Iván Montero 'abre' su taller

Iván Montero, delante de una de las obras que expone en La Alhóndiga. /A. Tanarro
Iván Montero, delante de una de las obras que expone en La Alhóndiga. / A. Tanarro

El pintor muestra en La Alhóndiga dos años de trabajo bajo el título 'La sombra del árbol infinito'

Angélica Tanarro
ANGÉLICA TANARROSegovia

La abstracción es la página en blanco sobre la que 'escribe' sus obras. El tratamiento del color, el gesto y la textura, la sintaxis de su lenguaje. Iván Montero muestra en La Alhóndiga de Segovia el resultado de dos años de trabajo, poniendo patas arriba el taller.

Lo que diferencia esta muestra de otras anteriores de este artista nacido en Salamanca (1972), pero vinculado fuertemente a Segovia (en esta ciudad tiene el estudio y aquí forma parte del equipo educativo del Museo Esteban Vicente) es cierto ejercicio de desnudez. En lugar de seleccionar desde la uniformidad, acotando un momento creativo, una serie, un trabajo cerrado como suele ser habitual en una exposición, Montero ha decidido mostrar que en el estudio 'pasan cosas' y que esas cosas no siempre llevan al mismo lugar. Aunque lo primero que habría que decir es que lo que pasa en su estudio es pintura, así, aunque parezca una perogrullada. Sus obras muestran a un pintor maduro, que domina el oficio, que le apasiona, pero que por esa misma pasión no se conforma con los caminos ya explorados. Él mismo reconoce que no siempre se siente igual ante el lienzo en blanco, que unas veces se siente pintor de caballete y otras, sobre el suelo, arrastra, empasta, prueba texturas y pigmentos sobre la misma tela. Unas veces el resultado es un campo de color y en otras la acción o el gesto dominan el relato.

Del título de la muestra, 'La sombra del árbol infinito', habría que deducir que la pintura sería el árbol infinito, lo que siempre está presente, y la sombra ese lugar donde nada es definitivo, al fin toda obra se compone de momentos en claroscuro. Y en esta ocasión, primera amplia exposición del artista que patrocina el Ayuntamiento de Segovia en su ciudad, ha querido ser sincero con un público nada ajeno a su trayectoria. De ahí también que haya agrupado los cuadros en tres apartados que, si bien se antojan en ocasiones intercambiables, muestran distintas series en su trabajo reciente: 'La sombra del árbol infinito', que da título a la muestra, 'Lluvia inédita' y 'Backyard-El Patio de atrás'. Es esta ultima la que contiene las tentativas, las pruebas, las investigaciones, esos momentos en los que el artista se deja llevar sin más freno que lo que le pide el momento. Desde el punto de vista expositivo, es también lo más arriesgado de la exposición pues los papeles, catorce en total, están juntos, agregados en una misma pared, apenas sin respiración, sacrificando en parte la armonía del resto del espacio.

En cuanto al contenido es un riesgo controlado, pues a estas alturas de su trayectoria y a pesar de que aún es joven da la sensación de haber encontrado el lugar de la pintura en el que se siente a gusto. Por encima de tentativas, pesa la obra de un pintor que, alejado de modas, tendencias instalativas y conceptuales, apuesta por una pintura que tampoco reniega de su conexión con la naturaleza. Hay en muchos pintores abstractos como él una inevitable conexión con el entorno y en su caso con el paisaje, y no solo como podría suponerse por la mirada que inevitablemente impone la limpia luz segoviana sino con el paisaje marino. Hay mucho mar en esta exposición más allá de ese vídeo final con el ritmo de olas como único argumento. Todos estos elementos proporcionan un tono lírico a la mayoría de los cuadros, lo que le emparenta con aquel momento de décadas pasadas que con toda la prudencia con la que hay que manejar las etiquetas se llamó la 'abstracción lírica'.

El mediano formato domina la exposición, aunque veces la intensidad la logra en pequeñas dosis. En este sentido, destacan dos pequeños cuadros dominados por el rojo, que adquieren una rara intensidad. También en la línea que tiende a una mayor monocromía cabe detenerse ante la serie 'Soy de piedra, soy de agua' de la que ha seleccionado tres obras para esta muestra.

En definitiva, una muy remarcable exposición. No vayan a verla con prisa.