El colegio La Inmaculada de Peñafiel entra en el Club de Excelencia educativa

Ha adaptado sus métodos docentes a las exigencias de los nuevos tiempos

AGAPITO OJOSNEGROSPEÑAFIEL

«Se nos llena la boca al decir que queremos niños que sean capaces de resolver sus problemas, capaces de adaptarse a esta sociedad en continuo cambio: que sean capaces, capaces, capaces; pero realmente los niños que estamos formando, tanto por el ámbito educativo como familiar, son niños que se les exige poco esfuerzo, poca responsabilidad y que incluso se les exige poca capacidad para resolver los problemas porque la mayoría de las veces se los damos medio resueltos. Se trata de que si queremos cambiar a los alumnos tenemos que cambiar el sistema educativo. Es hacer como una pequeña revolución, en positivo, desde dentro».

Toda una declaración de intenciones la realizada por Eva Moro, directora del colegio La Inmaculada de Educación Infantil y Primaria, ubicado en Peñafiel. Este centro, concertado, junto con otros 30 de España, ha sido elegido para formar parte del Club de Educación Excelente, tras una selección realizada por la Fundación Trilema, a cuyo frente está la pedagoga Carmen Pellicer (quien ha ejercido en la Universidad de Oxford, Valencia y ha recorrido múltiples colegios de Europa y Estados Unidos investigando), y por la Fundación Universidad de Padres, dirigida por el filósofo de la Universidad Nebrija (Madrid) José Antonio Marina. Ambas entidades gozan de un reconocido prestigio dentro del ámbito educativo.

El selecto grupo lo forman centros educativos tanto públicos, como privados y concertados (católicos y laicos), abarcando la enseñanza Infantil, Primaria y Secundaria, incluida la Formación Profesional. El propósito no es el de convertirse en un colectivo de élite «que tenga un reconocimiento social, sino que el objetivo es llevar las buenas prácticas, la excelencia al mayor número de profesores, alumnos y colegios de España». «Esto va a ser algo vivo y cuantos más alumnos se vean beneficiados, mejor. Lo que ahora es un club, en un futuro pretendemos que sea una red de excelencia a nivel nacional», asevera Moro.

Nuevos métodos

Desde hace tiempo los seleccionados han dado un giro en su metodología de enseñanza con nuevas experiencias docentes, iniciativas que han demostrado su eficacia y que una vez analizadas en la nueva agrupación trasciendan al resto de escuelas e institutos del país para que se beneficien de ellas. En cierta forma, la treintena de elegidos son como laboratorios de los que han surgido técnicas educativas novedosas que tratan de adaptarse a las nuevas necesidades de una sociedad que evoluciona a cada minuto que pasa.

Por ejemplo, La Inmaculada desde hace cuatro años ha cambiado su método de enseñanza apostando por la formación constante del claustro y por la evaluación docente, algo de lo que se ocupa un agente externo que observa, analiza y marca objetivos de mejora a los profesores. «El trabajo educativo no solo se mide en los resultados académicos», subraya la directora, sino en otra serie de parámetros. Ellos trabajan en las aulas con un método que ayuda a desarrollar las competencias de los escolares para que sean capaces por sí mismo de resolver cualquier problema en cualquier campo. «Sin perder los contenidos exigidos, se predispone al niño a que se haga preguntas, que no se limite a escuchar y reproducir. Se trata de dotarles de una base, de destrezas para que ante un problema se planteen las soluciones más acordes, y eso teniendo en cuenta el factor humano, que tengan en cuenta que sus decisiones puede afectar a otras personas porque viven en sociedad».

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