David González Jara, bioquímico: «¿Miedo a las garrapatas? Ninguno»

Garrapata chupando sangra./El Norte
Garrapata chupando sangra. / El Norte

El bioquímico y escritor abulense, David González Jara, asegura que «no es tan fácil que una garrapata nos transmita una enfermedad» y explica las diferencias entre unas y otras

PAULA VELASCO

Tras el último caso de fallecimiento de un hombre de 72 años por transmisión de la fiebre hemorrágica Crimea – Congo a través de la picadura de una garrapata, este medio ha hablado con el bioquímico y escritor abulense David González Jara, que ha asegurado que «no es tan fácil que una garrapata nos transmita una enfermedad», por lo que no hay que tenerles más miedo del debido. Dependiendo de la fase en la que se encuentre el animal, habrá más probabilidades de que este contagie o no de algún virus o bacteria.

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«La garrapata tiene tres fases en su vida. Hay una inicial, en la que son muy pequeñitas, y en la que no transmiten ninguna enfermedad porque nunca antes han picado a organismo alguno. Una vez producen un mordisco, caen al suelo y se desarrollan, pasando a la segunda fase, de un tamaño algo mayor».

En esta segunda fase de la que habla González Jara, en la que la garrapata pasará de tener seis a ocho patas, esta «va a picar a un animal o a un humano. Si el animal al que pica tiene alguna enfermedad, entonces sí lo pasará al siguiente, en la próxima mordedura», explica.

La tercera fase es en la que la garrapata alcanza su mayor tamaño, dependiendo de si es macho o hembra. Como esta ha picado ya previamente a dos animales, es aquí donde, si se ha llevado una bacteria o virus con ella, «va a transmitirla en una tercera mordedura».

Este último caso es el más común para que un virus se transmita y, aun así, la garrapata no será transmisora de ninguno si no lo porta.

En España existen diferentes especies de garrapatas, explica Jara, aunque «las dos que asociamos a enfermedades son la 'Garrapata Ixodes ricinus', la común, que puede transmitir gran variedad de patógenos como las bacterias del género Borrelia, que causa la enfermedad de Lyme; y la 'Garrapata Hyalomma marginatum', conocida como Hyalomma mediterrania, que principalmente transmite el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea – Congo».

Este último virus adquiere su nombre de esta península europea, debido a que fue allí donde se encontró. «La portan fundamentalmente las aves, y no los inmigrantes, como se ha leído estos días en algunos lugares de la Red».

 

Precauciones

Jara explica que, por ejemplo, la bacteria que causa la enfermedad del Lyme «no llega a la sangre hasta que no pasan 24 horas desde la picadura, por lo que si se quita enseguida no llega a infectar». Esta garrapata se suele situar en la «y espera a que pases para picar. La que transmite la fiebre Crimea – Congo, sin embargo, nota las pisadas al acercarse un animal o humano, y sale de la tierra para morder». Aun así, la probabilidad de fallecimiento, en caso de que contagie de este virus, es de un cuarenta por ciento, explica.

Después de una salida al campo, «hay que revisarse. A los niños, especialmente detrás de las orejas. Y a los hombres generalmente en las ingles, ya que buscan los pliegues». Debido a las lluvias, «hay una cantidad de artrópodos exagerada. Pero «¿miedo a la garrapata? Ninguno», asegura David González Jara, que afirma que «en absoluto debería haber alarma».

 

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