Un bocadillo de carne de cerdo 'distribuyó' en Motauros 2016 salmonela por siete comunidades

Puesto de cerdo asado en la concentración de 2016. :: MÓNICA MUÑOZ/
Puesto de cerdo asado en la concentración de 2016. :: MÓNICA MUÑOZ

Un estudio del Río Hortega de Valladolid concreta que la intoxicación afectó a 112 personas y, de ellas, tuvieron que ser ingresadas 14

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Un gran número de afectados y dispersos por media España. El brote de gastroenteritis por salmonela que se registró en Motauros de 2016 ha sido ahora descrito y publicado tras una investigación del Río Hortega, Salud Pública de Castilla y León y el Centro Nacional de Microbiología y además de tener un mayor alcance en su incidencia del conocido entonces, se cifró en solo 50 afectados, ofrece interesantes oportunidades en el control alimentario y en el uso de antibióticos veterinarios.

Fueron 112 los enfermos pertenecientes a siete comunidades autónomas distintas, con una edad media de 36 años; el 71% fueron varones y el 29%, mujeres y la sintomatología más frecuente fue la diarrea –en el 98% de los casos–; seguida de fiebre alta –en el 61%–; vómitos –en el 39%–, y febrícula –en el 20%–. Catorce de los afectados tuvieron que ser ingresados en un hospital pero no hubo ningún fallecimiento.

La notificación llegó desde diferentes médicos de Atención Primaria que ya alertaban de su posible origen en algún alimento consumido en la concentración motera de Tordesillas. Momento en el que se inició la investigación epidemiológica con una búsqueda activa de casos que puso concretarse entre el 16 y el 24 de enero de aquel año. Dado el foco, la dispersión estaba garantizada. Aunque al tratarse de un puesto ambulante no se dispuso del alimento implicado para su estudio microbiológico, la encuesta epidemiológica pudo encontrar el punto en común al que asociar el brote, unos bocadillos de carne de cerdo asada. Llevaban salsa y aunque no todos los moteros lo habían pedido con ella, el cerdo se había preparado pincelándolo con la salsa. Todo indica, aunque no pudiera demostrarse al 100%, que este fue el alimento implicado. El estudio, que ha liderado la microbióloga del hospital vallisoletano Mónica de Frutos, valora que tal vez tuvo la particularidad de que hubo más contaminación de microorganismos en el alimento ingerido por el especial procesamiento o que la cantidad del mismo consumida por cada persona fue grande, lo que agrandó el comportamiento epidemiológico de este microorganismo. Por eso, tantos afectados, y ello pese a ser personas sanas y jóvenes. Seguramente hubo casos sin necesidad de atención médica.

El agente infeccioso fue una 'Salmonella enterica serovar Typhimurium monofásica'. El laboratorio de referencia del Centro Nacional de Microbiología realizó la tipificación molecular de las cepas recibidas. «De la solidez de la documentacion microbiológica da idea el hecho de que se procediera al estudio del serotipo, fagotipo, genotipo y antibiótipo», destacan fuentes del estudio. Se trata, por lo tanto, «de una aportación pionera en el campo de la documentación desde la microbiología». Esta investigación detectó resistencias a diversos antibióticos. Algo que sugiere, indican los responsables del trabajo, la «necesidad de controlar su uso en veterinaria».

Concluye la investigación –publicada en la Revista Española de Quimioterapia 2018– que, «además del interés que puede tener este brote por el elevado número de afectados, pone de manifiesto la importancia que van adquiriendo en patología humana serovariedades cada vez más resistentes a los antibióticos. Su uso veterinario condiciona el hecho de que sean estas serovariedades más resistentes las más prevalentes en la colonización de las especies animales que consumimos».

Así, indica que para reducir riesgos y evitar nuevos brotes «habrá que intensificar los programas propuestos de control de Salmonella en cerdos, monitorizando granjas, mataderos, plantas de despiece, transporte y almacenamiento de alimentos».

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