Visto para sentencia el juicio al grafitero que pintaba 'ojos de diablo' y 'aviones de papel'

El ‘ojo del diablo’ cubre la parte posterior del quiosco de la calle La Vía, con vistas a la boca del túnel de Labradores./J. S.
El ‘ojo del diablo’ cubre la parte posterior del quiosco de la calle La Vía, con vistas a la boca del túnel de Labradores. / J. S.

El presunto autor de los más de 400 dibujos, juzgado por un delito de daños, ha negado los hechos

J. Sanz
J. SANZValladolid

Sus 'obras' embadurnaron literalmente la ciudad, y aún lo hacen, entre 2015 y 2016, cuando el autor de los ‘ojos del diablo’, esa suerte de triángulo invertido con un ojo y tupé, comenzó a estampar su creación en los lugares más inverosímiles, desde tejados hasta fachadas de iglesias (La Paz o La Sagrada Familia), quioscos, puentes e, incluso, camiones. Después, en paralelo, llegarían los ‘aviones de papel’ numerados, que rondaron los doscientos, hasta que la detención del presunto grafitero, R. A. M., de 28 años, en octubre de 2016 cortó de raíz la oleada de pintadas en la capital, al menos, con sendos motivos (ojos y aviones). Pues bien, el sospechoso se sentó ayer en el banquillo y fue juzgado por la vía penal como supuesto autor de un delito continuado de daños.

Fotos

Él lo niega todo, incluso que sea grafitero urbano –solo reconoce que ha realizado algunos trabajos por encargo–; pero la Fiscalía le atribuye la autoría de los más de cuatrocientos dibujitos de ‘ojos del diablo’ y ‘aviones de papel’ que inundaron los muros de la ciudad durante aquellos doce meses y pide para el acusado el pago de una multa de 7.200 euros y una indemnización de 1.473,5 para seis de sus ‘víctimas’ más sonadas.

La principal prueba de cargo contra el sospechoso se encuentra precisamente en la segunda creación, los ‘aviones de papel’, cuyo autor numeró sistemáticamente junto a cada uno de sus trabajos. La traza de dichos números y un documento rellenado en su día por el propio acusado –también con números– permitió a los agentes de la Brigada de Información de la Policía Nacional concluir que aquellas grafías fueron escritas por el joven detenido.

Y así lo ratificó ayer ante la titular del Juzgado de lo Penal 1 la inspectora jefe de la Policía Científica, experta en la materia, que realizó el correspondiente informe caligráfico. «No tengo dudas de que la serie de números de los ‘aviones de papel’ fue obra del acusado», apuntó la perito, quien incidió en que aunque la escritura con un spray, como fue el caso, «puede ocultar ciertos grafismos, en estos números en concreto había analogías significativas que me llevan a afirmar que los escribió la misma persona que rellenó el documento».

La presencia del ahora sospechoso en dos vídeos sobre grafiteros vallisoletanos colgados en su día en Youtube, incluido uno en el que un encapuchado pinta un ‘ojo del diablo’ –los agentes aseguran que sus características coinciden con las del acusado, aunque él lo niega–, y sus pesquisas sobre el mundillo del arte urbano llevaron en su día a la identificación y detención de que sería el primer grafitero en serie que se sienta en el banquillo por la vía penal. Los artistas urbanos suelen enfrentarse a meras sanciones administrativas, de hasta 1.500 euros, por sus obras.

Pero el autor de los ‘ojos del diablo’ y de los ‘aviones’ –los agentes no dudan de que es el mismo– fue más allá que sus compañeros y llegó a estampar sus obras en iglesias y, sobre todo, infinidad de comercios y bloques de viviendas. La posterior numeración de su segunda creación, que vino a ser un desafío en toda regla a los policías, podría ser ahora su perdición si la jueza dan por buenas las pruebas recogidas en su día por los agentes.

Su abogado pide precisamente su absolución por falta de pruebas o, a lo sumo, apunta a que fue una falta administrativa que a día de hoy habría prescrito. El juicio quedó ayer visto para sentencia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos