Los refugiados transmiten su desamparo a través de Mozart

La orquesta bandArt y un grupo de refugiados, durante un ensayo de la ópera ‘Idomeneo'. Andreas Knapp/
La orquesta bandArt y un grupo de refugiados, durante un ensayo de la ópera ‘Idomeneo'. Andreas Knapp

Los músicos de la OSCyL Marius Díaz y Jennifer Moreau participan en dos conciertos solidarios en Alemania con la orquesta bandArt y un coro de 40 expatriados

JESÚS BOMBÍNvalladolid

Instrumentos y voces para aliviar vidas rotas por el exilio y también como pegamento solidario para colocar a la sociedad frente al espejo de la crisis migratoria. La orquesta bandArt, con medio centenar de músicos de las principales sinfónicas europeas ha unido sus violines, chelos, trompas, timbales y trompetas a las voces de un coro de 40 refugiados de Siria, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán y Nigeria en dos conciertos, uno que se celebró ayer y otro que tendrá lugar hoy en la localidad alemana de Ludwigsburg (Stuttgart).

Ponen en escena la ópera Idomeneo, de Mozart, en un proyecto musical en el que Castilla y León estará representada a través de Marius Díaz y Jennifer Moreau, chelo y violín de la OSCyL. «Idomeni es un pequeño pueblo de Grecia, en la frontera con Macedonia, en el que malviven 20.000 refugiados en condiciones extremas e Idomeneo es la ópera de Mozart estrenada en 1781 y cuenta la historia del rey de Creta, cuyo barco estuvo a punto de hundirse durante el regreso en barco a su país tras la guerra de Troya», explica David Ballesteros, violín de la Orquesta Sinfónica de Londres y uno de los portavoces de esta iniciativa.

La similitud del nombre de la ópera con el de la localidad griega convierte este proyecto cultural en un aldabonazo social a través de la música. Lo ha acometido, junto con la asociación de ayuda a los refugiados Zufluchtkultur, la orquesta española bandArt, integrada por músicos de las principales sinfónicas de una decena de países.

Un aspecto distintivo de bandArt es que ponen sus instrumentos al servicio de causas sociales. Y en este caso consideran la ópera de Mozart «tan actual y tan política» que ven en ella una herramienta ideal para dar voz a los desamparados por las fronteras. A medida que este proyecto ha ido creciendo en el tiempo han seguido llegando oleadas de expatriados que han incorporado al libreto sus propias experiencias, enriqueciéndolo con sus testimonios desgarrados. «Ese aspecto es un ingrediente implícito en la obra, donde hay naufragio, prisioneros de guerra... no hay nada forzado, es tan actual la ópera como lo que estamos viviendo con este tema», explica Florencia Claes, otra de las portavoces del concierto solidario.

Experiencia curativa

Uno de los efectos de esta experiencia musical es terapéutico. «Muchos refugiados pertenecían a coros en sus países de origen y participar en esto supone volver a tener una identidad y recuperar sus inquietudes artísticas», interpreta David Ballesteros. «Para ellos esta vivencia musical es tan intensa como para nosotros el hecho de compartirla con ellos; resulta curativa como individuos y es informadora para los que estamos aquí». Tanto los músicos como los miembros del coro son conscientes de la polarizada la opinión pública europea. «Cuando los ojos no ven, el corazón no siente, y participar en este concierto supone ser testigo de primera mano, siendo informados por personas que han sufrido la desigualdad y la inestabilidad en sus países, de modo que todos somos responsables de abrir las puertas, consolar y compartir», refiere Ballesteros.

Intensidad musical y una puesta en escena con pantallas que apoyan en imágenes los relatos de los refugiados incardinados en el libreto integran este cóctel musical y fraternal que tanto los instrumentistas como las voces del coro están viviendo como «una experiencia única».

El concierto Idomeneo pretende convertirse en «un símbolo de la cultura como salvadora de una sociedad en crisis» y se volverá a repetir en las Jornadas Europeas de la Cultura, que se celebrarán en noviembre en Frankfurt.

 

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