Un pasado muy presente

La exposición 'El vino y el banquete en la Ribera del Duero durante la Protohistoria' recoge una completa muestra del uso del vino en rituales y fiestas hace 2.500 años

Un gran número de personas han visitado la exposición vaccea en las bodegas Protos./
Un gran número de personas han visitado la exposición vaccea en las bodegas Protos.

La historia del vino en Peñafiel convierte en insignificante una de las estrofas del famoso tango argentino Volver, la volatiliza; concretamente aquella que reza 'que veinte años no es nada'. Porque cuando hablamos del papel que el vino ha desempeñado en la sociedad de la comarca a lo largo de los últimos 2.500 años, cuando hablamos de la forma en la que este líquido ha articulado las relaciones sociales desde entonces hasta nuestros días, se puede afirmar sin temor a equivocarnos mucho, que apenas ha variado nada. Y qué mejor manera de comprobarlo que acudir al lugar más propicio para ello, una bodega. Una elaboradora que además ha apostado arquitectónicamente por el futuro, por la vanguardia: Protos.

En una de las dependencias del flamante edificio que el prestigioso arquitecto Richard Rogers ha creado para esta productora peñafielense en la localidad, desde el mes de julio y hasta finales de octubre se encuentra instalada una muestra que pretende dar testimonio del origen del vino en esta comarca vitivinícola y de cómo se han desarrollado las relaciones humanas en torno a este preciado líquido. Retornar a un pasado muy presente en nuestros días se puede realizar a través de esta exposición que lleva por título 'El vino y el banquete en la Ribera del Duero, durante la Protohistoria'. En ella pueden admirarse 200 piezas, casi todas ellas del yacimiento arqueológico de Pintia, ubicado en la pedanía peñafielense de Padilla de Duero, que dan fe de que el néctar fermentado de la uva se bebía ya por estos pagos varios siglos antes de nuestra era, y además era acompañado por uno de los manjares autóctonos, el lechazo. Como explica uno de los organizadores de esta iniciativa, además de director de las excavaciones de Pintia, Carlos Sanz, respecto a los objetos expuestos, éstos, unos «cerámicos y otros metálicos, testimonian el consumo del vino y de la carne, del banquete asociado al consumo de bebidas como la cerveza, hidromiel y sobre todo del vino con la carne».

Pero además se demuestra el papel relevante del vino en la vida de las comunidades meseteñas tras la romanización del territorio, especialmente en los banquetes celebrados por los miembros más destacados de la sociedad vaccea. Como bien señala Sanz, «es interesante ver que todo este tipo de cosas estaban perfectamente definidas aquí hace 2.500 años». En época vaccea este preciado líquido «ha articulado en gran medida esas relaciones de convivencia», como son las vacceas, «de jerarquías complejas donde hay una cúspide, una elite, unos aristócratas que son los que gobiernan y los que hacen uso en su propio beneficio de ese bien que es todavía elitista». Un bien de consumo de clases algo más que acomodadas, que en los últimos tiempos se ha democratizado, ya que cada vez son más las personas que acceden a botellas que llevan el correspondiente sello expedido por un consejo regulador.

El último capítulo del catálogo de la exposición de Protos hace referencia a ello, «precisamente hablamos de ese círculo que se viene a cerrar; el vino ahora, con esos vinos de autor, con esas bodegas que parecen casi nuevas fundaciones monacales, en alguna medida lo que están haciendo es volver un poco a la esencia de esas elites, ahora parece que estamos otra vez en esa idea de vinos muy caros, de autor, para gente muy selecta». El mismo espacio expositivo acompañan a esta propuesta arqueológica la II Edición de VacceArte, manifestación de arte contemporáneo de inspiración vaccea en la que participan una veintena de artistas y artesanos locales como Lorenzo Colomo, Concha Gay o Manuel Sierra. Una vez concluya este certamen estas obras serán subastadas a beneficio del Proyecto Pintia. Esto será el día 25 de octubre.

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