Adif expropiará más de 750 hectáreas para construir la Alta Velocidad hasta Alar del Rey

Finca de regadío con pívot, que será expropiado para retirar material en Piña de Campos. /Marta Moras
Finca de regadío con pívot, que será expropiado para retirar material en Piña de Campos. / Marta Moras

Agricultores y vecinos afectados claman contra una infraestructura que la tildan de «política y sin ningún beneficio para los palentinos»

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

217 kilómetros son los que recorrerán los trenes de Alta Velocidad que conectarán Palencia con Santander, un proyecto dilatado en el tiempo y no exento de polémica, pues la nueva red de comunicación, presente en la actualidad durante los últimos años, ha tomado tintes políticos con el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, como protagonista. El último capítulo de esta larga historia fue a principios de julio, cuando el Ministerio de Fomento publicó en el Boletín Oficial del Estado una larga lista de expropiaciones para impulsar un proyecto que no termina de convencer a los afectados, gran parte de ellos agricultores, que ven cómo su idea de negocio cambiaría al arrebatarle el Estado gran parte o la totalidad de sus terrenos.

Los tramos de Palencia (divididos en Palencia norte-Amusco, Amusco, Osorno, Osorno-Calahorra de Boedo y Calahorra de Boedo-Alar del Rey) sumarían más de 750 hectáreas expropiadas, incluidas las destinadas íntegramente para obtener el material necesario para acometer las obras (estas últimas presumiblemente volverían a los dueños al concluir el trazado). Una cifra que aumenta sensiblemente con las 18 hectáreas que se destinarán a servidumbre (los terrenos siguen siendo de su actual propietario, pero sobre ellos se establece una carga que puede ser de muchos tipos: de paso, aérea, de acueducto, de prohibición de sembrar...).

Las expropiaciones han sentado mal en la agricultura palentina, sobre todo por los afectados directamente, que encaran un futuro incierto ante la decisión del Estado. Además de resignarse, los agricultores lamentan las decisiones de los técnicos de Fomento, que no han tenido en cuenta al campo palentino y las posibles consecuencias de sus explotaciones. Serán muchos los que pierdan sus terrenos, otros, en cambio, verán cómo sus hectáreas son divididas en dos espacios, mientras que unos terceros verán cómo los accesos a sus tierras son modificados, elevando el tiempo hasta alcanzar su terreno.

Un situación especial se vive en Piña de Campos, que hace tres años reconcentró su campo en busca de una mejor estructura. Muchos de esos agricultores invirtieron mucho dinero para modernizar el campo con el regadío y ahora esa inversión se podría ir al traste. «Se esperó durante mucho tiempo a que el proyecto de la Alta Velocidad saliera hacia adelante. Como ese hecho no terminaba de hacerse realidad, apostamos por hacer la reconcentración parcelaria. Todo ese trabajo desaparece ahora prácticamente con estas expropiaciones», apunta el alcalde de Piña de Campos, Baldomero García, que lamen ta esta situación al ser uno de los mejores terrenos. «Son las mejores tierras y las estropean enteras. No podemos hacer nada contra el Estado. No nos han hecho caso en nada», continúa.

El hartazgo de esta situación alcanza cotas inimaginables entre los vecinos de la zona cuando piensan que la Alta Velocidad hasta Santander no será muy demandada por los usuarios. «No creo que les beneficie a muchos. Es una cabezonería, porque hace muy pocos años se cambiaron las vías y ahora irán 30 o 40 kilómetros/hora más rápidos», concluye García.  El alcalde de Piña recoge el sentir de una situación que se da en más puntos de la provincia, como en los entornos de Abia de las Torres, que también tuvo la concentración parcelaria hace escasos años y que también verá cómo el trayecto de la Alta Velocidad modifica la vida de los agricultores.

Entre uno de los afectados por el nuevo trayecto se encuentra un vecino de Piña de Campos, que ha visto cómo su tierra de alrededor de 40 hectáreas pasará a manos del Estado para concluir las obras. Hace escasos años que invirtió cerca de 300.000 euros, por lo que la incertidumbre se ha instalado en su seno. «Una de mis tierras ya me han dicho que se destinará para material. Por ahí no pasará el tren, pero ahora no sé qué hacer. No sé qué sembrar y he paralizado la inversión. Seguro que si invierto dinero en las tierras me dicen que la nueva infraestructura no estaba contemplada el día del anuncio en el BOE. Veremos a ver qué pasa, porque ni siquiera me han dicho si va a ser temporal la expropiación. En el caso de que se dé esa situación, a lo mejor me dejan una tierra inservible. Cualquiera que conozca la zona sabe que por aquí no debería pasar el tren. Hay mejores zonas, que afectarían mucho menos. Además se puede dar la situación de que expropien y luego no se ejecute el proyecto. No sería tan descabellado», afirma uno de los afectados, fiel reflejo de un sentir entre los agricultores que sufrirán el arrebato de terrenos.

Y es que la conclusión del Corredor Atlántico ferroviario en el horizonte, fijado para 2030 requiere aún la ejecución de obras de construcción y mejora que suman una inversión de 16.872 millones de euros. El Ministerio de Fomento considera el tramo Palencia-Santander como «complementario» al Corredor. Se trata del tramo de 217 kilómetros, donde se ha llevado a cabo la renovación Palencia-Santander y ADIF trabaja en la actualidad en los proyectos de duplicación Torrelavega-Santander; en los proyectos de Alta Velocidad desde Palencia hacia Cantabria, y en la mejora de los apartaderos para trenes de 750 metros, con una inversión de 400 millones de euros.