El miedo se instala en Castrillo ante las posibles represalias del presunto asesino de Félix Carrión

El bar Maribel, donde se produjo el crimen, ya se ha reabierto./Mónica Muñoz
El bar Maribel, donde se produjo el crimen, ya se ha reabierto. / Mónica Muñoz

Los vecinos describen al presunto autor del crimen como un joven «muy conflictivo», que atemorizaba a toda la comarca

MÓNICA MUÑOZCastrillo-Tejeriego

Los vecinos de Castrillo-Tejeriego reconocen sentir «miedo» ante la posibilidad de que Manuel M. B., el presunto autor del asesinato de Félix Carrión Moras pueda salir de prisión. El temor es común entre los residentes, que admiten que se «veía venir» que algún día pasara algo así debido al carácter conflictivo del joven. Un miedo verbalizado que siete días después cobra vida en un pueblo dividido entre los que prefieren guardar silencio para dejar atrás la tragedia y otros que lamentan el daño acontecido en un municipio tan pequeño donde la mayoría son familia.

La indignación es generalizada y muchos afirman que era la crónica de un suceso anunciado. Describen a Manuel M. B. como un muchacho que siempre ha sido «muy conflictivo», con numerosas peleas y enfrentamientos con el resto de vecinos, no solo de Castrillo-Tejeriego, sino también de las localidades cercanas al municipio. Incluso aseguran que tiene amenazadas a varias personas en el pueblo. El carácter «inadaptado» del joven era un carga para todos los vecinos que todavía con temor relatan algunos episodios vividos en los que Manuel había mostrado su lado más violento, su carácter más brutal.

Todos recuerdan el malestar que generó en las pasadas fiestas patronales cuando el joven abrió sin más un extintor en el salón de actos donde se celebraba el baile que se saldó con varias intoxicaciones. Este capítulo de la historia conflictiva de Manuel no fue el único. Uno de los residentes cuenta como él tuvo un problema con el coche y cómo le acosó el presunto autor del crimen.

No hubo enfrentamiento

Las peleas en la zona han sido múltiples y también las denuncias, a pesar de que ahora sólo consta un delito menor por amenazar a un concejal hace diez años. «Han tapado todo lo que hacía, lo han borrado», asienten. El pueblo consternado, se pregunta cómo es posible que la Guardia Civil sólo tenga registrado un delito menor con todo lo que ha hecho Manuel M. B., según las palabras de varios vecinos, que comentaban ayer lo ocurrido todavía sin entender cómo ha podido pasar. Entre ellos, se encontraban familiares de los heridos. Todos apuntan a la misma versión: «no hubo ninguna pelea» en el bar Maribel donde acontecieron los hechos. «No hubo ninguna discusión. Salió del local y fue a por la escopeta y sin mediar palabra empezó a disparar», aseguran.

Apuntan a que dos días antes de los hechos algunos compañeros de Manuel M. B. le habían comentado que con la edad que tenía era «hora de cambiar». Sin más, reconocen, «sin enfrentamientos». Esta frase pudo ser la llama para prender el delirio de Manuel, una persona que «nunca aceptaba ninguna crítica». «No admitía que nadie le dijese nada», afirman.

Su actitud ante el resto del pueblo era un secreto a voces. Los vecinos vivían atemorizados. Recuerdan que a la familia siempre se la ha cuidado mucho. Su padre exalguacil de Castrillo ha vivido gracias al pueblo, apuntan. Comparten el sentimiento que la familia no tiene la culpa, y que la convivencia con ellos continuará, aunque será el tiempo el que se encargue de curar poco a poco el dolor y las heridas intangibles que se han abierto en un pueblo tan pequeño donde todos se conocen, donde no hay distancias entre una casa y otra.

De momento, la vida en Castrillo se ha truncado. Reina la desolación. Muchos de los vecinos que pasan las vacaciones de verano han adelantado su vuelta a su residencia en Valladolid. Tampoco queda nadie de la familia de Félix Carrión Moras. Los que aún quedan comentan que muchos que viven en Valladolid siempre esperan a celebrar las fiestas de septiembre para regresar a sus casas, pero este año ya no habrá fiestas.

Una convivencia truncada

Raúl Torres, regidor del municipio, admite que el paisaje ahora en Castrillo es «desolador» y «muy triste». Reconoce que será muy complicado volver a la normalidad, y que la convivencia regresará con el tiempo. «Pondrá en su sitio todo», destaca. Valora la fuerza de sus convecinos, y pide voluntad para colocar las cosas en su sitio. «Sé que es muy fácil decirlo y muy difícil para todas las partes cumplirlo», señala. «Ha sido un palo para todos», transmite, a la vez que manifiesta apenado que no sabe cómo va a ser la convivencia ahora. «Es algo nuevo para todos, nunca antes hemos vivido esta tragedia, no puedo aventurar cómo va a ser el futuro en el pueblo», lamenta. Sobre al detenido, prefiere omitir valoraciones dado que ya se encuentra en prisión.

El Juzgado de Instrucción 1 ha acordado que Manuel M. B. sea investigado por un delito de asesinato, otro de tentativa de homicidio y dos de lesiones. El juez ha ordenado su entrada en prisión, comunicada y sin fianza al apreciar la comisión de cuatro delitos. Los cargos coinciden con el número de víctimas que se contabilizaron en el tiroteo registrado del pasado domingo, 19 de agosto, a las seis de la madrugada en el bar Maribel cuando Manuel M. B. salió del local, fue a su casa, cogió una de las cuatro armas largas con las que practicaba su afición a la caza y volvió al establecimiento para, sin mediar palabra, disparar a bocajarro a cuatro de las cinco personas que en ese momento se encontraban tomando algo en el bar tras una cena.