lugar, la Alhambra como lugar exótico, místico y atemporal. Creo que construcciones como ella desbordan el espacio y el tiempo, nos hablan de la esencia humana y universal que animó su génesis. Es su filosofía, su poesía, su religión la que se desprende de sus columnas, estucos y jardines, por eso, todavía hoy, muy alejados de su contexto, nos sigue enamorando.

-¿Por qué ha combinado una trama actual con otra histórica?

-Lo he dicho más veces, no me gusta encasillarme. Amo la historia, pero he querido hacer algo distinto, más actual. El resultado es un ‘thriller’ psicológico, una historia a caballo entre la realidad y la ciencia ficción.

-¿La búsqueda de la planta con propiedades curativas en que se basa la trama de la novela tiene algún significado especial?

-El ‘árbol nazarí’, esa especie vegetal que crecía en los jardines de Granada y que desapareció, es la búsqueda humana de la eternidad, de la salvación. Es el anhelo del cuerpo y el alma por algo que les dé perpetuidad y sentido. El ‘rebelars’ frente al todo se lo lleva la muerte.

-¿Cómo ha resuelto el recurso de la hipnosis para trasladarse al pasado?

-Todos tenemos la sospecha de que hemos vivido otras vidas, en otras épocas, en otros lugares. ¿Y si nuestra mente actual guarda vestigios de esas existencias, y si una parte de nuestra mente posee huellas, cicatrices de ese ‘yo’ ya vivido? Bien, ahí aparece el recurso de las ‘neuronas eco’, partes de nuestro sistema nervioso que, rescatadas debidamente, descubren retazos de una de esas vidas anteriores. Por supuesto, se trata de una invención propia, como algunas de las visiones de Verne o Wells… Por lo menos ahora, quién sabe si en el futuro…

-Además de la narración, la referencia histórica al mundo nazarí le aporta dosis de poesía importantes, ¿no?

-En efecto, el hilo conductor de la historia en el pasado es el sabio Ibn al Jatib, místico y poeta en la corte nazarí. En torno a él y a sus escritos gira todo el mundo cultural de la Alhambra, el mismo universo que gestó la construcción de sus palacios y por el que se inicia la búsqueda de esta novela, el ‘árbol nazarí’, la ‘planta que todo lo cura’. En sus mismos escritos hallaremos la clave para encontrarla.

­-Ha abordado en sus novelas la época romana, el renacimiento, la ilustración… ¿De qué época histórica nunca escribiría y por qué?

-No quiero ponerme barreras. Toda historia con la que me sienta a gusto y capacitado verá su oportunidad de ser narrada, no importa el espacio o la época. En todo caso, hay una época que me resulta algo menos atractiva, que es la prehistoria… aunque no se puede decir ‘de esta agua no beberé’.