El ingeniero que aprendió a fabricar guitarras

Rafael Fuentes barniza una de sus guitarras. /L. N.
Rafael Fuentes barniza una de sus guitarras. / L. N.
Rafael Fuentes Luthier vallisoletano que está creando su propia marca
Laura Negro
LAURA NEGRO

Su pasión por la guitarra le viene de lejos. Toca este instrumento desde pequeño, y ahora, lo construye. Rafael Fuentes es un vallisoletano que por derecho propio se está haciendo un hueco entre lo más selecto de la guitarrería española. Su nombre es su marca, detrás de la cual hay una trayectoria forjada por el esfuerzo y el sacrificio.

De cerca: Guitarras Rafael Fuentes

Emprendedor:
Rafael Fuentes Cuesta (41). Ingeniero técnico industrial.
Contacto:
C/ Órbigo 21 bajo 3, 47140 Laguna de Duero (Valladolid)- Móvil: 605 24 03 32- www.guitarrasfuentes.com

Sus padres inculcaron en Rafael el amor por la música y por el instrumento de las seis cuerdas. Estudió ingeniería técnica industrial, especializándose en electrónica. Siempre le interesó la tecnología y construir juguetes y herramientas con sus manos, una afición que fue alimentando a la vez que crecía su interés por la música. Su primer trabajo fue en una empresa de control de calidad de instalaciones donde permaneció año y medio. Luego se marchó a trabajar al aeropuerto de Barajas, durante dos años, como jefe de instalaciones en el campo de vuelo. Su siguiente empleo fue en una empresa de mecanizados en Valladolid, hasta que, con la crisis, se quedó en paro. «Tenía una habilidad innata para construir cosas, y me atraía la idea de conjugar esa afición con la música, así que me fui a Madrid a hacer un curso de construcción de guitarras con el maestro luthier Marco Buitano. Desde entonces no he parado de formarme. Me gusta investigar y leer mucho, aunque en español hay poca información publicada», explica Rafael, quien también recibió buenos consejos de José Luis Romanillos, uno de los guitarreros más prestigiosos de España.

Durante un tiempo estuvo practicando y construyendo guitarras para reafirmar lo aprendido. Un trabajo de ensayo y error que requirió gran paciencia y perseverancia. «Cuando ya había construido varias guitarras, me vi capaz de profesionalizar lo aprendido. Así que me di de alta como autónomo y monté mi propio taller. Al principio me instalé en casa y poco después decidí buscar un local adecuado. En este oficio, una temperatura estable es importante para el buen mantenimiento de la madera. Así que me instalé en Laguna de Duero», concreta este luthier que ya había agotado todo su paro y no tuvo opción de capitalizar. La inversión inicial la pudo asumir gracias a sus ahorros y a la ayuda familiar. «No he recibido ninguna ayuda ni subvención. Al principio todo fue muy complicado, más teniendo en cuenta que este no es un negocio al uso y tengo un público objetivo muy determinado. Siendo autónomo, uno se tiene que hacer cargo de todo: de las compras, los trámites administrativos, las gestiones fiscales, la facturación, la publicidad, las redes sociales…, además, por supuesto, de sacar adelante el trabajo en sí. Es una gran carga y a la vez un estímulo, porque todas las recompensas son para uno mismo», añade.

Fabrica guitarras clásicas y flamencas e instrumentos antiguos de cuerda pulsada. Combina métodos tradicionales con otros más innovadores. Esto incluye el análisis de parámetros físico-mecánicos que intervienen en el sonido y la experimentación con modelos de guitarras de diferentes escuelas y tradiciones. Además, repara y mantiene todo tipo de guitarras, clásicas, acústicas y eléctricas. Ofrece servicios como pulido de trastes, lubricación de clavijeros, puentes y cejuelas, limpieza y el ajuste de alma del mástil. «También reproduzco y reparo instrumentos del siglo XV y XVI», puntualiza.

Su trabajo arranca con la selección de la madera. Un importante proceso que influye, y mucho, en la melodía que más tarde saldrá del instrumento. La incidencia de la veta, el pulido, incluso la capa de barniz son elementos muy a tener en cuenta en el proceso de fabricación y que repercutirán en el resultado final. «En cada guitarra empleo diferentes maderas. Para la tapa armónica uso madera de abeto o cedro rojo. Para la caja palo santo, ciprés o nogal en función del tipo de guitarra, y para el diapasón utilizo el ébano. Casi todo son maderas importadas de la más alta calidad», asegura.

Personalizadas

Tras elaborar con precisión milimétrica las diferentes piezas, empieza con el montaje. «Utilizo unas bases llamadas soleras, donde monto la guitarra. Empiezo con la tapa, luego el mástil, cierro con los aros y por último pongo el fondo. Terminar la pieza me lleva aproximadamente un mes y medio. Es un proceso lento y muy preciso, porque todas las piezas deben encajar a la perfección. Estas guitarras nada tienen que ver con las de factoría. Tienen un sonido mucho más potente y equilibrado que para los profesionales resulta muy interesante». Trabaja bajo encargo y personaliza cada guitarra para cada cliente. «En función del sonido que quiera conseguir, aconsejo una madera u otra. También se puede adaptar el mástil y la distancia de las cuerdas al diapasón, según el tamaño de la mano del músico, para que toque más cómodamente. Pequeños detalles marcan grandes diferencias a la hora de tocar una guitarra», explica.

Las guitarras de luthier son muy codiciadas por los músicos profesionales. El precio de las de Rafael Fuentes oscila entre los 3.500 y 4.500 euros. «Lo más complicado es darse a conocer. Me estoy abriendo un hueco gracias a las redes sociales y a una gran labor comercial con conservatorios y tiendas nacionales e internacionales. Una de mis guitarras ha cruzado el charco y está en depósito en una de las tiendas más prestigiosas de la Costa Este de EE UU, en Savage Classical Guitar». Ahora está dando los últimos toques a una pieza muy especial que va a presentar al Concurso Internacional de Construcción de Guitarras Antonio Marín Montero, que se celebra en agosto en Granada. «Es una guitarra española de construcción tradicional en madera de cocobolo, cedro rojo y palo santo de indias. Ahora deben pasar unos días para que consiga todo su potencial y hay que tocarla para que todo se acople a la perfección. Con ella tengo posibilidades de ganar. Es la mejor guitarra que he hecho hasta ahora».