Miles de sonrisas para recibir a Papá Noel en Valladolid

Papá Noel llega a Valladolid. / Rodrigo Jiménez

La 'Cabalgaza' llena de familias las calles del centro y reparte 70.000 piruletas y 30.000 globos

Víctor Vela
VÍCTOR VELAValladolid

Cinco autobuses aparcaron en Filipinos y de sus tripas empezaron a salir princesas, hadas, soldaditos de plomo, esquimales, elfos y duendes, personajes de cuento y osos polares que buscaban su sitio en la carroza correspondiente. Hasta trescientas personas conformaban el cortejo de Papá Noel que (por cuarto año consecutivo) visitó Valladolid para repartir ilusión, 70.000 piruletas y 30.000 globos a cambio de las sonrisas de miles de vallisoletanos. La 'Cabalgaza' (desfile patrocinado por Leche Gaza y que anuncia la llegada de Santa Claus) batió récords la tarde del sábado con siete carrozas iluminadas por «millones de luces led» y la participación de actores, bailarines y acróbatas que no dejaron de bailar y saludar a lo largo del recorrido. El primer año de la 'Cabalgaza' fueron cien personas y cuatro carrozas. Ayer, trescientos figurantes y siete remolques, además de elementos como bolas gigantes. Salió la comitiva a las 18:30 horas de Filipinos, recorrió Gamazo y Duque de la Victoria, y desembocó en la Plaza Mayor más allá de las 19:30 horas. No había prisa. Ni por qué correr. Papá Noel dio instrucciones de velocidad reducida para saludar y recoger las peticiones de los niños que, desde las aceras, le agitaban la mano.

«En realidad, esta no es una cabalgata al uso, es un cuento en tres actos», explicó Roberto Vizán, responsable de un montaje en el que se trabaja desde el pasado mes de agosto. Porque hay que preparar las carrozas, los vestidos, la decoración, la ambientación. Hay que ponerse en contacto con los grupos de teatro, la escuelas de baile, los clubes de gimnasia o patinaje que colaboran para convertir la 'Cabalgaza' en «un acontecimiento». «Queremos devolver a la sociedad la confianza que nos otorgan durante todo el año», aseguró Ignacio Quintanilla, director gerente de Gaza, quien a las 18:30 horas puso en funcionamiento el coche lechero con el que se abrió el cortejo.

El primer acto del desfile comenzó con un libro gigante que recogía el conjuro mágico para que el cuento se iniciara: 'Érase una vez'. Le seguía una nueva carroza de hielo, comandada por la reina Elsa y la vaca Gazy, con disparos de serpentina y confetis, y desde la que se repartieron las piruletas que endulzaron la tarde prenavideña. Desde la organización explicaron que han optado por las piruletas en lugar de los caramelos por cuestiones de seguridad. «Las entregamos en mano y no las lanzamos, para evitar cualquier daño o que haya niños que se cuelen en el recorrido y puedan resultar heridos». Para impedirlo, el Ayuntamiento instaló vallas en todo el recorrido «por motivos de seguridad», como recordó la concejala de Cultura, Ana Redondo. Más de un centenar de policías, junto a voluntarios de Protección Civil y Cruz Roja, velaron para que el desfile se desarrollara sin incidentes, conforme a las medidas adoptadas en la Junta de Seguridad celebrada el viernes en el Consistorio. También el viernes, el ministerio del Interior remitió a los delegados del Gobierno y a la Federación de Municipios una instrucción en la que se ordena «reforzar la intensidad de los planes de prevención y protección antiterrorista» en mercadillos y «acontecimientos de ocio con gran afluencia de personas», como esta Cabalgata y la de Reyes. El Ayuntamiento ya adopta medidas de control de accesos (con jardineras y vallas) en las entradas de las zonas peatonales.

El tren de los cuentos (con una locomotora que echaba humo) encabezó la segunda fase de la 'Cabalgaza', con vagones dedicados a 'La cenicienta', 'La bella y la bestia' y 'La bella durmiente'. Una de las novedades de este año fue la enorme estrella del País de Nunca Jamás, con los personajes de 'Peter Pan' a sus lomos. Cerró la comitiva un árbol de Navidad (con escuadrón de regalos y juguetes a su alrededor) y una carroza de renos en la que viajaba Papá Noel, el protagonista de la jornada, quien estuvo escoltado por cuarenta jóvenes elfos, integrantes del grupo de baile Funky Fusión.