Olvidar la Transición para construir una nueva época

Miguel Ángel Quintana (coordinador del curso), Ángel Ortiz, Victoria Prego, Rafael Latorre y Helena Caballero, en la Casa Revilla. / Rodrigo Jiménez

Victoria Prego explica en la UEMC que el gran pacto entre partidos fue producto del contexto histórico y ahora hay que «buscar» otra respuesta a las necesidades actuales

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Rafael Latorre se quedó petrificado cuando alumnos de Bachillerato , «a un curso apenas de la Universidad», le situaron la creación de ETA entre «1997 y 2002». Después, eso sí, de un debate que se presume curioso, porque de entrada ninguno acertó a acotar la fecha. Un desconocimiento de la historia reciente que asombró al periodista de Onda Cero pero que, trasladado a la conferencia de Victoria Prego, explica muchas cosas. La periodista, experta por vivencia propia y por memoria trabajada en la Transición, profundizó en los contextos históricos para reclamar el valor de aquel momento y, de paso, solicitar una herramienta 'ad hoc' para hoy.

«Soy muy partidaria de no hablar tanto de la Transición», dijo, para sorpresa del auditorio del curso de verano de la UEMC, que llenó la sala Cossío de la Casa Revilla. Y a continuación, esta periodista autora de cuatro libros sobre la Transición, lo aclaró: «Porque estamos en otro ámbito, y debemos reflexionar sobre lo que necesitamos ahora». Y esto es, indicó: «Más sentido de Estado, cultura de pactos, una ley electoral nueva, reflexionar sobre el papel de los sindicatos -el otro día Garamendi decía que es imprescindible que el Estado financie a los sindicatos-..., pensemos lo de ahora con criterios de ahora».

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Aquella Transición se valora en ocasiones con ojos actuales y por eso Victoria Prego se empeñó en descifrar contextos. «Se venía de una guerra civil y de una dictadura que luego se transformó en un Estado autoritario. La Transición se hizo sobre un planteamiento que compartían todos los españoles, incluidas las Fuerzas Armadas: la guerra, nunca más. Esa determinación que estaba en la cabeza de la mayor parte de los españoles determinó de una manera extraordinaria el proceso de acercamiento de fuerzas políticas que partían de bases muy distintas, absolutamente opuestas».

«Muchos políticos de hoy no tienen más currículo que el que determina su existencia en el partido, y eso rebaja mucho la categoría» victoria prego

Acercarse a Europa, fijar las bases de una convivencia que debía consolidar instituciones nuevas, eran objetivos que hoy ya están conseguidos. Por eso, insistía Prego, debe darse otro paso más. Buscar un nuevo punto de inflexión que requiere una actitud política que, ahí está la clave, no se da en la actualidad. Le preguntaron a la periodista por los líderes políticos actuales y su respuesta fue contundente: «El nivel de la clase política se ha reducido». Algo que, a su juicio, tiene un fundamento arraigado, precisamente, en la Transición. «Existía entonces la preocupación de reforzar instituciones que no existían durante el franquismo: no había partidos políticos. Se aprobó una ley que reforzaba extraordinariamente el papel de los partidos políticos. Y hoy son partidos de una fuerza tremenda en los que la gente hace carrera dentro. Y con una ley electoral que establece que las listas las determina la cúpula de cada partido, lo que hace que la gente que está fuera de los partidos no tenga cabida. En la Transición, en cambio, grandes profesionales de todos los ámbitos se incorporaron a los partidos para contribuir a levantar el país».

A estos políticos 'de profesión' les reprocha además que tengan una visión cortoplacista que provoca bloqueos como el que se está viviendo a nivel nacional en los últimos años, con una sucesión de elecciones generales. «Hay muchos que no tienen más currículo que el que determina su existencia dentro del partido, y eso rebaja mucho la categoría. El largo de mirada de gentes como Suárez o González o Carrillo o Fraga y tantos otros no es la mirada de ahora, que es cortísima. Son miopes. Y eso les reprocho».

Helena Caballero, diputada del PSOE, completó la terna de ponentes en la tercera mesa de la jornada, moderada por el director de El Norte, Ángel Ortiz. La única política en el cuarteto señaló lo que puede ser una clave relevante para entender la diferencia entre el entonces y el ahora. «Para mí lo más importante era que todos nos sentíamos concernidos, independientemente del punto de partida ideológico, por la necesidad de buscar un modelo de país. Todos implicados y comprometidos en diseñar la Constitución», señaló.

Rafael Latorre se hizo una pregunta: «¿Por qué los intelectuales antaño de izquierdas hoy nos suenan a conservadores? Se ha desplazado el eje izquierda-derecha en relación a la soberanía. Cuanto más laxo es uno con la soberanía nacional, más progresista», indicó. «Considerar que el nacionalismo o la disgregación es progresista, eso sí que es una anomalía con la que vamos a tener que lidiar».

Latorre, periodista de El Mundo y Onda Cero, consideró que «con la crisis económica el 'ostinato' del fracaso empezó a sonar con más fuerza. Y algunas opciones políticas que fundaron su proyecto sobre la impugnación de la Transición alcanzaron un nivel muy alto. En este caso Podemos, que ahora parece que está descubriendo las bondades del 78».