Permanece en la UCI y en estado «muy grave» el corneado en Medina

Momento de la cogida. / PEDRO VILLANUEVA

La dirección de campo defiende la actuación de los caballistas durante la cogida, que tuvo lugar en una zona «prohibida» para los espectadores

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedinal del Campo

El estado de salud del varón de 54 años herido con tres cornadas en el último encierro de las fiestas patronales de San Antolín de Medina del Campo sigue siendo «muy grave», según explicaron fuentes sanitarias del Hospital Clínico Universitario de Valladolid. El hombre, que fue trasladado de manera urgente a Valladolid tras ser intervenido quirúrgicamente en el centro hospitalario de la villa de las ferias, permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivo (UCI) del Clínico debido a las consecuencias de la cogida que sufrió el pasado sábado, cuando un astado perteneciente a la ganadería de Valdefresno le propinó varias cornadas y heridas en la zona del tórax, brazo y región anal.

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El incidente se produjo alrededor de las nueve y cuarto de la mañana del sábado cuando el quinto de los novillos desencajonados en el campo se encontraba en las proximidades de la fábrica de quesos de Mamá Vaca, situada en uno de los extremos del embudo. El varón, natural de Ataquines pero residente en Medina del Campo desde hace años, fue zarandeado, golpeado y corneado por el morlaco en la verja de la factoría, área de «extrema peligrosidad» según se refleja en la normativa del encierro y en la ordenanza municipal que regula este festejo taurino de carácter popular. El herido fue evacuado por la Policía Nacional del municipio debido a que la ambulancia, que de manera habitual realiza todo el recorrido del campo, estaba atendiendo a un caballista que se empotró contra un árbol en el itinerario campero.

El incidente, que fue grabado por algunos de los espectadores que se encontraban subidos en los techos de diversos vehículos estacionados en el interior de la fábrica, ha levantado una oleada de críticas hacía los caballistas que año a año participan de manera masiva en las sueltas, ya que según se puede observar en las imágenes en un principio ningún caballista citó al animal para que dejara de golpear al varón.

Desde el Ayuntamiento concretan que «se trata de un incidente aislado dentro de lo que son las fiestas patronales de San Antolín» y señalan que «en cualquier caso tenemos que entender que la zona del embudo en la que se encuentran ubicados el atalancado de palos y toda el área próxima a la denominada caseta de Bruno es una zona donde se recomienda no estar, tanto en la normativa como en las ordenanzas».

Por su parte, el concejal de Festejos, José María Magro, apunta que «las ordenanzas municipales de los encierros y las bases de la normativa del encierro dicen claramente que esa zona está señalizada como una zona prohibida para que los asistentes se pongan, tanto en el atalancado de madera como en esa área. Esto no significa que si pasara algo no se prestara ayuda». Respecto a la actuación de los caballistas, Magro puntualiza que «tras hablar con la dirección de campo, la actitud de los caballistas es la que era, ya que no se podía entrar en esa zona con el caballo a riesgo de empeorar la situación. Es una zona prohibida por normativa y ordenanza y cuando una persona se coloca en este punto sabe el riesgo que corre».

Esta misma tesis es la que sostiene el director de campo de los encierros de la villa de las ferias, Pedro Caminero, que aseguró que «los caballistas actuaron de manera correcta y fue una imprudencia del hombre intentar subirse o estar en las vallas, ya que no hay refugio alguno». En este sentido, el además empresario y ganadero recordó que «se intentó quitar el toro pero no se pudo hacer nada ya que estaba cebado. El hombre cometió una imprudencia».

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