El Terre, en el juicio: «Lo que quería es que se callase. Pensaba que me quería robar a mi hijo»

El acusado, Miguel Ángel López, el Terre, junto a su letrado defensor, al inicio del juicio con jurado. /Rodrigo Jiménez
El acusado, Miguel Ángel López, el Terre, junto a su letrado defensor, al inicio del juicio con jurado. / Rodrigo Jiménez

Miguel Ángel López no niega la autoría de la muerte del novio de su mujer en Medina, pero asegura que cuando se abalanzó sobre él «no sabía que había cogido un cuchillo»

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

El hombre que se ha sentado este lunes frente al jurado que decidirá esta semana si es culpable o inocente del asesinato del novio de su mujer se ha presentado ante el tribunal con una imagen a años luz de la estética 'metalera' del que fuera vocalista del grupo Kain antes de ingresar en prisión. El Terremoto, Terre, Miguel Ángel López, se acerca al micrófono para contestar sobre lo que ocurrió aquella noche del 27 de diciembre de 2018 en la cocina de la vivienda de sus padres con profesionalidad de cantante y el magistrado presidente tiene que decirle que se separe un poco, que estos 'micros' son solo para grabar el juicio y que «si se acerca mucho luego no se entiende la declaración».

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Una declaración que, según el fiscal y la acusación particular, se contradice en muchos aspectos con lo que había manifestado durante la fase de instrucción, principalmente respecto del consumo habitual de cocaína y sobre las veces en las que se apagó la luz cuando se produjo la agresión con un cuchillo que culminó con el fallecimiento del joven José Manuel Gutiérrez, de 26 años, en el quirófano del hospital comarcal de Medina del Campo, donde nada pudieron hacer por salvar su vida. Se había desangrado. Por estas contradicciones, los miembros del jurado podrán disponer del resultado de los interrogatorios de la instrucción y así poder comparar con lo que el acusado ha dicho esta mañana. Básicamente, que estaba ofuscado y que nunca tuvo intención de matar al hombre del que su mujer, Pilar V. V. le dijo, poco antes del desenlace fatal, que se había enamorado y con el que mantenía una relación desde hacía algo más de un mes.

«Yo solo quería que se callara. Él no tenía ningún derecho sobre el niño y yo solo pensaba que me querían robar a mi hijo. Se lo tenían que llevar sí o sí y no me daban ninguna opción», ha relatado el Terre. En una declaración en la que tuvo momentos en los que le temblaba la voz, ha asegurado que «para nada» tenía intención de hacer daño a su oponente, aunque no ha negado la autoría de la agresión que desembocó en muerte. «Cuando llega la Policía les digo 'sí, he sido yo, pero no sé lo que hecho'», ha rememorado, a preguntas de su abogado. La defensa, que solicita que se le imponga una condena de dos años y medio de prisión por los atenuantes de arrebato y obcecación, el consumo habitual de drogas y otros estimulantes y «no comprender lo que hacía» en el momento de los hechos, ha insistido en «la gran presión psicológica» que sufría su cliente por la crisis de su relación y considera que «explotó» después de un mes de gran tensión emocional. Además, el letrado defensor ha señalado que la víctima no había sufrido un herida mortal de necesidad, sino que se había desangrado porque habían pasado tres horas desde que ocurrió la agresión hasta que fue intervenido en el quirófano.

Según el relato de hechos del acusado, la noche de autos había acudido a buscar a su esposa a su lugar de trabajo en Matapozuelos para «invitarla a cenar o a una copa» porque acababa de cobrar y estaban «pasando una racha muy mala». Pero cuando llegó a las naves allí no había nadie, aunque estaba su coche. Entonces llegó otro coche oscuro con las lunas tintadas «que, de repente pasó a toda velocidad». Entonces, sostiene, le llamó su madre para decirle que Pilar había llamado porque iba a pasar a llevarse al niño, que estaba en casa de los abuelos paternos. «Le dije a mi madre que no les entregara el niño hasta que yo llegara» a Medina. También llamó a su esposa. Cuando llegó a la altura de la vivienda de sus padres, su esposa y su acompañante estaban en la esquina y su padre en el portal. «Entonces cuando le digo a Pilar que es mejor que subamos para discutirlo en casa y el viene también tenía que haberle dicho que qué hacía allí. ojalá lo hubiese hecho», se ha lamentado el acusado. Todos subieron y, mientras el menor estaba en el salón y su madre en el pasillo, la discusión entre el matrimonio, la pareja y el padre del Terre, que también estaba en la cocina, alcanzó un tono mayor cuando empezaron a hablar de la custodia del niño, que padece autismo. «Le dije que no interviniera varias veces, que no nos dejaba hablar. Todo ocurrió en poco más de tres minutos. Yo estaba apoyado en la encimera, de espaldas y no se lo que cogí. No miré lo que tenía en la mano». Entonces acometió a José Manuel, ha subrayado, «sin ser consciente de que le he clavado un cuchillo, no le oigo quejarse». Ambos, y también el padre, terminaron en el suelo de la cocina. Cuando finalmente Pilar consiguió sacar de allí a José Manuel, con una gran herida en el vientre, y refugiarse en el bar cercano, salíó él detrás. «Cuando pregunté al dueño del bar Geli y a su hijo me dijeron que habían llamado a emergencias y a la Policía, y que él estaba muy mal». Entonces, ha insistido el encausado, «ha sido cuando me he dado cuenta de que lo que había hecho era grave. Mi padre y yo nos quedamos esperando a que viniera la Policía».

El Terre se enfrenta a penas de 15 a 20 años de prisión. El fiscal considera que es autor de homicidio sin que concurran circunstancias atenuantes de la responsabilidad, mientras que la acusación particular, que representa a los padres de la víctima, entiende que se trata de asesinato, que José Manuel Gutiérrez no se pudo defender y que incluso se apagó la luz intencionadamente durante la agresión. La vista continúa mañana en la Audiencia de Valladolid.