¿Por qué la hipnosis no vale como prueba en un juicio?

Consuelo Cuenca y Luis Ángel García. M. R./
Consuelo Cuenca y Luis Ángel García. M. R.

El Colegio de Psicología desmonta falsos mitos sobre esta herramienta

MÓNICA RICOCuéllar

Nunca a través de la hipnosis se puede conseguir que alguien realice un acto en contra de su voluntad y tampoco se puede usar como prueba para detectar la verdad en procesos como los judiciales, ya que se puede mentir. Lo contrario son dos de los muchos mitos que que rodean a la hipnosis y que fueron desmontados por el cuellarano Luis Ángel García, psicólogo que ha iniciado un ciclo de conferencias enmarcadas en las jornadas divulgativas del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León, que se desarrollan bajo el título 'Psicología hoy, ¿qué puede hacer por ti?'.

La hipnosis es un estado mental o un grupo de actitudes generadas a través de la disciplina del hipnotismo. El control absoluto sobre el hipnotizado o que se puede entrar en estado de hipnosis aunque no se quiera son ideas equivocadas, explicó García ante un auditorio que llenó la sala del palacio de Pedro I. El experto expuso las distintas corrientes para la hipnosis, unas más directiva, en la que se deja libertad dentro del pensamientos, «aunque hay una conducción para llegar al problema», puesto que quienes se someten a este tipo de tratamientos bajo la supervisión de un psicólogo habitualmente buscan una solución a trastornos, enfermedades o distintas alteraciones o dificultades, explicó.

Durante la hipnosis «estás despierto y consciente», incluso «con mayor lucidez de la que tienes habitualmente», dijo García, quien recalcó que «es otro estado mental, no es vigilia ni sueño». Para introducir su modo de ver la hipnosis desde la psicología expuso los cambios experimentados a lo largo de los siglos, y citó a Milton Erickson, psiquiatra y psicólogo americano que fue un pionero en las terapias. Una enfermedad le hizo desarrollar una percepción muy diferente. «Hay que ver la enfermedad como una oportunidad», animó Luis Ángel García a los asistentes. Durante la charla también se pusieron sobre la mesa otros nombres, como el de Horacio Ruiz, y se dieron a conocer algunas de las instituciones que trabajan sobre la hipnosis en la época moderna, como el Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León, que cuenta con un grupo de hipnosis específico.

La hipnosis no es un estado permanente y tampoco de inconsciencia. Habitualmente la persona en ese estado mejora su concentración y se focaliza, siendo consciente de su hipnosis. «Cualquiera puede aplicar la hipnosis, no hace falta ser psicólogo ni psiquiatra, pero todo depende de a dónde se quiera llegar», explicó García, quien apuntó que a través de ese estado se suelen buscar momentos en el pasado de una persona que hacen sufrir problemas en el presente. Tampoco es cierto que el hipnotizador llegue a tener un control absoluto de la persona que se somete a una sesión, sino que esta puede abandonar el estado hipnótico en cualquier momento. Sin que exista una voluntad real de la persona, no es posible someterse a este proceso, por lo que también queda desmontado el mito de que «te pueden hipnotizar aunque no quieras».

Otro de los estereotipos que desterró García es que durante la hipnosis no se pueda mentir. El terapeuta no tiene control sobre la voluntad del sujeto, por lo que es el paciente el que decide si decir la verdad o no. Además, durante el tratamiento la persona no se queda dormida, por lo que puede salir del proceso en el momento en el que lo desee. No obstante, García explicó que hay personas que, debido a la sensación de bienestar que encuentran una vez hipnotizados, no quieren salir de ese trance, «pero se trata de un número muy pequeño de casos».

Desde el punto de vista psicológico, la hipnosis se puede emplear para resolver problemas como dejar de fumar, perder peso, en lo que se refiere a adicciones como el tabaco, el alcohol o la comida. También para mejorar cuando se cuenta con insomnio, estrés, ansiedad, tristeza e incluso en estado de depresión. También ayuda con los miedos, las fobias y alergias de carácter emocional.

En este sentido, García explicó que las alergias normalmente son de tipo químico, pero en algunos casos pueden venir determinadas por hechos traumáticos que se manifiestan en la persona posteriormente y de forma inconsciente, al no disociar los hechos. «Sabiendo lo que hay, llegando al motivo, se va progresando y de todo se sale», indicó García, quien añadió que con la hipnosis «se trabajan esos primeros momentos y los condicionantes para resolver los problemas actuales».

Número de sesiones

Respecto al número de sesiones necesarias para llegar a la solución de un problema, no existe nada fijo, porque depende «de lo que coopere el paciente». García desgranó casos en los que se ha conseguido dejar el hábito del tabaquismo con una sesión de algo menos de dos horas. Hay también quien, tras dos sesiones, se da cuenta de que quiere continuar fumando. En el caso concreto de la adicción al tabaco, el hipnotismo cuenta con«entre un 60 y un 80% de efectividad», dijo García.

Durante la conferencia, estuvo acompañado por Consuelo Cuenca Velasco, vocal-presidenta del Colegio de Psicología de Castilla y León en Segovia, quien apuntó que la hipnosis es una técnica más, pero que habitualmente en la psicología se utilizan más estrategias. «La hipnosis no es terapia, sino que es una herramienta que hace a la persona predisponer para reconocer y encontrar el problema». Lo primero, recalcó, es que la persona quiera cambiar, si no ninguna terapia ni herramienta funcionará».