La Diócesis de Valladolid recibe este año cuatro herencias por un valor de 418.000 euros

El obispo auxiliar, Luis Argüello, junto con el ecónomo de la Diócesis, José María Conde, en la presentación del balance económico del Arzobispado. /R. Jiménez
El obispo auxiliar, Luis Argüello, junto con el ecónomo de la Diócesis, José María Conde, en la presentación del balance económico del Arzobispado. / R. Jiménez

El Arzobispado recurrió en 2017, de nuevo, a la «hucha» para afrontar un déficit de 725.156 euros

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTE

El testamento de cuatro feligreses que en sus últimas voluntades han legado todo o parte de su patrimonio a la Iglesia de Valladolid insuflará este ejercicio 2018 oxígeno al presupuesto de la Diócesis, acostumbrado desde hace ya unos años a echar mano de la «hucha» de fondos ahorrados para afrontar el déficit ocasionado por los gastos extraordinarios a los que se ve obligada a hacer frente.

Son cuatro herencias, tasadas en 418.000 euros, tanto en dinero en metálico como en patrimonio; una, la más cuantiosa, por valor de 300.000 euros, incluye un inmueble y la voluntad del testador de que la mitad vaya a parar a Cáritas; otra está valorada en 68.000 euros, una más en 40.000 euros (parte para el Seminario y parte para dos parroquias) y la última en 10.000 euros. Todas en Valladolid capital.

Se trata así de un legado –en ocasiones por parte de sacerdotes o familias del clero– que se sumará a los 5,8 millones de euros que el Arzobispado había presupuestado en ingresos para este año, y que ayudará por tanto a equilibrar las cuentas en una balanza que, pese a todo, apunta a que se inclinará una vez más hacia el exceso de gastos vinculados con la restauración de patrimonio. «Las herencias contribuyen a incorporar fondos a la masa común, pero llevamos ya varios años tirando de ahorros y en este 2018 todo apunta a que nos tocará de nuevo echar mano de la hucha», consideró el ecónomo, José María Conde, quien enumeró algunas de las obras que este año desfasarán los gastos, como la nueva iglesia de La Flecha, la de Santa María Magdalena o La Antigua en la capital.

No es tan habitual que la Diócesis reciba ya herencias tan cuantiosas como las que ha sumado en el presente ejercicio. Por ejemplo, en 2017 solo heredó algo más de 30.000 euros en un presupuesto global (incluidas las parroquias) de 12.129.925 euros. Pero siempre contribuyen a reforzar los ahorros para afrontar costes imprevistos. En 2017, por ejemplo, tuvo que tomar 725.156 euros de sus ahorros. «Hemos tenido unos gastos extraordinarios de 1.485.447 euros, de los cuales, la mayoría, más de 1,3 millones, han ido a parar a nuevos templos o casas parroquiales», precisó el ecónomo.

Nada de préstamos bancarios. Todo lo cubre con remanentes que habitualmente se tiene «de herencias recibidas o que se siguen recibiendo», según precisó Argüello, quien recordó además la obligación del código de la Iglesia de tener unos fondos propios, y otros compartidos con la Conferencia Episcopal, para poder hacer frente a este tipo de gastos.

¿Pero de dónde proceden los ingresos con los que se financia la Diócesis de Valladolid? Los fieles, a través de herencias, pero también con donativos, colectas y suscripciones, siguen financiando a la Iglesia con un tercio de los ingresos directos que recibe (4.258.184 euros), que superaría la mitad si también se incluyeran los fondos que llegan a las arcas episcopales a través de la equis de la declaración de la renta (3,2 millones). En el último ejercicio cerrado, el de 2017, las colectas, suscripciones, donativos y herencias descendieron no obstante ligeramente, algo más de un 2%, aunque «se suele mantener» estable. Salen además por primera vez de este epígrafe los correspondientes a ingresos por colectas de parroquias conventuales (600.000 euros).

Más variable puede ser la distribución que la Conferencia Episcopal realiza en la asignación tributaria. Así, pese a que más de 116.000 contribuyentes marcaron la equis por un montante superior a 3,4 millones, la Diócesis recibió 3,2 millones de euros.

En lo que se refiere a los gastos, el grueso va a parar al salario de los sacerdotes (790 euros de base), con 2,7 millones de euros, así como a la conservación de edificios y gastos de funcionamiento. «Aquí, sí que hacemos una llamada a que todas las personas católicas colaboren, porque tenemos muchas iglesias casi catedralicias en los pueblos y debemos mantenerlas», pidió el ecónomo de cara a la colecta que se realizará este domingo con motivo del día de la Iglesia Diocesana. De hecho, de las 308 parroquias de la Diócesis, 120 están en pueblos de menos de 200 habitantes. «Y bastante tienen algunas de ellas con poder pagar la luz», señaló el obispo auxiliar.

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