El Real Valladolid Promesas aprueba con nota en el debut liguero

Miguel supera al defensor del Izarra y trata de conducir el balón. /J. M. Lostau
Miguel supera al defensor del Izarra y trata de conducir el balón. / J. M. Lostau

El equipo de Javier Baraja necesitó de tan solo 45 minutos para golear al Izarra

ENRIQUE IBÁÑEZ HUERTAValladolid

El Real Valladolid Promesas aprueba y con nota el primer exámen de la temporada en su estreno en el Grupo II de Segunda B ante el C.D. Izarra. Los pupilos de Javier Baraja se impusieron por 4 goles a 1 al conjunto navarro, que durante los primeros 75 minutos fue un muñeco de trapo en mano del filial del conjunto blanquivioleta. Un partido sin complicaciones, donde brilló la delantera pucelana formada por Marcos André y Miguel de la Fuente, y que tuvo enfrente a una defensa muy blandita y que sufrió con las internadas por banda derecha de Víctor García. Un golpe en la mesa del equipo pucelano en su primera actuación en la categoría, y donde ya se comenzó a ver el estilo de juego que Javi Baraja quiere que desempeñen los suyos.

4 Real Valladolid Promesas

Samuel Pérez; Raúl Navaro, Alende, Jaime, Corral, Kike Pérez, Oriol Reyes; Víctor García (Soberón min75), Carlos Doncel; Miguel de la Fuente (Stiven Plaza min. 77), Marcos André (Zalazar, min 69)

1 C.D. Izarra

Alex Ruíz; Eneko Martínez, Cabrera, Allala, Albisu (Sagues, min 45); Juanlu Cisneros (Alex Hinojoma, min 57), Ruper; Areso, Ardanaz (Valdo, min 76), Toni García y Laborda

Con este escenario, Javi Baraja puso en liza un sistema 4-4-2, con una presión muy alta en la salida del balón del equipo visitante. Y fue en una de esas, cuando corría el minuto 8, que Marcos André recuperaba el balón en medio campo y con algo de fortuna, ya que el central del Izarra, Cabrera, no lograba despejar el balón que le caía a las botas de Víctor García que batía por abajo a Alex Ruiz y ponía el 1 a 0 en el marcador.

Fue a raíz del gol que el conjunto navarro se metió atrás y regaló el balón al Promesas. Una situación que aprovechó Víctor García para convertir la banda derecha en una auténtica autopista, buscando constantemente la espalda de Albisu. Desbordado el conjunto visitante en el medio del campo por el tándem formado por Kike Pérez y Oriol Rey llegó el segundo gol del equipo local. Un robo en el centro del campo del Oriol Rey que abría a derecha a Víctor y este filtraba, de nuevo, un balón a la espalda de la defensa a Miguel, que levantaba la cabeza y le ponía el balón a la testa de Kike Pérez que introducía el esférico en la portería.

Fue en ese momento cuando Javier Baraja modificaba el dibujo de los suyo, implantando un 4-2-3-1, dejando como único delantero a Miguel y como media punta a Marcos André. El nuevo sistema dio más control del balón al equipo local, que lo movía de un lado a otro intentando cansar al equipo rival. Corría el minuto 35 y el Izarra no se había asomado todavía a la portería de Samuel Pérez, cuando el propio meta tinerfeño, mandaba un balón al campo rival que bajaba Víctor, que volvía a filtrar la pelota a la espalda de Albisu para Marcos André que se encargaría de dar el pase de la muerte para que Doncel empujara el balón a la red, poniendo el 3 a 0 con el que llegaríamos al descanso.

La segunda parte se vio un Promesas más relajado, que manejaba el partido a base de toques en el centro del campo y cambios de lado. Un bajón en el juego del equipo blanquivioleta que aprovechó los de Unai Jáuregi para adelantar línea y ganar terreno en el partido. Un aumento en la intensidad que se vio reflejado en los jugadores visitantes, que, ante la incapacidad de jugar de tú a tú con los locales, comenzaron a soltar la pierna en todos los duelos con los pupilos de Baraja.

Pasaban los minutos y ninguno de los dos equipos hacía ademán de atacar a la portería rival. El Promesas porque no veía necesario un mayor esfuerzo al que estaba realizando y el Izarra por su incapacidad de trenzar una jugada con más de tres pases seguidos. Llegó el partido al minuto 85 cuando Toni García recogía un balón suelto en el medio del campo y observó la posición adelantada del portero rival y no dudó en intentar el disparo directo. Un zapatazo que sobrevoló todo el campo pucelano y que se colaba en la portería del Samuel Pérez que, a pesar del esfuerzo, no pudo evitar que el primer gol visitante subiera al marcador.

Ese arreón del Izarra no fue más que un espejismo y de nuevo los hombres de Javier Baraja imponían su juego. Fue en ese momento, cuando el árbitro vasco ya miraba su reloj, un balón en largo de Kike Pérez a la carrera del recién incorporado Stiven Plaza, que el ecuatoriano contró y conseguía sortear al portero rival y metía el cuarto gol del filial vallisoletano. No dio más tiempo el trencilla y, cuando aún se celebraba el gol de Plaza, pitaba el final del partido