Regresan los primeros 124 militares de Malí tras seis meses adiestrando al ejército de ese país

Salida del aeropuerto de Bamako. / Jorge Moreno

Mandos y tropa disfrutarán de una media de 65 días de permiso no gastados por la movilización

Jorge Moreno
JORGE MORENOBamako-Madrid

El primer grupo de los cerca de 300 militares españoles desplegados en Malí, en la XIII Misión de la Unión Europea para entrenar a mandos y tropa de las Fuerzas Armadas de ese país africano, regresó en la noche del martes a Vigo y a Madrid, desde donde partieron a sus lugares de origen, entre ellos Burgos, Ávila, Soria, Palencia, León, Valladolid y Salamanca.

En total han sido 124 hombres y mujeres del Ejército de Tierra los que ha sido relevados por el personal de una unidad de Infantería de Gran Canaria, que permanecerá en Malí hasta noviembre próximo. Para el 2020, está previsto que la UE determine si continuará con la actividad de formación al ejército maliense. Todo indica que sí puesto que sus estructuras no han completado una instrucción como para combatir a las milicias yihadistas que operan al norte y este del país africano y en la frontera con Burkina Faso.

El regreso de los militares de la Brilat, del grupo de Infantería de Marina San Fernando (Cádiz), del Regimiento de Caballería Farnesio 12 y de la Aalog 61, estas dos últimas unidades con presencia en la base del Empacinado, de Santovenia de Pisuerga, se realizó en un vuelo contratado por el Ministerio de Defensa con la compañía Air Europa, que llegó al aeropuerto de Bamako, capital de Malí, pasadas las cinco de la tarde hora española.

Despidieron a los militares españoles en el aeropuerto internacional los tenientes coroneles de la base de Koulikoro, José María Leira e Ignacio Armada, que permanecerán una semana más en Malí para realizar el relevo del mando con la unidad de Canarias, y coordinar la salida del resto del contingente español que llegó a finales de noviembre del 2018.

Tras cargar los equipajes y el material de combate personal, a excepción de los chalecos antifragmentos y los cascos, que son equipamientos de zona de operaciones, y que han comenzado a usar los soldados del relevo, la aeronave civil 737 voló directamente hasta Galicia, donde aterrizó sobre las 22:30 horas en Vigo. Allí les esperaban familiares, a los que cuales no han visto en más de 180 días, incluida la Navidad y Semana Santa.

Después de dejar al personal de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat), el resto militares partió hasta el aeropuerto madrileño de Barajas, donde llegaron pasadas las doce y media de la noche y en donde también aguardaron pese al retraso de más de dos horas las familias.

Los militares disfrutarán de una media de 65 días de permiso, parte del cual corresponde a días no disfrutados de vacaciones, fiestas y descansos.