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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Valladolid

VALLADOLID

El edificio, cuya parte más antigua fue diseñada en 1863, se halla en un avanzado estado de deterioro que exigirá la consolidación de su estructura

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«Es un reto apasionante» aseguró ayer el arquitecto Primitivo González Pérez, a quien la sociedad Valladolid Alta Velocidad adjudicó ayer la elaboración del proyecto de restauración del Depósito de Locomotoras de la estación Campo Grande. Este depósito, con casi siglo y medio de historia, se halla en un estado de deterioro que obligó hace tiempo a impedir la entrada de personas en el recinto, ante el riesgo de caída de cascotes.
Considerados como elementos que deben conservarse para que la historia industrial de Valladolid permanezca, no sólo en los libros, si no también en las calles de la ciudad, la sociedad pública ha decidido que, tras su reparación y consolidación, este edificio, junto con los depósitos del aguapara las máquinas de vapor y la antigua residencia de maquinistas pasarán al patrimonio municipal. El alcalde, Javier León de la Riva, que ayer también asistió como vicepresidente al consejo de Administración reconoció que aún no existe un destino claro para estas edificaciones.
Casi 150 años
Diseñado en 1863 por el ingeniero francés Théophile Luc Ricour, fue el primero en el mundo trazado con su forma de herradura y es el último de los que se mantienen en pie después de permanecer en uso hasta los años sesenta del siglo pasado. El secretario de Estado de Fomento, Víctor Morlán, señaló ayer en la rueda de prensa posterior al consejo de administración que adjudicó estos trabajos que la restauración tanto del depósito, como del Arco de Ladrillo, son «dos actuaciones indispensables para preservar los elementos más emblemáticos del patrimonio ferroviario de Valladolid».
León de la Riva, por su parte, adelantó que, una vez que comiencen los trabajos de rehabilitación, reunirá a los concejales de las distintas áreas que podrían utilizar estas dependencias, como son los de Deportes, Cultura y Juventud para determinar cuáles serán los usos de estas instalaciones.
El arquitecto Primitivo González apuntó, tras conocer su designación, que aún está todo por hacer. «Hay que comenzar por un estudio de los problemas que afectan a la estructura, de las patologías que sufre, para después poder hacer un diagnóstico que sirva para llevar a cabo el proyecto de rehabilitación», explicó. Una tarea que calificó de «apasionante».
El estudio propondrá qué acciones deberán aplicarse sobre los edificios y el entorno, tanto de los edificios principales como de las plataformas giratorias que permitían la entrada y salida de las locomotoras de su garaje.
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