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Segovia

SEGOVIA

La profesora de IE Universidad cree que la separación y el divorcio conllevan pérdidas básicas para la estabilidad emocional y psicológica de las personas
09.12.08 -

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La crisis económica no entiende de rupturas matrimoniales. Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en los primeros seis meses del año se produjeron más de setenta mil rupturas de pareja. El segundo trimestre de este año supuso un incremento de las rupturas familiares en España, de más del doce por ciento (37.102 rupturas) con respecto al primer trimestre, donde se produjeron treinta y dos mil novecientas sesenta y tres rupturas. O dicho de otro modo, más de cuatrocientas parejas se dicen adiós cada día y se produce una ruptura cada tres segundos y medio.
Tras estos datos estadísticos se esconde el sufrimiento psicólogico de miles de personas a las que les cuesta encajar y superar el duro golpe de la separación. La psicóloga y profesora de IE Universidad Rosa María Boal Herranz, ha publicado recientemente el libro 'Separación y divorcio. De la desolación al autocrecimiento', una obra que se muestra como imprescindible para las personas que han pasado o que viven actualmente el muchas veces doloroso proceso de la ruptura matrimonial o de pareja.
¿Por qué es tan dolorosa la separación? El camino que recorre la persona que se separa es, en la mayoría de los casos, difícil. Para la profesora Boal, la separación y el divorcio suponen una cadena de rupturas y pérdidas fundamentales y básicas para la estabilidad emocional y para la seguridad y protección psicológica de las personas. Con la ruptura, se pierde la pareja y con ella la figura de apego, se pierden los hijos, familiares, amigos, bienes materiales como la casa, el estatus social, recursos económicos. Pero también, añade esta psicóloga, se pierden expectativas e ilusiones creadas, proyectos y sueños por realizar, el deseo de compartir la vida con una persona, una identidad o el sentido que tenía hasta entonces la vida. Para los hijos la situación puede ser igual de traumática o incluso más, «sobre todo porque ellos no lo eligen y porque a veces no tienen la libertad de actuar como a ellos les gustaría o necesitan».
Para evitar parte del sufrimiento de los hijos, la obra de Boal recomienda a los padres que les informen y expliquen adecuadamente los hechos, que les permitan dar su opinión y que expresen sus sentimientos. Esta experta insiste en la importancia de que los padres no les incluyan en la batallas de la pareja, no sean un obstáculo en la comunicación y en la relación con sus dos progenitores: «Los estudios de investigación muestran que cuando los padres hacen las cosas bien con sus hijos éstos sufren menos y tienen menos secuelas posteriores».
El libro, que se presenta esta tarde en IE Universidad, dedica un capítulo especial a cómo deben actuar los padres con los hijos. «Basándome en investigaciones recogidas, indico a los progenitores cómo deben informar a los hijos de la decisión de separarse, cómo deben ayudarlos para la mejor adaptación a los nuevos cambios y facilitar su duelo».
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