Comunicado de la Federación de Caza

Texto íntegro remitido por el organismo en relación con los ataques vandálicos que ha sufrido su sede en Valladolid

En su particular visión de cuáles son los derechos que asisten a algunos ciudadanos y olvidando el más mínimo que tienen los demás, los cazadores venimos siendo sistemáticamente agredidos verbal y hasta físicamente, como en el día de hoy en nuestra propia sede, por individuos cobardes y encapuchados que irrumpen en nuestro local social y lanzan botes de humo entre insultos y otro tipo de amenazas.

Hemos sufrido ya varias pintadas y destrozos en algunas de nuestras sedes provinciales y hasta una protesta autorizada de cuatro títeres estrafalarios disfrazados, que resultaron hasta graciosos y en algún caso agradable para la vista masculina por la escasísima ropa de una participante de la concentración de aquel denominado frente animalista.

Hoy un firmante frente de liberación animalista (ALF) ha ensuciado y enturbiado el trabajo en la sede federativa con un acto vandálico, en lo que seguramente ellos definen como noble ejercicio de su libertad de expresión y provocando perjuicios materiales y morales a una entidad deportiva que se limita a potenciar el desarrollo de una actividad perfectamente legal y reglada por la normativa vigente.

Su actuación no hace honor a los animales que pretenden defender, con una ignorancia y falta de racionalidad que está muy alejada del más mínimo y elemental sentido de convivencia democrática.

Todos estos personajes que se alimentan en una parte de esta sociedad que lamentablemente en la actualidad nos toca vivir está en parte favorecida por actuaciones de algunos políticos que subvencionan generosamente a estos grupos agresivos para evitar actuaciones de este tipo u otras parecidas en otro ámbito de la vida social.

La defensa a ultranza de unas ideas en un país como el nuestro se deben y se pueden hacer desde la legalidad, pero no desde la imposición y el amedrentamiento por algunos de estos que se rasgan las vestiduras ante cualquier situación legal con los animales, pero que hacen dudar sobre si anteponen su delirio a cualquier derecho, incluidos los de las personas.